Verdades sobre la carne de cerdo

La carne de cerdo tiene fama de causar altos niveles de colesterol, pero es más sana de lo que muchos creen.

Una de las razones reales para que el cerdo haya sido tan desacreditado es que su grasa fue usada durante muchos años para la cocina y para hacer jabones. Ha sido considerada como un alimento pesado para la digestión, una carne con un contenido muy alto de calorías, antidietético y hasta un alimento peligroso por la asociación con enfermedades y parásitos.

Estas creencias populares constituyen una imagen equivocada que todavía se proyecta a un sector muy amplio de la población. Desde hace algunos años, el afán del porcicultor y de la industria cárnica ha sido la de obtener un producto que minimice los riesgos para el consumidor. El mercado de la carne de cerdo brinda ahora un producto con una combinación de factores, como son: comestible, nutritivo y saludable.

Por esta exigencia del consumidor mejoraron su calidad y, actualmente, se ofrece un 31% menos de grasa, 14% menos de calorías y 10% menos de colesterol con relación al cerdo producido hace 10 años.

Recientes estudios realizados en esta materia han mostrado, en contra de lo que se pensaba, que es una carne rica en grasas monoinsaturadas, (similares a los del aceite de oliva), además de contener altas cantidades de ácido oleico. Por sus ácidos grasos esenciales, nos ayuda a mantener unos niveles adecuados de colesterol y nos da proteínas de primera calidad necesarias para un correcto desarrollo muscular.

Los nutrientes de la carne de cerdo

El cerdo es rico en nutrientes y minerales, sobre todo en hierro, necesario para mantener una buena salud. También contiene sodio, zinc, fósforo y vitamina B1, tan necesaria para los deportistas, ya que se encarga de transformar la glucosa en energía muscular en casi 10 veces más que otras carnes. También ofrece un alto aporte de potasio y bajo contenido de sodio.

El cerdo puede ser considerado una carne baja en grasa de acuerdo con el corte que se elija y al correcto desgrasado externo que se realice, ya que el 70 % de su grasa está por debajo de la piel (tocino). Por eso es importante saber elegir las partes más adecuadas del cerdo y con menor concentración de grasa para su consumo.

Las grasas del cerdo tienen la ventaja de variar según el tipo de alimentación que reciba el animal, situación que no ocurre de igual forma con la carne de vaca. Así que es hora de vencer el prejuicio contra este animal, inclúirlo en tus comidas y convertirlo en un aliado de tu salud.

 

Foto: iStock.

 

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