¿Qué es el amor?

Nunca nos explicaron este sentimiento que tiene la capacidad de darnos alas y elevarnos muy alto, pero, a la vez, puede destrozarnos.

A mi consulta llegan mujeres y hombres que sueltan perlas como estas:

 

“Él me maltrata, pero en el fondo sé que me quiere. Yo lo amo mucho y por eso le perdono que me grite”.

 

O confesiones como esta: “Ella se cansó de mí y se fue con otro. Ahora está embarazada y espero que algún día vuelva a amarme”.

 

El amor está mal explicado. En el colegio nunca nos contaron lo que es ese sentimiento, sino que nos saturaron con fórmulas de álgebra. A todos nos vendría estupendamente bien recibir una clase para entenderlo.

 

Estamos amando mal. Mezclamos el amor en una maleta en la que cabe de todo: maltrato, violencia, irrespeto, acoso, dependencia, abuso, falta de autoestima y una deshonestidad infinita.

 

El amor se aprende y se emprende, y para algunos, como Erich Fromm, requiere de esfuerzo y de conocimiento. Sí, esfuerzo, porque el amor es lo más parecido a un ser vivo que necesita de paciencia, de atención y de cuidado para crecer, igual que una planta interior.

 

Todas las personas desean ser amadas. Sueñan con reconocimiento, con encontrar una pareja ideal, con declararse enamoradas o, al menos, sentirse acompañadas. La percepción del amor cambia con el tiempo. Con 15 años deseamos un amor apasionado y romántico, y a los cincuenta con seguridad vamos a buscar uno más reposado, que nos permita ser felices y estar tranquilos.  

 

Sin importar la edad, el amor no tiene que ver con nada que venga empacado con un lazo, ni con lo que nos venden los publicistas y comerciantes, porque señoras y señores: ¡el amor es gratis! 

 

Investigadoras del amor, como Helen Fisher, han explicado que, al estar enamoradas, las personas demuestran mayores niveles de dopamina y mucha más energía. El amor, según Fisher, es como tener hambre todo el tiempo, y por eso la persona que nos hace sentir así se convierte en el centro de nuestro pensamiento. Este sentimiento es el intercambio más importante de nuestra vida, porque implica compartir el corazón.

 

Como virtud que es, desarrolla nuestro afecto, nuestra bondad y nuestra compasión. Estas tres es bueno aprendérselas y someterlas a una evaluación. Cada vez que alguien dice que hace algo por su ser amado, hay que preguntarse:


¿Le pega por afecto? 


Le mira las redes sociales por compasión?  


¿Le es infiel por bondad?

 

Si usted ama mucho, tiene que recordar que el amor es un acto sin interés y que hay diferentes tipos de amor.

 

El amor propio

El que me doy a mí misma y del que se desprende la capacidad de amar a otros. Aquí se puede hablar de autoestima ('estimar' es 'amar' en catalán). Es básico para salir al mundo y llegar a la casa contenta. Allí, afuera, en la vida real, pondrán nuestra autoestima a prueba cada vez que nos descalifiquen, nos midan por resultados y nos comparen. Una buena autoestima es la que nos permite querernos, mimarnos, cuidarnos y darnos lo mejor para nosotros. Y también es la que nos da la fuerza para separarnos de quien no nos ama, de quien nos engaña o nos maltrata. Si fuéramos al gimnasio del amor, lo primero que tendríamos que entrenar es el amor propio. Después nos recomendarían pasar a la sala del amor hacia el otro.

 

El amor hacia el otro 

Incluyo en este punto el amor fraternal, filial, maternal, paternal y al amor por cualquier amigo, porque en esencia se trata de compartir el corazón con el semejante. Es altruista, desinteresado y es el que hace que en el mundo haya seres que van unidos por su afecto: clanes, familias, amigos... Este amor, en términos generales, dura mucho más que el de pareja. Por esta razón, si usted tiene un amigo, lo querrá para toda la vida. Si se enamoran, es posible que el amor les dure solo una temporada. 

 

El amor por la pareja 

Llamado algunas veces 'amor romántico', es el que necesita más explicación en el mundo porque es de nueva creación. Antes los humanos se unían por procreación o por conveniencia; el amor romántico llegó después, cuando ya se permitió a los humanos unirse por afecto y atracción. Recordemos que el Rey Felipe VI es el primer rey de España que se casa por amor, pero en muchas culturas se siguen perpetuando los matrimonios por interés. Pero nosotros, que no somos reinas, ni nos casan por amasar fortunas, podemos elegir a nuestro 'puchuquito' como queramos. Al enamorarnos, las cosas se nos complican y, en lugar de compartir sin egoísmo, caemos en fórmulas que nos conducen a la incomprensión, al llanto y al dolor. Antes de enamorarnos, respiremos hondo y recordemos qué carajos es el amor. El amor es compartir sin interés, lo cual quiere decir que es un intercambio entre dos personas que se benefician al quererse, cuidarse y respetarse el uno al otro. 

 

Si uno solo es el que respeta, no es amor

Si uno solo es el que cuida, no es amor

Si uno solo es el que entrega cariño, no es amor

¡Aquí vale la pena actualizar algunos datos. Si el amor de uno le da en la mejilla, uno no pone la otra sino que se va a denunciarlo a la policía!

 


Amor platónico

Para amar, como para pelear, se necesitan dos. Si usted ama y el otro no lo ama, se llama amor platónico. Ese sentimiento sirve para escribir canciones y novelas, pero no deja de ser una utopía tan grande como mi amor por Ricky Martin (si lees esto, Ricky, no pierdo la esperanza). El platónico es un amor que existe mucho más de lo que pensamos. Es el que vive el hombre que lleva 40 años detrás de esa mujer que nunca le ha dado ni las buenas tardes. Es el que aparece después de algunas separaciones y divorcios, en los que ella o él quedan enamorados de una persona que ya no los ama y que desearía meterse a un convento antes que volver con ellos. 

 

Como doctora corazón, especializada en temas de amor de pareja, me parece importante empezar a enseñar a amar, teniendo en cuenta la evolución de nuestra sociedad, de derechos y de igualdad. 

 

Cada mañana hay que darle un buen impulso al amor propio, ese es el que nos mantiene enamoradas de nosotras mismas y el que nos lleva a creer en quienes somos. El que nos permite confiar en nosotras aunque nos digan que es mejor no intentarlo. Es el remedio contra la cobardía, contra el maltrato, contra la tiranía.

 

El amor no tiene por qué dolernos. Todo dolor proviene de las expectativas que no cumplimos. El amor en nuestra sociedad toma un tiempo; se ama lo que se conoce y enamora lo que se desconoce, el enamoramiento es una etapa y el amor es la meta. Nadie ama en tres días, eso se llama encoñe.

 

Se ama de forma integral y cuando se ama se sabe. Y esto es definitivo para entender que la atracción sexual no es amor. El amor es voluntario y no es exigible, por la misma razón es uno de los deseos que nunca cumplirá el genio de la lámpara de Aladino.

 

Si usted ama a alguien y alguien lo ama a usted, aproveche el milagro de compartir ese enorme corazón con ganas. Y si alguna vez lo asalta la duda de si eso es amor, recuerde si hay bondad, afecto y compasión en lo que ha dicho o ha hecho. 

 


María Pasión, Doctora Corazón atiende por consulta particular:
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Foto: iStock.

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