Los efectos positivos de la meditación en el cerebro

Entre las emociones, la salud física, y el bienestar del cerebro, la meditación se convierte en una herramienta terapéutica para establecer vínculos que entre cuerpo y mente permitan lograr el bienestar físico, mental y, espiritual deseado.

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La meditación, es una práctica de origen oriental, basada en dirigir la atención hacia una palabra representada en un sonido, una imagen, una oración o en la respiración, con el fin de que la mente de quien la práctica se instale en el momento presente.

Entre las emociones, la salud física, y el bienestar del cerebro, la meditación se convierte en una herramienta terapéutica para establecer vínculos que entre cuerpo y mente permitan lograr el bienestar físico y mental deseado.

Sin embargo, meditación no significa religión, sino una práctica de encuentro y armonización con la mente y el cuerpo. Como dice el budismo, no es posible separar la mente del cuerpo y, en este sentido, la meditación dispone de una amplia variedad de técnicas para lograr que esta conexión sea evidente eliminando los sentimientos de insatisfacción vital (Dukka) producto de una percepción equivocada sobre nuestra naturaleza como seres humanos, para llegar a la Iluminación, que es el estado de energía mental y espiritual perfecto.

Los efectos que esta práctica produce en el cuerpo han sido tan positivos que especialistas de las ciencias de la salud la han convertido en objeto de estudio. Se ha comprobado científicamente, por ejemplo, cómo la meditación ejerce grandes beneficios sobre la salud mental y física, equilibrando las emociones. Pero estos beneficios, no solo se perciben en la actitud de los meditadores, también se evidencian en la transformación y funcionamiento del cerebro y en la mejora de la calidad de vida.

Con la meditación surge un aumento en la frecuencia de la producción de ondas Alfa, las que producen los estados psicológicos de tranquilidad y felicidad. Con más tiempo de práctica hay menos producción de glutamato, un elemento a nivel de los neurotransmisores que favorece la excitación nerviosa; también produce una mayor conectividad neuronal y, además fortalece el sistema inmunológico evitando las gripas, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Juan Carlos Caicedo, Médico y Doctor en Ciencias Biomédicas, se ha dedicado a estudiar el tema de la meditación por interés personal. Explica que “mediante la práctica de la meditación, la corteza prefrontal se vuelve más gruesa”, y que se da por el efecto fisiológico de la oxigenación en el cerebro”, esta parte del cerebro está asociado a la memoria y toma de decisiones. “Es un vínculo promisorio entre la meditación y el envejecimiento cerebral”.

Comenta que el Mindfulness es la manera como se apropiaron en occidente, sobre todo desde la psicología clínica, algunas técnicas de meditación, debido al auge del yoga en Estado Unidos. “Como dice la profesora Angélica Hernández: el Mindfulness desvirtúa un poco toda la postura budista y le quita un poco toda la profundidad religiosa, convirtiéndola en una técnica de respiración y concentración, para controlar ciertas cosas que son automáticas, hacerlas conscientes más que controlables”, explica Caicedo.

Diferentes artículos científicos en Frontier Science College, como “Mindfulness and emotional regulation” en Science neurobiology psychology and clinical studies, proponen, mediante estudios longitudinales, que existe una red de regulación emocional encarnada (o sistema multinivel), en donde la evidencia del Mindfulness -comenta el profesor Juan Carlos Caicedo-, “es que la meditación permite entender que ese sistema se potencia mediante esta práctica. Tiene que ver con la regulación emocional que está directamente asociada a la calidad de la salud mental haciendo de agente de cambio para la actividad cognitiva emocional”.

La meditación, también ejerce un efecto positivo en el envejecimiento cerebral mediante la regulación del estrés, ya que se reduce la producción de hormonas de estrés (cortisol). “Se habla del sistema fisiológico de estrés (HPA), que es un eje comandado desde el cerebro y que tiene que ver con cómo uno percibe estímulos negativos o amenazas y produce una respuesta de hormonas de estrés que es adaptativa, ya que el estrés es un sistema de alerta, sin embargo, cuando se trabaja todo el tiempo el exceso de cortisol deteriora ciertas áreas del cerebro. De modo que la evidencia del rastro de la meditación en esta zona es que reduce el exceso de dichas hormonas” explica el profesor.

En otras palabras, la meditación consigue disminuir los síntomas de estrés, pero también de depresión, y al mismo tiempo produce una sensación de serenidad y mayor felicidad.

Otro de los efectos positivos que trae la meditación, es la manera de evitar diferentes formas de daño cerebral que están mediados por procesos inflamatorios en el cuerpo en general.

La inflamación es un mecanismo de defensa, pero cuando una persona tiene procesos inflamatorios, enfermedades autoinmunes como la artritis, el exceso de “mediadores químicos de la inflamación”, afecta al cerebro, incluso el cerebro mismo, es capaz de producir sustancias inflamatorias como forma de alerta ante situaciones estresoras. Con la meditación, comenta el profesor Caicedo, se da la regulación de la respuesta del estrés y también la regulación de la inflamación.

“En lo personal, considero que es una de las cosas más poderosas que hay. Nos brinda claridad emocional, neutraliza las emociones, y sana las zonas de dolor en el cuerpo” concluye.

 

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