La violenta enfermedad leishmaniasis podría tener vacuna

Investigadores de la UDCA habrían desarrollado la vacuna contra esta enfermedad que anualmente afecta a 15 000 personas en Colombia.
La violenta enfermedad leishmaniasis podría tener vacuna

La leishmaniasis forma parte de las enfermedades transmitidas por el vector Lutzomyia, que es un pequeño mosquito que pica a animales silvestres, caninos y a seres humanos, transmitiendo la enfermedad a través de su picadura. En Colombia, la mayoría de afectados son miembros del Ejército, la Policía y la población civil de áreas rurales.

Hasta ahora, para curar la leishmaniasis se requiere de un tratamiento especial y doloroso, del cual se necesitan altas dosis de medicamentos que pueden generar incapacidades hasta de 90 días, con el agravante de que el tratamiento es propenso a ocasionar reacciones adversas y es tóxico para la salud humana. Esta es una de las enfermedades catalogadas como «olvidadas», y desatendidas por el sistema de salud. 

Las formas en las que esta enfermedad se puede manifestar son variables. El 95 % de los afectados presentan afecciones cutáneas, que generan ulceras no cicatrizantes, generalmente localizadas en el rostro. El porcentaje restante manifiesta afecciones viscerales y daño total de órganos como el bazo y el hígado, siendo letal de esta última forma.

Sin embargo, su tratamiento podría presentar mejoras gracias a una investigación realizada por el doctor Fernando Borda Rojas, (médico veterinario, Ph.D. en patología y sanidad animal, profesor de la Universidad UDCA), con la colaboración de la Escuela de Ingenieros Militares, sus Centros de Entrenamiento Canino y la Escuela de Doctrina de Ejército durante los años 2009, 2010 y 2011.

Desarrollo  

En la primera fase de la investigación, los involucrados se dieron a la tarea de desarrollar dos vacunas, las cuales se aplicaron a una muestra de 150 perros adiestrados por el Ejército para buscar explosivos y minas antipersonales. Luego de un exhaustivo seguimiento, se determinó que se produjeron anticuerpos en el organismo de los animales indicando que pudo haber una reacción positiva de una de las vacunas. Ahora, la investigación intentará probar la eficacia de la vacuna en un periodo de cinco años. 

No obstante, y pese al posible éxito que este ensayo científico pudiera tener, las pérdidas económicas son cuantiosas, no solo por el costo del canino, su alimentación, entrenamiento, tratamiento médico, transporte y cuidados, sino por el costo social, debido a que estos perros tienen la tarea de salvar a las personas de las zonas rurales del país de ser mutiladas o de perder la vida al pisar una mina explosiva.

Se estima que el Ejército tiene más de 4000 perros entrenados en 13 centros de adiestramiento. En promedio, anualmente 150 animales son sacrificados por padecer la enfermedad.

 

 

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