No satanizar los vellos púbicos

No entiendo esta necesidad de las mujeres de estar completamente depiladas, como si tener pelos fuera pecado. Todo por culpa de unas imposiciones de la sociedad que se alejan de la naturaleza humana.

Por Redacción Cromos
14 de agosto de 2015
No satanizar los vellos púbicos
Hemos visto tantas películas porno que nos dejamos llevar por sus parámetros de belleza inventados por ellos mismos. / Foto: iStock

Hemos visto tantas películas porno que nos dejamos llevar por sus parámetros de belleza inventados por ellos mismos. / Foto: iStock

Me aterra pensar que una de las nuevas preocupaciones de las mujeres a la hora de tener sexo es la depilación. Lucir como niñas, sin un solo pelo se ha convertido en un síntoma que enferma a todas, una patología social. Y el tema no para en la depilación, ahora también estamos enfrentando la dictadura de las vaginas perfectas.

¿Acaso hay moldes  de la vaginas perfectas?, ¿quién se los inventó? Mujeres: todas las vaginas son distintas, no entiendo ese aumento de mujeres acudiendo a técnicas estéticas o quirúrgicas para moldear la vagina y darle, según ellas y sus cirujanos, el aspecto más atractivo del mercado.

Los vellos, la forma natural de la vagina, son aspectos con los que nacemos que cumplen una función importantísima en el sexo y en el desarrollo de la mujer. El vello, por ejemplo, actúa como protector sexual, atrapa los olores sexuales durante el coito y esto hace que se eleve la excitación. Además el vello evita la fricción que se da cuando se juntan las pelvis. Ahora, no estoy defendiendo a quienes aparecen con una mota de pelo tan grande que no se puede ni siquiera divisar la vagina, no, pero si hay que recordar que los tenemos ahí por una razón funcional.

Sigue a Cromos en WhatsApp

Me angustia pensar que ahora están de moda las vaginas infantilizadas, sin vellos, sin señales del paso de los años. La sexualidad no es la búsqueda de la perfección, la sexualidad nos debe remitir a vivir nuestra naturaleza sin vergüenza del cuerpo que tenemos, sin preocupaciones culturales impuestas sin razón alguna.

Se los digo yo, una brasileña que viene del país donde los vestidos de baño son literalmente hilos. Yo viví la paranoia de estar siempre depilada aunque tampoco lo hacía por completo. Pero hoy en día esperan que uno parezca “cabeza de cotorra”.

Están tan obsesionadas con el tema que van al médico y piden disculpas porque no están bien depiladas, y obviamente muchas no tienen sexo si no están completamente libres de vello. Los pelos se convirtieron en un bloqueo. Por favor, entendamos la naturaleza de nuestro cuerpo. Los bellos están ahí por una razón, seguir los moldes que nos imponen sin siquiera cuestionarnos no puede ser la manera en que procedamos con nuestro propio y único cuerpo.

Me aterra pensar que una de las nuevas preocupaciones de las mujeres a la hora de tener sexo es la depilación. Lucir como niñas, sin un solo pelo se ha convertido en un síntoma que enferma a todas, una patología social. Y el tema no para en la depilación, ahora también estamos enfrentando la dictadura de las vaginas perfectas.

¿Acaso hay moldes de la vaginas perfectas?, ¿quién se los inventó? Mujeres: todas las vaginas son distintas, no entiendo ese aumento de mujeres acudiendo a técnicas estéticas o quirúrgicas para moldear la vagina y darle, según ellas y sus cirujanos, el aspecto más atractivo del mercado.

Los vellos, la forma natural de la vagina, son aspectos con los que nacemos que cumplen una función importantísima en el sexo y en el desarrollo de la mujer. El vello, por ejemplo, actúa como protector sexual, atrapa los olores sexuales durante el coito y esto hace que se eleve la excitación. Además el vello evita la fricción que se da cuando se juntan las pelvis. Ahora, no estoy defendiendo a quienes aparecen con una mota de pelo tan grande que no se puede ni siquiera divisar la vagina, no, pero si hay que recordar que los tenemos ahí por una razón funcional.

Me angustia pensar que ahora están de moda las vaginas infantilizadas, sin vellos, sin señales del paso de los años. La sexualidad no es la búsqueda de la perfección, la sexualidad nos debe remitir a vivir nuestra naturaleza sin vergüenza del cuerpo que tenemos, sin preocupaciones culturales impuestas sin razón alguna.

Se los digo yo, una brasileña que viene del país donde los vestidos de baño son literalmente hilos. Yo viví la paranoia de estar siempre depilada aunque tampoco lo hacía por completo. Pero hoy en día esperan que uno parezca “cabeza de cotorra”. Hemos visto tantas películas porno que nos dejamos llevar por sus parámetros de belleza inventados por ellos mismos.

Están tan obsesionadas con el tema que van al médico y piden disculpas porque no están bien depiladas, y obviamente muchas no tienen sexo si no están completamente libres de vello. Los pelos se convirtieron en un bloqueo. Por favor, entendamos la naturaleza de nuestro cuerpo. Los bellos están ahí por una razón, seguir los moldes que nos imponen sin siquiera cuestionarnos no puede ser la manera en que procedamos con nuestro propio y único cuerpo.

***

Mónica Rodríguez

No es para dejar de tener relaciones si uno no está bien depilado, pero, particularmente si prefiero estarlo. Me siento mejor y me parece más higiénico.

Alexandra Pumarejo

Me parece que no tiene nada de malo hacer cosas que lo hagan a uno sentirse bien con uno mismo. Sin embargo, si de alguna manera restringe la felicidad hay que revaluarlo.

Juanita Kremer

La gente es libre de hacer lo que mejor le parezca, pero restringir el placer por una depilada me parece un poco extremo ¡Cada quien con sus obsesiones!


Manténgase informado sobre las últimas noticias que suceden en Colombia y el Mundo, el más completo cubrimiento noticioso todos los días con el periódico El Espectador.

Por Redacción Cromos

Sigue a Cromos en WhatsApp
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.