El doctor Tak Sing Liu, el hombre de las agujas

En su oficio tiene la concentración de un monje, la apariencia de un profesor de biología y la locuacidad de un telegrama; no se da ínfulas, sólo está pendiente del Ying y el Yang de sus pacientes y de las partes del cuerpo donde va a poner sus agujas. ¡Él sí tiene licencia para pinchar!
El doctor Tak Sing Liu, el hombre de las agujas

Al oírlo parece que hubiera llegado ayer de China pero en realidad lleva viviendo aquí más de tres décadas. Hasta se nacionalizó en los noventa. Como quien dice, es el colombiano con el peor español y el mejor mandarín que conozco. Claro está que la gente no lo busca por su pronunciación sino, por el contrario, a pesar de ella, para que les cure sus males.

Desde ministros, pasando por generales hasta solemnes reverendos y simples amas de casa quieren una cita con él. No hay un aviso ni un discreto letrero, ni siquiera una puerta con su nombre. Llegar es parte de la prueba.

Todo es tan discreto como él. Parece absurdo pero se entra por un centro odontológico –aunque lo suyo no tiene nada que ver con la moda de las sonrisas perfectas–, y al final de un pasillo estrecho, escoltado por muebles viejos y maltrechos a manera de salita de espera, aparece su consultorio.

La palabra lujo no existe en este lugar. Las que sí, flotan en el ambiente: sencillo, básico y, por qué no, desvencijado. Todo está dispuesto como una enfermería de colegio: un escritorio a la entrada, un cielo raso con paneles plásticos mal iluminados y, al fondo, varias camillas separadas por unas enclenques divisiones y encerradas por unos biombos de tela blanca. Cero sofisticación. Ese es su campo de acción.

Adentro se oye su voz oriental, entrecortada y confusa, dando indicaciones y conceptos clínicos con pequeños, pequeñísimos monosílabos que más parecen acertijos.

Él habla como escriben los doctores sus fórmulas médicas. Con su bata blanca, sus gafas gruesas y sus zapatos negros de amarrar, de suela dura, que hace sonar contra el piso, como los de un bailarín de tap, sólo basta verlo para saber en el acto que él sabe lo que hace. No importa que muy poco se le entienda y que cuando dice “¿Cómo chente?”, por ejemplo, quiera decir “¿Cómo se siente?”. Su elocuencia no está en las palabras sino en sus manos. Lo suyo son las agujas y la acupuntura su ciencia.

Antes de esta entrevista, vine como paciente por esa cadena de recomendaciones que hacen los que creen que aquel que los alivia de algún dolor es un milagrero. Me vio, clavó sus agujas en mi pie y ese mismo día salí aliviado sin entender ni jota de lo que me decía, pero aliviado.

Desde el primer momento su cara se me hace conocida, en algún sitio ya lo había visto, hasta que por fin caigo en la cuenta de que el doctor Liu es muy parecido al “Cerrajero”, personaje clave en la película The Matrix. Esa es mi película y este médico hecho en China mi protagonista. Charla en camilla.

Ahora usted es mi paciente, eso me parece bien. Sin anestesia y sin dolor.Sí (risas), ahora yo soy el paciente suyo.

