¿Es un error tener sexo en la primera cita?

Nos cuestionamos al respecto para luego darnos golpes de pecho por haberlo hecho. ¿Está mal dar amor de primerazo?
¿Es un error tener sexo en la primera cita?

Por fin concretaste una cita con esa persona que te desvela o simplemente saliste de rumba y la oportunidad se dio: cruzaron miradas, luego un par de palabras, algunas cervezas, la música hizo de las suyas y terminaron en la cama. Todo va bien hasta que empiezan los cuestionamientos internos: «¿Por qué lo hiciste? ¿Darlo así no más? ¡Eres una perra!». En fin, miles de ideas empiezan a hacer estragos en tu mente, pero ¿cuál es el problema de disfrutar sin pensar en que eres una cualquiera y en el caso de los hombres pensar que ella es una chica fácil?

Al parecer la respuesta radica dependiendo del contexto cultural y, por qué no, de la mentalidad machista en la que hemos crecido. Para sorpresa de muchos, en la mayoría de los casos somos las mujeres quienes nos damos latigazos por acostarnos en la primera cita sin detenernos a pensar en el delicioso momento que pasamos y en la química que existe entre los dos. O todo lo contrario: olvidar el horroroso encuentro en el que ninguno de los dos pasó bueno.

Y es que aun en nuestros tiempos, cuando la revolución femenina pisa más fuerte que nunca en una sociedad liderada por mujeres, la simple idea de invitar a un hombre a salir aún perturba.

No sé si por miedo al rechazo o al qué dirán, las mujeres pensamos tanto para tomar una decisión en vez de concentrarnos en disfrutar las oportunidades. Ojo, nadie está diciendo que corras a acostarte con cuanto hombre se te pase por el frente, es cuestión de aprender a confiar en nosotras mismas, en tener claro quiénes somos y en satisfacer nuestro deseo sexual.

Pregunté a varios amigos entre los 27 y 30 años y llegué a la conclusión de que nada de malo tiene hacer el amor con alguien en la primera, segunda o tercera citas si las cosas funcionan, la química fluye y ambos llegan al éxtasis. Ahora, hay que tener claro qué se espera después de dar y recibir amor: hay quienes esperan una, dos y hasta cuatro llamadas al siguiente día y aquí es donde el drama comienza.

En los hombres surgen otro tipo de preguntas: ¿será que la vieja es un encarte? ¿Estará enamorada? ¿Ahora cómo le digo que se vaya? Y sin saber qué pasa por nuestra mente asumen que todo saldrá de la peor forma. O tal vez somos nosotras las que podemos preguntarnos eso y ellos quedar tragados luego del primer encuentro.

 

¿Será este mi príncipe azul?

Solo la palabra «príncipe» me molesta. Chicas, el hombre perfecto existe: uno y, por qué no, varios para cada una. Hoy en día las relaciones son cada vez más cortas, no logramos encajar con ninguno y ellos con ninguna, pero eso no quiere decir que el amor no ronde nuestras vidas.

Nos preocupamos tanto pensando en citas, llamadas y en la tonta idea de que «si él no me busca yo menos», profesamos independencia y poder femenino pero a la hora del té son pocas las que se atreven a tomar la iniciativa.

Luego de acostarse en la primera cita los cuestionamientos de nuestras voces interiores (la que incita a hacerlo y la que te grita para evitar consecuencias nefastas), surgen para al final decidir lo que dictan nuestro deseo y nuestro corazón. La intención es encontrar una verdadera conexión. Mientras tanto, disfrutar.

Foto: iStock

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