Los hay despreciables y equilibrados: ¿qué tipo de hincha es usted?

El fútbol, como el alcohol, desinhibe, saca de adentro nuestros deseos y nuestros miedos en estado puro. En tiempos de mundial aflora una cara poco (o muy conocida) de lo que somos. Ver a la selección es una rara mezcla de espontaneidad y análisis que escapa al entendimiento.

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Por Alberto Ochoa Mackenzie
29 de junio de 2018
A Colombia fan celebrates at the end of the Russia 2018 World Cup Group H football match between Senegal and Colombia at the Samara Arena in Samara on June 28, 2018. / AFP PHOTO / Luis Acosta / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - NO MOBILE PUSH ALERTS/DOWNLOADS
Fotografía por: LUIS ACOSTA
AFP

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Colombia es un país megadiverso. La riqueza de su fauna se percibe hasta en el fútbol. En el estadio o frente al televisor, diferentes tipos de hinchas hay para hacer un diccionario tan gordo como un Larousse tapa roja. La lista que presento a continuación puede servir de prólogo para algo mucho más grande y elaborado desde la sicología y la antropología (Vea aquí nuestro especial del Mundial de Rusia 2018).

El oportunista: hincha que va por Colombia solo porque está en el mundial. No sabe quién es el portero y se divierten más con las tomas a la hinchada en las tribunas que con el juego mismo. Este tipo de hincha, para un adicto al fútbol, solo es tolerable si comparten consanguinidad. De resto, que los empaquen.

El técnico: que sepa de fútbol no es el problema. El problema real es su superioridad moral cuando ve un partido. Y su tonito pedagógico para hablar de formaciones y para dar datos curiosos de mundiales. Suelen ser bastante acomodados, con la misma mano con que dan garrote a técnico y jugadores, felicitan y ponderan cuando el resultado favorece.

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El pesimista: se me viene a la cabeza la imagen de mi hermano, que durante el partido Colombia vs. Senegal escribió en el grupo familiar de Whatsapp: “Gracias Pékerman. 30 minutos con 10 hombres. ¡Irresponsable!”y “Si los de Senegal son más altos ¿por qué Colombia sigue intentanto llegar por arriba?”. A pesar de ser colombiano, el hincha pesimista exige como alemán. Solo le interesa el primer lugar, quiere la copa a toda costa, perder no está en su glosario. Colombia siempre será la peor así pierda con históricos como Brasil, España, Argentina, Uruguay e Inglaterra.

Para el pesimista, solo los mediocres se conforman con que Falcao, Mina y compañía estén en segunda ronda. Quiere más, mucho más.

El chistín: para él el fútbol es terreno fértil para tirar chistes bobos. Se agarra de alguna característica física de los jugadores para armar un numerito. En mi caso, si me llego a topar uno de estos, una de dos: o me voy del lugar o termino diciéndole alguna palabra que quizás derive en riña.

Que la vida me libre de un chistín y de una riña.

El nini: es el hincha que más me gusta, porque reconoce sin ambages que ve fútbol cuando hay mundial y solo está dispuesto a consumir los segundos tiempos de los cotejos. En su retina apenas existen los jugadores James y Falcao, porque son nombres fáciles de memorizar. De pronto reconocen a Messi.

El siempre positivo: optimista como el narrador Javier Fernández. Me cae bien, porque se la juega aunque el partido esté de para atrás. El hincha siempre positivo fue de los que confió en la clasificación a segunda ronda cuando la selección cayó en el debut ante Japón. Para ellos, mis respetos.

El antimessi (también conocido como antiargentino): es acusador, señala lo que no le gusta con las dos manos, prefiere un Nigeria vs. Francia que Argentina vs. Francia. Este hincha no privilegia el espectáculo, prefiere ver a los argentinos llorando, fracasando, en pocas palabras, prefieren un mundial sin estrellas con tal de que no haya argentinos.

“Se creen el ombligo del mundo”, es su argumento. Yo les digo a los antimessi que no todos son altivos como Diego Maradona y Óscar Ruggeri. Los argentinos de hoy son de perfil bajo, en actitud y ganas me recuerdan a los uruguayos, por eso yo los veo como candidatos al título y voy a hinchar por ellos mientras estén en competencia.

El solitario: disfruta a solas, le habla al televisor, salta en la cama o en la silla, no quiere que nadie lo voltee a mirar ni le hable. En el control remoto sabe ubicar el botón Mute, porque tampoco soporta las narraciones ni los análisis de los canales locales. Puede dar la alineación de Islandia sin recurrir a Google. 

Quizás este hincha está enfermo de fútbol. 

 

 

 

 

Por Alberto Ochoa Mackenzie

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