Doctor Liu. Su nombre completoTak Sing Liu.¿Su nombre quiere decir algo, tiene algún significado? Son muchas cosas: saludable, buen funcionamiento.¿Dónde nació? En Cantón, al sur de China.¿Cuántos años tiene?¿Yo? 62.¿Cuántos dedicados a la acupuntura? En China 4 años y aquí 32, 36 en total.¿La acupuntura es una tradición en su familia?No. Yo estudié en Cantón, primero medicina, y después medicinas tradicionales chinas.¿Ahí se especializó en acupuntura?En acupuntura y en medicina natural.¿Cuál es la diferencia entre la medicina china y la occidental?La medicina china es más natural, está basada en cosas naturales, mientras la occidental se respalda y cree mucho en lo químico, en drogas artificiales. Además, el examen del paciente no es lo mismo.¿Cómo así?Cuando una persona se enferma, lo más importante para nosotros es saber el funcionamiento del Ying y el Yang, el funcionamiento de los órganos. De la buena o de la mala energía dependen las buenas o las malas funciones del organismo. En China lo primero es el Ying y el Yang, que son las energías.Un ejemplo.Por ejemplo, ahora, el día es muy fuerte, mucho calor, muy Yang. Pero cuando llueve y se pone muy oscuro eso indica que está muy Ying.¿Y eso les ve a sus pacientes?Claro, porque no es lo mismo atender la salud de una persona muy fuerte, muy rozagante, muy Yang, que la de otra que habla muy bajito y tiene un color muy pálido, porque ese paciente es muy Ying. Todo tiene Ying y Yang y, también, los cinco elementos.¿Cuáles son los cinco elementos?Esa parte para nosotros es muy importante, no solo para medicina sino para vivir, para el ocio, para el trabajo. Esos cinco elementos pasan por nosotros, es parte de nuestra cultura.¿Pero cuáles son?Tierra, agua, madera, fuego y metal. Son importantísimos porque la medicina debe pensar en ellos, por ejemplo, cuando la persona tiene la cara muy roja, el ojo muy rojo, pues a nosotros eso nos indica mucho fuego en el hígado, mucha grasa en el hígado.¿Y eso es Yang?Yang...                                Se queda mirándome fijamente, con esa sonrisa eterna de los orientales y me dice detrás de sus gafas como lupas: “Usted es Yang, muy Yang, voy a poner aguja para tranquilizar”. No hay salida, además el fotógrafo quiere una imagen de la chuzada. Un golpe sutil de su índice sobre una aguja larga en mi entrecejo y ya. Volví a ser paciente.                             Doctor Liu, ¿por qué estudió acupuntura?Porque no necesita químicos. Porque mucha gente tiene dolencias y hace terapia y toma medicina, corticoides, y no llega el bienestar. Con drogas se demora mucho tiempo y no se pasa muy bien. En cambio con las agujas te curas en menos tiempo y sin drogas que tienen otros efectos.¿En su juventud fue deportista?En mi juventud jugué ping pong. Mucha gente juega ping pong en China porque no se necesita más que una mesa, dos raquetas y una bolita.¿Hace cuánto llego a Colombia?En mayo de 1980, hace ya casi 32 años. Antes de venir ¿qué sabía de Colombia? No sabía nada. No sabía ni una gota de español. Tocó mirar el mapa, entonces pensé: “Eso va a hacer mucho calor”.¿Qué es lo que más le gusta de Colombia?La gente es buena y muy inteligente. Colombia no necesita muchos años para crecer mucho y ser grande. Me gusta mucho el verde. ¡Tiene todo! Frutas, comida, carnes, mariscos, flores, paisajes.Usted lleva 32 años viviendo aquí .¿Qué pasó con su español? No pasó. Yo llegué acá cuando ya tenía 30 años y no es fácil aprender a esa edad.¿Qué es lo que más se le dificulta del español? La R, mucho la R. El español tiene muchas vueltas, se habla de “mañana” y “pasado mañana”, y eso me cuesta.¿Hay algo en que los colombianos se parezcan a los chinos? Muchos se parecen en los rasgos físicos.¿Y en la manera de ser?No es lo mismo. El chino es directo, si dice que “Sí” es sí, y si dice que “No” es no. Acá dan muchas vueltas.Algo que no soporte de los colombianos.Pistola fácil. Pero allá también y en Estados Unidos también.¿Cuándo fue la última vez que fue a China? Acabo de llegar. En enero fui a China.¿Cómo la encontró?Bien y mal. Lo bueno es que ahora tiene cosas capitalistas porque antes era únicamente comunista. Ahora hay mucha gente millonaria. Mucha plata. De malo tiene que antes, 30 años atrás, no se conocía la cocaína y la marihuana y hoy hay mucha gente con coca y marihuana. ¿Los chinos, en general, saben dónde queda Colombia? Ahora sí. Porque ahora allá hay un nombre que suena: “La coca”.¿Qué es lo que más extraña de China? Nada, porque he vivido mucho tiempo en Colombia. El clima es muy rico, ustedes no tienen estaciones. Allá el frío es muy frío y el calor es muy caliente. No extraño nada.¿Cuál piensa que es la clave del éxito de la acupuntura?No hay problema con la acupuntura, todo es muy bien. Quita el dolor fácil. Funciona muy bien, directamente, sobre las partes afectadas. Por ejemplo, la ciática, alguien viene sin poder caminar, pongo las agujas y ya sale caminando.¿Cómo ve la salud a los bogotanos?Muchas bursitis, alergias, sinusitis, migrañas.¿Y cuál es el mal de los colombianos? Los dolores en el cuerpo.¿Los colombianos comemos bien?Yo quiero para Colombia bajar el azúcar y la grasa, que los colombianos coman más ensaladas y frutas. Hay gente, mucha gente, pesa mucho, todo el mundo gordo y con la tensión alta.¿Usted mismo se pone agujas?Sí, para el cansancio, para el estómago.Vive de poner agujas en el cuerpo de sus pacientes, ¿por qué cree usted que la gente le tiene miedo? Primero porque la gente no sabe cómo son las agujas y se asustan, pero la aguja entra inocente.Al paciente que llega por primera vez ¿usted qué le dice?Vea, la aguja es muy fina, son de-sechables y no duele. Cuando la gente se asusta no las pongo. Cuando la gente es tranquila las pongo. Hay que esperar que la gente se vuelva paciente.¿Va a volver a China? No, yo me quedo acá en Colombia. Tengo mi esposa, mis hijos y mi familia. Yo ya soy un colombiano que toma mucho café… y a veces té.

Antes de despedirnos, tiene un presente para todo el equipo, se trata de un tarro de té verde. Muy ceremonial nos lo entrega mientras vuelve a recalcar con desagrado que los colombianos comemos mucho azúcar y mucha grasa. El doctor Liu coincide con el escritor chino Lin Yuntang, cuando escribe que “la felicidad es en gran parte cuestión de digestión”.

Para contactar al Dr Liu llame a : 1-6205490

 

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