Razones por las que la Copa América 2015 será inolvidable
Cualquier otra industria habría quebrado. ¿Qué industria resiste si cada año ve partir no solo a todos sus mejores talentos, sino también a pichones de crack? El éxodo, que se agrava década tras década, impide que los equipos se consoliden, obliga a los técnicos a improvisar nuevas formaciones y deja sin referentes a los jugadores más jóvenes. El juego, inevitable, sufre la sangría. Aún así, los aficionados siguen yendo a los estadios. Ilusionados ante cada nueva campaña. Saludan la aparición de la nueva promesa de turno, sabiendo que, como todos, también terminará yéndose a otro país donde ganará el dinero que aquí no tenemos. Ingrese al mapa de cualquiera de las Ligas más poderosas de Europa. A su historia. A sus equipos campeones. A sus goleadores.
Verá que desfilan allí cientos y cientos de cracks sudamericanos. Es cierto, cualquier otra industria se habría declarado en quiebra. No el fútbol.
Barcelona, acaso el mejor equipo de la temporada y que se llevó el trofeo de la UEFA Champions League, tiene en su línea ofensiva a los mejores jugadores de Argentina, Uruguay y Brasil, los tres países campeones mundiales de la región. Lionel Messi, Luis Suárez y Neymar componen, efectivamente, el trío de ataque más poderoso del mundo. Un equipo que, además cuenta también con el arquero chileno Claudio Bravo, el argentino Javier Mascherano y los brasileños Dani Alves y, en un rol menor, Adriano. Sin Copa Mundial, la competencia más importante de la temporada ha sido la Liga de Campeones del fútbol europeo.
Sigue a Cromos en WhatsAppEl otro equipo finalista de ese torneo, Juventus de Italia, tiene como pilares a Carlos Tevez y Arturo Vidal, Argentina-Chile, y, un escalón abajo, a Roberto Pereyra y Martín Cáceres, Argentina-Uruguay. También hay figuras sudamericanas en los finalistas de Liga de Europa, el segundo campeonato de clubes del Viejo Continente: el colombiano Carlos Bacca y los argentinos Ever Banega y Nico Pareja son baluartes del Sevilla y el brasileño Matheus hace goles en el ucraniano Dnipro. ¿Y no es brasileña la zaga Thiago-David Luiz del rey francés París Saint-Germain, como los son los argentinos Javier Pastore y Ezequiel Lavezzi y el uruguayo Edinson Cavani, también figuras del PSG? ¿Y no nació en Brasil Diego Costa, goleador del Chelsea, campeón de una Premier League que tiene como máximo goleador a Sergio Kun Agüero, argentino del Manchester City? ¿Y no es colombiano el crack de Real Madrid, James Rodríguez, revelación en esta última etapa del fútbol mundial? James es tan colombiano como Jackson Martínez, campeón con el Porto y goleador por tercer año consecutivo de la liga portuguesa. Hay campeones sudamericanos hasta en el Zenit ruso.
Dani Álves, Claudio Bravo, Neymar Jr., Lionel Messi, Luiz Suárez y Javier Mascherano, son la columna vertebral del Barcelona que jugará la final de la Liga de Campeones.
Los argentinos Roberto Pereyra y Carlos Tévez, y el chileno Arturo Vidal defenderán los colores de la Juventus ante el Barcelona. Los tres prometen brillar en la Copa América.
El mundo, sabemos, está más desigual que nunca. Los ricos son más ricos y los pobres más pobres. El fútbol no es la excepción. En la última Copa Mundial de Clubes, el campeón europeo, Real Madrid, tenía un presupuesto 54 veces mayor que el campeón de la Copa Libertadores de América, el argentino San Lorenzo de Almagro. Se enfrentaron en diciembre pasado en Marruecos un equipo de 663 millones de dólares contra otro de 12. Un plantel con un valor de mercado de 688 millones de euros, contra otro que no alcanzaba los 40. San Lorenzo tenía un presupuesto inclusive inferior al peor prespuesto de la Liga de España, Elche (19 millones de dólares). Sólo Cristiano Ronaldo, el crack portugués del Real Madrid, recibe de salario más que todo el presupuesto de San Lorenzo. La competencia a nivel de clubes también es cada vez más desigual. Nuestros equipos están obligados a reinventarse permanentemente.
Por eso es tan importante la Copa América. Porque, como sucede en los Mundiales, es hoy por hoy el único escenario en el que todavía podemos sentir que los Messi, Suárez (no jugará por sanción), Neymar, Bravo y James de algún modo son “nuestros”. El fútbol, aún con todos sus defectos, sigue siendo a veces una versión más justa acerca del mundo. Ninguna otra industria permitiría a sus principales empleados irse durante tanto tiempo a jugar a otro lado a cambio de casi nada. Años atrás, una fuerte corriente en algunos clubes especialmente italianos, otrora dominadores en Europa, impulsó una iniciativa para ponerle freno a esa situación. El Patrón antes que la Patria. Afortunadamente, la mayoría de las estrellas sudamericanas que brillan en Europa, por mucho dinero que ganen, resistieron ellas mismas a esa presión y aún hoy eligen seguir compitiendo con sus selecciones nacionales. Muchas veces, lo hacen a costa de su propio descanso. Y, también, a costa a veces de silbidos e insultos. El propio Leo Messi los sufrió en la última Copa América jugada en Argentina.
«Las estrellas sudamericanas eligen seguir compitiendo con sus selecciones nacionales. Muchas veces, lo hacen a costa de su propio descanso».
Pocos lo recuerdan hoy. Pero en la Copa de 2011, Messi, por primera vez en su vida, salió silbado de un estadio. Sus compatriotas hasta le reprocharon que no cantaba el himno nacional. Más jugador de toda la cancha, organizador, asistidor y goleador, Messi es hoy la razón principal para que Argentina llegue como favorito a Chile. La selección blanquiceleste lleva 22 años y siete ediciones sin títulos en Copa América, una presión que puede jugar en contra. Seis de las doce selecciones de la Copa de 2015 llegan a Chile con DT argentino. Cuentan que Pep Guardiola envió un mensaje años atrás, cuando “la selecao” estaba en crisis, pero Brasil jamás se permitiría un DT extranjero, ni siquiera después del humillante 7-1 de Alemania en semifinales del último Mundial. Dunga, un viejo conocido, promete batalla. También Colombia, aún con Radamel Falcao todavía lejos de su mejor versión, quiere concretar la promesa que dejó tras Brasil 2014. Y el Chile de Alexis Sánchez tendrá la obligación del anfitrión. Con Uruguay un escalón debajo (por la baja de Suárez), esos cuatro son los grandes candidatos de la fiesta popular que sigue significando hoy el balón en esta parte del mundo. Especialmente, si a la fiesta llegan Messi y compañía.
Fotos: EFE y AFP