Revista Cromos

Mes de la madre: ¿cómo es la relación de los cracks del fútbol con sus mamás?

En su mes recopilamos algunas historias que acompañan a Diego Maradona, Falcao García, Cristiano Ronaldo y Lionel Messi.

María Dolores y su hijo Cristiano Ronaldo son inseparables.AFP

Diego Maradona y Dalma Franco ("La Tota").

Citamos una anécdota del libro Yo soy El Diego, escrito por el astro argentino que conquistó el mundial de México 86:

“Pero con Goyo (amigo de la familia) todo bien. Tan bien que un día, a mediados del 69, en la escuela donde éramos compañeros de grado, me dijo "Diego, el sábado fui a Argentinos Juniors a entrenar y me dijeron que llevara pibes a probarse, ¿querés venir?”. “No sé, le tengo que preguntar a mi viejo, no sé...”. Yo sabía que si le pedía a mi viejo que me llevara era gastar plata en boleto y sacarle a él tiempo de descanso. Y eso me frenaba. Pero, claro, como me pasaba siempre cuando algo tenía que ver con mi viejo, le conté a mi mamá que me gustaría ir, que esto y que lo otro... La Tota cumplió, como siempre: le contó a mi viejo y él decidió que averigüemos todo a ver cómo era, que él me iba a llevar...”.

 
 

Falcao García y Carmenza Zárate

Ella intuyó el futuro de su hijo Radamel Falcao, a quien parió en Santa Marta. "Tiene estilo"–le decía Radamel García, su esposo–, "míralo cómo pone el cuerpo". Y ella lo veía y pensaba que sí, que sería futbolista, si quería, solo si quería. Porque había leído en las escrituras que su hijo sería "prosperado, enaltecido y exaltado", y ya había aprendido que Dios cumplía sus promesas. Pero tenía que ser su decisión. Tenía que formarse y crecer y madurar y escoger él mismo su camino. 

 
 

Juan Guillermo Cuadrado y Marcela Bello

En una entrevista, Marcela respondió las siguientes preguntas:

¿Cómo le iba en el estudio?

Los descuidaba, yo le decía que no volvía a tocar un balón hasta que no se pusiera las pilas. Igual siempre fue inteligente. 

¿Cuál es el plato que más le gusta a su hijo?

Le encanta el arroz con pollo con salsa de tomate, pero solo el que yo le preparo. 

Una manía de su hijo que la enamore.

Lo entregado que es a la gente.

Una que la desespere.

Es un poco desordenado.

¿Qué es lo más difícil de tener un hijo futbolista?

¡Ay! Que me le den tan duro cuando está jugando. Yo me quiero meter a la cancha. 

¿Y lo mejor?

Es una emoción muy bonita. No tengo palabras para describirlo. Soy una mamá agradecida con Dios por las bendiciones que derrama sobre mi hijo. 

¿Cuál es la mayor virtud de Juan Guillermo?

Su perseverancia. Nunca se rinde. 

 
 

Lionel Messi y Celia Olivera de Cuccittini

Las abuelas también ocupan un lugar especial en el corazón. Messi mira al cielo porque desde allá lo contempla Celia. “Lionel tiene las manos grandes de un arquero.  Cuando tenía cinco años, su abuela materna lo llevó de la mano a jugar fútbol por primera vez. Hoy el nieto le dedica los goles apuntando sus dedos al cielo. Desde entonces Messi no suelta la mano de toda su familia”, escribió el periodista Leonardo Faccio en una biografía.

 
 

 

Cristiano Ronaldo y María Dolores Spinola

Es la compañera fiel de su hijo Cristiano y sus hijas Katia y Elma. Suele acompañarlo en los estadios. Las cámaras la enfocan junto a su nieto Cristiano Junior, viviendo los partidos como una hincha más.

En varias entrevistas, Ronaldo ha dicho que no toma decisiones sin antes consultarle a la mujer que lo sacó adelante sola, mientras  su papá se perdía en el alcohol. “Cristiano vio lo que la bebida y las drogas le hacen a la gente que tiene cerca. Eso explica por qué no tiene vicios. No fuma, no bebe. Su única adicción es el fútbol”, manifestó María Dolores.

 Actualmente, afronta un cáncer de seno, después de sufrirlo en 2007. "Fui operada de los pechos. Nadie sabía lo del segundo. Ahora lucho por mi vida", explicó la mujer de 64 años a medios portugueses.

 
 

Johan Cruyff y Petronella Draaijer

Así recordó la estrella holandesa a su mamá en una entrevista publicada por el diario español El País.

“Nací justo después de la guerra, en 1947. Un tiempo difícil. Mucha gente cercana había perdido a los suyos… Mis padres tenían una tienda de frutas y verduras; empezábamos lo que podríamos llamar una vida nueva en un barrio de la periferia de Ámsterdam. El campo del Ajax estaba a dos minutos de casa. Mi juguete preferido era la pelota. Mi padre murió cuando yo tenía doce años; enfermó del corazón –en el fondo lo mismo que tuve yo–. Mi madre tuvo que vender la tienda porque no podía llevarla sola. No recuerdo bien ese momento, soy sencillo de pensamientos, pero perder a mi padre fue un problema enorme. Nos hacía mucha falta, en todos los sentidos. Era de los pocos que, al tener tienda, conducía una furgoneta, y cuando íbamos a jugar a algún sitio nos llevaba a todos los niños. Se notaba mucho su ausencia, porque teníamos que coger la bicicleta. Mi madre empezó a trabajar en el Ajax limpiando los vestuarios; iba a verla a menudo, y los jugadores me dejaban jugar con ellos. Cuando pasé a profesional, con 16 años, no quise que siguiera y ella buscó otra cosa. En aquellos años toda la gente del club me ayudó mucho. Y aunque estaba muerto, con mi padre siempre tuve una relación perfecta”.