¿Sabías que las arrugas de tu cara son el reflejo de tus emociones?

Nuestro cuerpo transmite constantemente información sensible sobre nuestras intenciones, sentimientos y personalidad. Incluso cuando estamos quietos o en silencio, los gestos, las posturas, las expresiones faciales y la apariencia hablan por nosotros, y pueden resultar muy elocuentes.

Foto: Europapress - concedida por Yves Rocher.

El lenguaje corporal nos acompaña desde mucho antes de convertirnos en humanos, está fuertemente vinculado con la parte emocional, intuitiva e instintiva de nuestro cerebro, y se desarrolla principalmente en el plano inconsciente. De ahí su importancia, y también su desconocimiento.

El instinto y las emociones son fieles amigos desde mucho antes de que naciera la razón. Por muy inteligentes y racionales que nos creamos, lo cierto es que la conducta no verbal, las emociones y el inconsciente manejan nuestra comunicación.

Plutchik dividió las emociones en 8 categorías básicas con funciones específicas para la supervivencia: temor, sorpresa, tristeza, disgusto, ira, esperanza, alegría y aceptación. El resto de emociones son combinaciones de estas emociones primarias. Las emociones varían en su grado de intensidad. Ejemplo la ira es menos intensa que la furia y más intensa que el enfado.

Cuanto más intensa es una emoción más motivará una conducta afín a ella. Combinadas dan lugar a ocho emociones avanzadas (amor, sumisión, susto, decepción, remordimiento, desprecio, alevosía y optimismo), cada una de ellas compuesta por dos emociones básicas. Las emociones se van combinando en díadas primarias que formarán las emociones avanzadas, por díadas secundarias y terciarias que dan lugar a emociones menos frecuentes.

Así se refleja en tu rostro las emociones que vives:

Sorpresa: Cejas elevadas hacia el exterior. Parpado elevado (en este eje, no. Mandíbula caída).

Alegría: Se forman las patas de gallo. Las mejillas se elevan. Movimiento en la musculatura orbita.

Ira: Cejas hacia abajo y juntas. Brillo en los ojos. Estrechamiento de los labios.

Desprecio: Comisura de los labios tensa y elevada solo en un lado de la cara

Asco: Entrecejo arrugado y labio superior elevado.

Tristeza: Parpado superior caído. Perdida de enfoque. Los extremos de los labios caen ligeramente.

Miedo: Cejas elevadas y hacia dentro. Parpados superiores elevados. Parpados inferiores tensos. Labios estirados horizontalmente.

Intuición: Apertura de los ojos. Apertura de las fosas nasales. Acercamiento de la cabeza.

Confianza: Mirada directa, elevada y a los ojos. Sonrisa con labios cerrados. Comisuras de los labios elevadas. Pómulos elevados.

Increíble como tus arrugas dicen mucho de ti y de lo que sientes. Aprende a manejarlas, no solo por las arrugas, sino por llevar una vida más tranquila. 

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