Siete consejos para combatir la adicción al dulce en los niños

No hay ningún problema en disfrutarlo. La clave es comerlo en las porciones adecuadas. ¿Cómo eliminar el exceso?
Siete consejos para combatir la adicción al dulce en los niños

Nacemos con un gusto innato por lo dulce. Por cielo y tierra estamos bombardeados de imágenes de dulces apetitosos, helados cremosos y hasta manjares de chocolates que seducen el apetito.

Es difícil para un niño o una madre mantener su fuerza de voluntad y mover la cabeza de un lado para otro para decir: “No, gracias”, por eso es importante saber cuánto dulce debe comer un niño para que no se exceda ni se enferme.

Según estudios internacionales recientes, la población infantil consume cinco veces más golosinas que hace 20 años. El gran problema con los dulces de ahora es que tienen una gran cantidad de aditivos artificiales nocivos para la salud.

Muchos padres, equivocadamente, creen que el azúcar es necesario para los niños porque les brinda energía que los hace más activos y dinámicos. En realidad, son los alimentos ricos en nutrientes los que brindan las buenas calorías. Pero no todo el dulce es malo. A los niños de bajo apetito, peso y talla, el dulce puede motivarlos a consumir todos los grupos de alimentos que les ayudan a recuperar el buen estado nutricional.

Manejar la situación es difícil, sobre todo con aquellos infantes que muestran una necesidad compulsiva por el dulce. Por eso, los padres deben tener estrategias positivas para ayudarles a mejorar sus hábitos alimenticios. Todo empieza con un buen ejemplo en la casa.

Aquí, algunas recomendaciones eficaces para que los niños puedan disfrutar cierta clase de dulces en porciones adecuadas:

 

1.  Cuanto más tiempo el niño demore en conocer la existencia de golosinas y gaseosas, su alimentación será más sana. Llegará el momento en que comer bien ya no sea un sacrificio.

2. Prepárale a tu hijo una lonchera saludable y no lo hagas por salir del paso. En el mercado, examina las etiquetas cuidadosamente y escoge productos ricos pero saludables. Si puedes prepararlos en casa con todo tu amor, más reconfortantes serán.

3. Elimina las costumbres propias para no maleducarlos. Al sentarse a ver una película, por ejemplo, no comas dulces y evita la gaseosa.

4. Si de medias nueves u onces les das leche con galletas, deja que tomen las que quieran porque no les está quitando el puesto a ningún alimento saludable. Seguro que comerán lo suficiente, sin hastiarse. Recuerda que puedes ofrecerles también alternativas saludables como galletas de avena hechas en casa, tortas de zanahoria, etc.

5. Evita que tu casa sea una vitrina de dulce. Ayuda a tus hijos a controlar las porciones. Si la familia comparte un delicioso postre, haz que ellos entiendan que con una pequeña porción basta para quedar satisfechos. Tampoco los uses como un premio. Sé un adulto responsable y mantén una actitud equilibrada.

6. Recuérdales que si comen mucho dulce y no se cepillan los dientes, se les dañarán. Si les llega a doler la pancita por comer dulce en exceso, usa esa oportunidad para hacerles ver con mucho amor que tanto dulce no es bueno para la salud.

7. No le pongas al dulce rótulos de “malo”, “dañino”, “premio”, “prohibido”. Las palabras extremas están cargadas de una energía peligrosa que pueden causar el efecto contrario y despertarles una ansiedad latente que hará que los deseen aún más. Evita que relacionen su estado emocional (de felicidad, tristeza, aburrimiento, etc.) con el consumo de dulces. Explícales que hay alimentos deliciosos y ricos en nutrientes que los ayudarán a crecer.

 

Foto: iStock. 

 

 

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