Recomendaciones para mantener buena salud mental en tiempo de pandemia

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Ante las diversas novedades causadas por la Covid-19, a las que el ser humano ha tenido que acostumbrarse y adaptarse, es fundamental que prestes especial atención a tu salud mental.

Ahora que han vuelto a aumentar los casos de contagio de Covid-19, que hay nuevos confinamientos, toques de queda y restricciones a la movilidad, se acrecientan las preocupaciones, dificultades e incertidumbres sobre el futuro y el final de la pandemia, especialmente ahora que estás en embarazo o ya eres mamá.

Y al igual que son importantes las medidas de protección para tu bienestar físico, como lavado frecuente de manos, distanciamiento social o uso del tapabocas, también lo son las relacionadas con tu salud mental. Por lo tanto, no está de más recordar las sugerencias dadas al respecto por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Establece nuevas rutinas y sigue las ya implementadas. Permanecer en aislamiento en tu casa gran parte de la jornada no significa dejar de hacer lo que acostumbras, o agregar en tu horario otras opciones que anteriormente no tenías en cuenta: levántate y duérmete a una misma hora, mantén diariamente tu aseo personal, realiza actividades físicas con frecuencia y acordes con tu estado –en caso de estar embarazada–, inclínate por una dieta nutritiva y equilibrada, fija tiempo para trabajar, descansar, compartir en familia y dar rienda suelta a tus gustos: leer, escuchar música, pintar, tocar un instrumento, etc.

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Presta atención a la información actualizada. No tienes que estar pendiente 24 horas al día para no estresarte o preocuparte demasiado, pero sí alerta a las noticias relacionadas con recomendaciones de autocuidado y con normas y restricciones decretadas por las autoridades locales y nacionales, comprobadas y que provengan siempre de fuentes confiables. Con que te actualices una o dos veces al día es suficiente.

No descuides el contacto con familiares y allegados. Padres, hermanos y amigos de siempre son esenciales en estos momentos para escuchar y compartir miedos, alegrías o necesidades, y para no desprenderse totalmente de la vida social. Aunque no puedas estar con ellos presencialmente, la virtualidad se transforma en una herramienta válida y muy útil, y no hay excusas; ahora existen plataformas gratuitas y pagas para todos los gustos.

No exageres con la exposición a pantallas. La tecnología es una gran aliada, siempre y cuando se maneje con prudencia. Salvo que sea estrictamente necesario por cuestiones laborales, no te excedas en el tiempo frente al celular, televisor, computador, tableta o videojuego, por ejemplo. Como lo anotamos anteriormente, tienes muchas otras opciones para distraerte y relajarte, sobre todo si las compartes con quienes vives el encierro.

Limita el uso de redes sociales. También se constituyen en alternativas viables y entretenidas, pero intenta que no te absorban mucho tiempo. Enfócate en compartir y recibir mensajes constructivos, positivos y, por qué no, cómicos, pero evita los que desinforman, minimizan o pretenden crear caos o confusión.

Sé útil. En medio de las adversidades, muchas personas pasan por necesidades y tienen dificultades personales y familiares. Ayudar a los demás, así no los conozcas, te reconfortará y te hará sentir bien. Hacer donaciones de dinero o mercados, comprarles lo que requieran, conversar con ellos –de forma virtual o telefónica–, darles consejos o, simplemente, escucharlos, son algunas de las opciones por las que puedes optar.

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Aléjate de los vicios. Fumar o consumir alcohol u otras sustancias psicoactivas no te librará del aburrimiento ni solucionará tus miedos o problemas; por el contario, puede agravarlos si abusas. Si nunca lo has hecho, no comiences ahora, si lo haces con regularidad u ocasionalmente, es una buena oportunidad para disminuir o desechar por completo su consumo.

Comparte espacios con tus hijos. Al no asistir a clases presenciales y no poder disfrutar con sus amiguitos o compañeros juegos y ratos de esparcimiento, también pueden estar pasando momentos difíciles y necesitar atención. Procura ayudarles con sus tareas y deberes, háblales sin mentiras pero sin infundirles temor sobre la situación que vive el mundo, y realiza con ellos diversas actividades recreativas, lúdicas y pedagógicas, entre otras alternativas.

Y con los mayores de edad. Vivan o no contigo, tus padres, familiares u otras personas mayores de 60 años también necesitan de tu compañía y de tu apoyo. Permanece en constante contacto con ellos vía presencial –con todas las medidas de bioseguridad– o virtual, ayúdalos a solucionar problemas que tengan (medicamentos, llamadas, citas médicas, etc.), invítalos a seguir rutinas similares a las tuyas, de ejercicios, esparcimiento, nutrición o aseo. Permite que tengan contacto con otros familiares o allegados a través de los diferentes medios tecnológicos.

Pide ayuda. No eres infalible ni de hierro, tienes sentimientos y derecho a debilitarte y sufrir, pero en caso de sentir que no puedes controlar tus emociones o problemas, solicita, desde la virtualidad, asistencia o consulta con un especialista; la gran mayoría de empresas de salud están prestando este servicio.

No te descuides. Si padeces alguna enfermedad, no dejes de tener o asistir a tus controles médicos, telefónica o presencialmente, con todas las medidas de protección. Tampoco te olvides de informar cualquier novedad a tu doctor ni de tomar los medicamentos que te han prescrito.

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