
Hola Doc,
Te escribo porque me sentí muy identificada con la carta del hombre que escribió el viernes (Barro, trapeo, lavo y cocino, pero ella no siente nada por mí). Aquí les va mi historia:
Llevo con mi esposo 2 años de casados, de novios duramos 5. La cuestión es que el ha sido el mejor esposo del mundo, aunque por cuestiones de trabajo no vivimos juntos, eso no le impide ser un hombre tierno y amoroso, todavía no hemos podido tener hijos pero es lo que más anhelamos, sin embargo desde hace un tiempo para acá siento que nada de lo que el hace me sorprende, quizás me acostumbró a tanto que ya todo me parece normal, a la hora de la intimidad no siento absolutamente nada.
Me he vuelto un témpano de hielo, el doctor me dijo que podría ser estrés, debido a la carga laboral que manejo en mi trabajo. Algo si quiero dejar en claro, lo amo con toda mi alma y no me imagino una vida sin él. Sin embargo Doc, me gustaría saber qué puede estar pasando, a qué se debe todo este dilema.
Querida lectora,
Gracias por enviarme tu carta y dejarme conocer tu caso.
Me llama la atención que seas la otra cara de la moneda y creo que es una valiosa aparición.
Si me cuentas que es un hombre atento y al que amas con todas tus venas, ¿por qué esa frialdad y esa respuesta distante en la intimidad?
¿Por qué el amor a veces puede terminar siendo una costumbre?
Aquí va mi respuesta:
Mis años de investigación me han demostrado que la intimidad en las parejas se alimenta de la pasión. Y la pasión necesita ser sentida de forma física, mental y emocional.
A la pareja cuando se le ama apasionadamente se la ama en tres esferas. El amor es como el fútbol. Tiene fases clasificatorias.
Primero nos enlazamos de forma física (y decimos es divino, me mata cuando lo veo, me encanta como se viste, me chifla su cuerpo), después mentalmente lo vamos viendo más interesante (y decimos me encanta como se expresa, me gusta lo que hace y cómo piensa y es chévere porque me cambia mis esquemas mentales), y por último nuestro corazón nos cierra el círculo cuando ya decimos cosas como (lo amo, me derrito, mi corazón late por él, me he enamorado hasta el hígado y por él puedo oír un disco entero de Air Supply).
Es importante que las tres se mantengan y no se desactiven. Ese trabajito es complejo y toma tiempo porque con los años las respuestas físicas cambian, las mentales lo hacen después y las que se suelen ir más despacio son las emocionales.
A ti te sobrevive la última etapa. La segunda la tienes en mute, pues me dices que no te imaginas la vida sin él. Pero la primera, la fase física, la tienes apagada.
De ahí que me confieses "lo amo con toda mi alma pero en la intimidad no siento absolutamente nada".
Espero serte de ayuda,
María Pasión
Doctora Corazón
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