Antes íbamos al estadio, pero se volvió peligroso y no volvimos. Siempre eramos mi papá, su esposa, mis primos y yo. Todos con la camiseta puesta. Siempre hemos estado muy pendientes del equipo, tengo fe de que un día al equipo le irá bien y ascenderá. Por mi papá empezó mi pasión por el fútbol, después siguió al ser Chica Águila, cuando estuve muy cerca de la Selección y me volví más aficionada.
Tengo claro que soy fiel hincha del América, así no conozca a la perfección las posiciones de los jugadores, pero al ser Chica Águila aprendí más sobre la historia del fútbol.
Todos somos rojos en mi familia. Mi papá ve todos los lunes los partidos de la B.
Cuando la Selección jugó el Mundial en Brasil, nos reuníamos en la casa a ver los juegos. Fue muy especial para todos porque yo había estado ocupada con el trabajo, y compartir con mi familia esos días fue muy valioso.
Foto: Daniel Álvarez