Consejos para tener una vida más plena

Quizás por el miedo a lo que nos depara el futuro, muchas de nuestras decisiones se basan en tratar de volver al pasado. Así arruinamos nuestras oportunidades. Renunciemos a la idea del retorno si queremos aprender a vivir una vida más plena.  
Consejos para tener una vida más plena
Santiago y Andrea han decidido por fin comprometerse, pero después de vivir juntos tres meses, no consiguen acoplarse. Resuelven volver a ser novios y vivir en casas separadas, pero su relación, en vez de progresar, se estanca, se malogra y, finalmente, se muere. Esteban volvió a la casa de sus padres después de haber sido independiente en otro país durante cuatro años. Pero no logra sentirse en casa por más de que cree haber vuelto a su hogar. Las relaciones no logran armonizarse, parece que algo en su vida se congela.  Manuel carga el peso de querer retribuirle a su madre lo que ella le dio, dándoles una mejor vida a ella y a sus hermanos, mientras trata de sacar adelante su matrimonio. No puede darle un regalo a su esposa sin sentir que le es desleal a su madre. No logra sentirse en casa, se refugia en viajes de negocios y juergas salvajes, mientras su esposa lo espera, embarazada, en la casa.  Federico tiene una empresa y le ofrece una parte de la sociedad a Carlos. Adelantan conversaciones, quieren que el negocio sea de ambos. Sin embargo, Carlos se retracta de hacer parte de la sociedad y sigue como empleado. Las cosas no funcionan. No congenia con Federico como jefe, se encuentra desmotivado y siente que su energía se ha estancado. Sale, sin entenderlo, por la puerta de atrás. ¿Cuál es la moraleja que comparten estas historias? Pues que en los procesos del alma no hay retorno. ¿Cuántas veces gastamos tiempo, fuerza e inteligencia tratando de que suceda lo imposible: que el tiempo se devuelva y las cosas sean como antes? La realidad es que todos los sistemas compuestos por personas siguen una línea del tiempo, van hacia delante y no soportan el retorno a estadios anteriores. ¡Ni siquiera soportan permanecer en un mismo estado por mucho tiempo!  Walt Whitman lo dice poéticamente: “Nada se detiene, nada se detendrá, si yo, tú y los mundos y todo lo que existe sobre la superficie o debajo, fuéramos reducidos de nuevo a una pálida nebulosa, a la larga no importaría, seguramente alcanzaríamos la etapa en que estamos ahora, y seguiríamos sin duda más lejos y más lejos aún”.  Debemos saber que la vida fluye hacia delante y no hacia atrás. Esta propuesta tiene algunas implicaciones prácticas. En primer lugar, debemos ser a la vez realistas y visionarios; estar parados sólidamente aquí y ahora, pero con los ojos despiertos para vislumbrar hacia dónde van los procesos que vivimos: una carrera, una vocación, una amistad, una sociedad, etc. Cada proceso tiene sus momentos, pero los momentos van todos hacia delante sin remedio. Pregúntese: ¿hacia dónde voy, hacia dónde va esta relación, hacia dónde va este trabajo?  Debemos sacudir las cosas cuando se estanquen, bien tirando hacia adelante o reconociendo que es hora de asumir un final. Lo importante es entender que quedarnos quietos o retroceder es sufrir o enfermar. Perder el norte, perder el objetivo, perder el sueño, implica soltar la tensión vital que nos da el tiempo. Dicho de otra manera: la vida nos impone siempre una disyuntiva: mutar o morir. Por eso, revise las consecuencias de sus acciones preguntándose: “¿Estoy respetando la línea del tiempo?”, “¿Esto es avanzar o retroceder?”. Si lo que quiere es volver atrás, renuncié a su idea: ¡nada será como antes, nunca más! Si lo que quiere es mantenerse en lo mismo, renuncie a su idea: ¡todo será distinto siempre! El placer de las crisis Esto significa que debemos dejar de lado la comodidad y buscar retos, crisis y complejidades crecientes. La comodidad del pasado nos destruye. Quien vivió la profundidad de la convivencia amorosa ya no puede vivir el noviazgo descomplicado. Quien fue rey ya no puede ser un simple cortesano. Quien es padre ya no puede ser tratado como hijo. El esposo de años no puede ser visto como el nuevo pretendiente.   Cuando entre en una crisis, tenga en cuenta que solo hay dos opciones realistas: salir adelante o hacerse a un lado. Por ejemplo, cuando una pareja se queda estancada porque no tiene un proyecto, el restablecimiento de su salud depende de volver a construir un sueño que la impulse a avanzar. Pero es posible que ya no haya más camino por recorrer. Muchas personas se equivocan queriendo volver atrás, esclavos de su apego. En esos casos, la solución es hacerse a un lado: terminar, divorciarse, separarse, renunciar o trasladarse.  Tómese en serio sus proyectos. No los bote a la basura con palabras vacías y quimeras de aire. Póngase en acción, a trabajar, con la consciencia de que los sueños son la sangre que mantiene viva el alma. Y por favor: cuando prometa, ¡cumpla! Estos hábitos lo ayudarán a ir siempre hacia adelante en la vida. Dele prioridad a lo nuevo. No haga como la gente que funda una familia sin irse de su casa. No haga un compromiso al que no pueda entregarse. No tenga hijos a los que no puede acompañar por su empecinamiento en infantilizarse.  Por último, piense en procesos y no en eventos. Tenga en cuenta que las decisiones trascendentales que da en su vida: cambiarse de trabajo, hacer una inversión, ser padre, deshacer una sociedad, entre otras, están atadas a procesos. Todo tiene su consecuencia, todo tiene su evolución. Cada acción es la llave de un nuevo futuro, nunca de un nuevo pasado. Como cantaba Mercedes Sosa, ¡Cambia, todo cambia!