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Sexo en la madurez: sabiduría que excita

El sexo tiene etapas, altos y bajos. No en todas las edades de la vida nos apetece de la misma forma, con la misma intensidad. Llegar a la adultez madura no debe ser sinónimo de privarse de un buen encuentro íntimo.

Por Odalisca
11 de mayo de 2016
Sexo en la madurez: sabiduría que excita

Sexo en la madurez: sabiduría que excita

En este momento de mi vida, 30 años de existencia, me apetece más tener sexo que en cualquiera de mis 29 años pasados. Ya me lo habían anticipado mis amigas, las revistas femeninas, las páginas de internet que no dan descanso a las mujeres de mi edad y publican cada ocho días un tema relacionado con nuestra naturaleza; en resumen, yo lo presentía y lo estoy comprobando.

 ¿Las razones? Porque dejé de mirarlo como una manera de complacer al otro, porque perdí el pudor, porque ya tengo varias experiencias encima que me han cargado de aprendizajes y errores que no volveré a cometer, y porque mi cuerpo así lo decidió. Esta última justificación se sale de mis manos y de mi conciencia, es parte de la evolución orgánica de mi vida.

 Ahora, sé que esta confianza y placidez que embarga mis 30 no durará para siempre, porque nada es para siempre, y que en un par de décadas estaré añorando mis dulces 30, donde todo era desinhibición, gemidos incesantes y vanidad. Lo sé porque además lo he conversado con mi mamá, mis hermanos, mis amigas y con la mujer que se acercó a interrogarme sobre el asunto y me pidió esta columna (aplausos para esa valiente).

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 Lo primero que tenemos que entender es que la frecuencia sexual cambia, por completo. Si a los 30 la vida nos daba para tener un promedio de tres encuentros sexuales, entre los 50 y los 60, tanto en hombre como en mujeres, la frecuencia está determinada por tantos agentes externos (la salud, el día a día, las ganas…) que no se puede hablar de un número, pero si puedo afirmar que los encuentros son más esporádicos. Ojo, con esto no quiero decir que sentir ausencia de deseo sexual sea normal, no, aquellos que llegan a edades maduras y creen que con los años llega también la inhibición del apetito sexual están equivocados. El primer y más importante consejo es que si presenta algún tipo de síntoma parecido a la ausencia del deseo debe consultar a un especialista, pues esto tiene solución médica. No me lo estoy inventando.

 Segundo consejo para tener una vida sexual placentera en la adultez madura: haga alarde de su experiencia. Si hay una cualidad que tienen las personas mayores por encima de los jóvenes es esa magnifica virtud de haber vivido situaciones que los hicieron más sabios. Esto no lo regalan en ningún 2x1, ni se desarrolla haciendo mucho ejercicio, ni se lo puedo pedir al Niño Dios de Navidad. Esta valiosísima cualidad del ser humano solo se adquiere con los años y las parejas adultas deben convertirla en su aliado. Una persona madura conoce de sobra qué le gusta, qué le hace sentir placer y qué, definitivamente, no quiere hacer por ningún motivo. 

Confíe en su conocimiento, en los encuentros que tuvo a lo largo de su vida y llénese de seguridad, porque esto último es tan atractivo como un culo que se mueve en sincronía o una espalda ancha que huele muy bien.

 La confianza es el tercer consejo. Su cuerpo, su mente, su organismo en esa edad son, simplemente, eso que usted ve y percibe. No va a cambiar. Eso es lo que usted ha cultivado, cuidado (en algunos caso no tanto), amansado, así que acéptelo y muéstrelo con tranquilidad. ¿De qué sirve añorar el cuerpo que teníamos a los 23 (oh edad dorada de mi culo y mis pómulos), si es imposible de recuperar? ¿No comprobó a lo largo de su vida el dicho caleño “verbo mata carita”? ¿No se enamoró de un hombre que usaba gafas y tenía la nariz un tanto desviada pero la hacía reír y le propiciaba conversaciones eternas que usted no quería que terminaran? Bueno, eso mismo sucede en la cama. El cuerpo es solo un estuche, como dicen los Aterciopelados, de todo lo que tenemos por dentro y podemos proyectar. Si los encuentros no son cosa de todos los días, convierta los suyos en momentos memorables.

 Por último, ¿olvidó que el sexo es más que penetración? ¿Sabe lo valioso que es un momento íntimo donde las caricias (incluso con ropa), los olores, el roce, los juegos, las palabras eróticas, ¡los besos! son los protagonistas? No tiene que hacer el 69, ni la carretilla, ni la mujer araña para disfrutar de un momento placentero. Puede simplemente ajustarse a sus nuevos deseos, lo importante es mostrarse segura y disfrutar sin vergüenza esta nueva etapa de su vida sexual. 

 

Razones para un encuentro

- Recuerde que los lubricantes son un aliado para las mujeres después de la menopausia, donde la lubricación natural tiende a perderse. El mercado está lleno de estos productos, no tema usarlos.

- En la madurez el corre corre de un día agitado es cuestión del pasado. El tiempo libre es más cotidiano. Aproveche para crear ambientes eróticos (es cuestión de buscar en internet), planee su encuentro, sorprenda a su pareja.

- El polvo relaja, a los 18, a los 25, a los 37, y en todas las edades. Después de un encuentro sexual usted queda listo para dormir plácidamente, recuérdelo cuando tenga problemas para conciliar el sueño.

 

Foto: iStock. 

Por Odalisca

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