
Acércate
No tengas miedo de preguntarle cómo se siente, o qué le pasa, tú también puedes dar el primer paso. No está estipulado por regla que ellos sean los que tengan que acercarse, recuerda que los niños y los adolescentes a veces ven la autoridad poco amigable.
Interésate por sus gustos
Si ya lograste acercarte, ahora empieza a mostrar interés por lo que le gusta, lo que no le gusta e inclúyete y apoya sus proyectos. De esta manera podrás enseñarle lo importante que es asumir una derrota y una victoria.
No los reproches
Ten en cuenta esto, si quieres acercarte a tu hijo, aconséjalo no lo regañes ni lo agredas si está pasando por un momento difícil. Escucha todo lo que tiene por decirte, de esta manera crearás un ambiente de amistad y camaradería que harán que funcione a la perfección su relación.
Respétalos
Aunque sabes muchas cosas por tu experiencia, deja que tu hijo viva su vida al ritmo que quiera, no intentes indagar ni sacarle información con un interrogatorio interminable. Deja que las cosas fluyan, no lo presiones, en su debido momento te contará.
Cuéntales de ti
Para los niños y los adolescentes es importante conocer la vida que tenías antes de traerlos al mundo. Alguna locura, algún momento chistoso con sus abuelos o alguna ruptura amorosa, se convertirán en motivaciones para salir de los abismos en los que ellos caen por no hablar. Esto genera mucha confianza y fortalece los lazos filiales.
Hazles saber que sus opiniones son importantes
Los hijos también hacen parte de lo que sucede al interior de la familia. En algunas ocasiones ellos son mucho más tranquilos y toman las cosas con más calma, dando soluciones que ni tú misma habrías tenido en cuenta. Estos factores hacen que su rol en casa esté definido y todos sean apoyo de todos.
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