Maleja Restrepo: "Soy como una lolita"

 
Maleja Restrepo: "Soy como una lolita"

En la comodidad del sofá de su apartamento al norte de Bogotá, lo primero que hace es descalzarse porque el cansancio así lo exige y un helado aparece en sus manos como el cómplice ideal para el relax. Sabe que reta a la dieta, pero el dulce pecado tiene justificación de peso: es el premio por haber superado la pista de motocross, la nueva pasión que comparte a la par con el amor.

Por querer entender la profesión de su pareja emprendió hace pocos meses toda una “aventura”, como se llamaba el programa de televisión que la sedujo a los 14 años en Cali, cuando se paró por primera vez frente a la cámara de Telepacífico. “En ese momento sentí que era como un amor platónico. Luego dije éste es y desde entonces he tenido un feeling muy bacano con la televisión que para mí es una sana adicción”, suelta con esa misma espontaneidad que irradia a través de la pantalla María Alejandra Restrepo, que recuerda con gran cariño programas como “Exploradores por naturaleza”, del zoológico de Cali y “Tiempo Real”, de la Universidad Autónoma de Occidente, de donde se graduó como comunicadora social.

El salto a las grandes ligas lo dio hace casi dos años cuando llegó a presentar Play Zone, la franja infantil del Canal Caracol. Desde entonces, su rostro angelical cautiva a cientos de niños y adolescentes cada fin de semana. “Disfruto mucho esto que hago porque puedo seguir siendo yo misma. Eso es lo que más me gusta de mi trabajo, que me deja ser tal como soy”, dice esta caleña que considera que el buen momento por el que pasa es “producto de todo un proceso que comenzó hace 11 años”.

Pareciera que disfruta tanto lo que hace como el helado que sigue saboreando bocado a bocado. Nunca se ha puesto a pensar que haber comenzado tan joven en la televisión le quitó su adolescencia. “Al contrario, esto me ha fortalecido el espíritu de niña porque siempre hice programas infantiles y juveniles. El trabajo siempre me ha inyectado mucha alegría. Gracias a eso creo que ahora que soy una mujer sé bien lo quién soy y lo que quiero”.

Es la menor de tres hermanos y por eso no tiene problema en aceptar que es “consentida, mas no caprichosa porque trato de no perder esa cercanía con la gente. Demostrarle al conductor de la camioneta o a la señora del aseo que yo puedo ser su amiga, su parcera, no me gusta que exista esa barrera tan absurda que pone distancia entre las personas”. Tampoco se ve lejos del set porque su “vida sería lo más aburridor del mundo. No me imagino frente a un escritorio o vistiéndome de alguna manera en particular, perdería libertad y en la televisión siento que la tengo”.

Maleja es una mezcla entre niña y mujer. Con una sonrisa pícara reconoce que “soy una especie de Lolita, ¡y lo disfruto!, además trato de aprovecharlo para bien. Tengo un espíritu de niña”. Ese espíritu lo refleja en cada faceta de su vida. “Yo nunca dejo de soñar por eso me he abierto en esta etapa de mi vida a experimentar cosas diferentes a la presentación como la actuación”.

Y así como busca nuevas oportunidades, desvía la mirada hacia el vaso que tiene entre sus manos en busca de un poco más de su debilidad, mientras confiesa deleitarse con esta nueva faceta profesional. Por primera vez en su carrera, Maleja será parte de la nómina de los protagonistas de una novela nacional. Ya había actuado, pero en producciones que no se han visto en el país. “Me gusta lo que estoy haciendo porque es un personaje que nunca en mi vida se me hubiera ocurrido ser. Es como si lo estuviera redescubriendo a cada rato”.

Así también le pasó con el amor. Luego de pasar por momentos no muy gratos, ahora se siente plena y feliz. “Hay que pasar por ser de malas para llegar a ser de buenas como ahora”. Y lo es gracias a Sebastián “Tatán” Mejía, el motociclista que conoció durante el reality ‘La Isla de los Famosos’. “Lo conocí en una situación muy extrema. Allá nos hicimos muy amigos”. Pero acabó el programa y cada uno continuó con su vida, que caprichosamente los volvió a cruzar tres años después.

Hoy viven juntos. Su “esposo” le enseñó la pasión por el motociclismo y hoy Maleja se confiesa una fanática de este deporte. “Es una forma de desconectarte, uno se olvida de todo dándole vueltas a la pista y ahora entiendo por qué a él le encanta estar montado en la moto”.

Termina la última cucharada de helado. Y así como disfrutó esa “tentación” de principio a fin seguirá gozando cada uno de los momentos que la vida le ponga en el camino: la presentación, la actuación, el amor, las motos…. No se sabe qué vendrá después. ¿Matrimonio? ¿Otra novela?

“¡Estoy lista para asumir todos los retos!”

 

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