Sofocos premenopáusicos previenen problemas cardiovasculares

Tres de cada cuatro mujeres sufren síntomas en las primeras fases de la menopausia.
Sofocos premenopáusicos previenen problemas cardiovasculares

Los sofocos, las olas de calor corporal, el aumento de la sudoración y, algunas veces, el enrojecimiento de la piel, son síntomas que se asocian fundamentalmente a una menopausia con efectos negativos, pero no siempre es así. Aunque la mayoría de las mujeres espera que los sofocos lleguen con la menopausia, más de la mitad de ellas podría empezar a sentirlos antes de que concluya la etapa fértil de su vida, de acuerdo con una encuesta en la que participaron alrededor de 9000 mujeres de entre 45 y 56 años de edad.

Unas 1500 participantes de este estudio de la Universidad de Washington (UW) y del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson (ambos en Seattle, Estado Unidos), todavía presentaban ciclos menstruales regulares y no tomaban antibióticos ni terapia de reemplazo hormonal. Según los resultados, el 55 % de ellas señaló que había sentido un sofoco o una sudoración nocturna en algún momento.Estos resultados, publicados en la revista Menopause, no deberían preocupar a las mujeres, aunque sí pueden fomentar que se modifique la mirada médica de los sofocos, según la doctora Susan D. Reed, autora principal de la investigación. Se sabe que los sofocos y la sudoración intermitentes asociados a la menopausia ocurren cuando los cambios hormonales que sufre la mujer hacen que los vasos sanguíneos cercanos a la superficie de su piel se relajen rápidamente. Hasta ahora se creía que aquellas que tenían los ciclos menstruales regulares deberían producir suficiente estrógeno como para evitar este trastorno.¿Calores cardiosaludables?Por otra parte, los sofocos y sudores nocturnos en algunos casos podrían relacionarse con un cierto efecto protector, pues aquellas mujeres que los padecen al inicio de la menopausia podrían tener menos probabilidades de sufrir algunos problemas cardiovasculares, según investigadores estadounidenses."Aunque son muy molestos, los sofocos pueden no ser del todo malos", ha explicado la endocrinóloga Emily D. Szmuilowicz, de la Universidad Northwestern,  autora principal del estudio, junto con JoAnn Manson, del Brigham and Women's Hospital, y Ellen Seely, de la Escuela de Medicina de Harvard, en EE.UU."Encontramos que las mujeres que experimentaron estos síntomas cuando comenzó la menopausia tenían menos eventos cardiovasculares que las que experimentaron sofocos en la menopausia tardía o no los tuvieron", ha dicho Szmuilowicz."Aunque los sofocos nunca serán agradables, quizás estos resultados los hagan más tolerables", ha señalado Szmuilowicz.Los datos aportaban que aquellas mujeres que experimentaban esos síntomas al inicio de la menopausia tenían un 17 % menos riesgo de ictus, y un 11 % menos de posibilidades de sufrir una enfermedad cardíaca o de fallecer por cualquier otra causa durante el lapso del estudio.Sin embargo, las mujeres que desarrollaban sofocos o sudores nocturnos en etapas más avanzadas de la menopausia tenían un 32 % más de posibilidades de tener un ataque al corazón y un riesgo de morir de 29 % con respecto a las que sufrían esos síntomas al principio.