El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Sofía Vergara, la reina de la televisión

Armada de carisma y autenticidad, se tomó Hollywood y enamoró a espectadores de todo el mundo. Historia de una diva con sabor colombiano.

Por Redacción Cromos

16 de octubre de 2013

Sofía Vergara, la reina de la televisión

PUBLICIDAD

En la pantalla, Sofía Vergara es atractiva, voluptuosa y vivaz, pero en persona es avasalladora: sin los kilos que aumenta la televisión, su belleza es más delicada; su estilo, más sofisticado, y su ángel deslumbra. A donde llega, la actriz colombiana brilla y su buena energía se contagia. Su espíritu costeño se le sale por los poros, así que, independientemente de dónde se encuentre, ya sea en una cena con el presidente Obama o en medio de un programa de entrevistas, su sabrosura emerge y, con sonrisas y autenticidad, siempre se roba el cariño de quienes la conocen.

A punta de espontaneidad, Sofía conquistó Hollywood y ahora es, por segundo año consecutivo, la actriz mejor pagada de la televisión estadounidense, con ingresos anuales de 30 millones de dólares. Esto se lo debe a la serie Modern Family, para la que ni siquiera hizo casting: sus productores, Christopher Lloyd y Steven Levitan, estaban enamorados de la colombiana y crearon, solo para ella, el personaje de esa encantadora latina por el que ha sido nominada al Globo de Oro en tres ocasiones, y al Emmy, en cuatro.

Aunque ahora Sofía disfruta las mieles del éxito, su llegada a Los Angeles no fue fácil. Después del comercial de Pepsi que la lanzó a la fama en Colombia y de haber alcanzado a construir una importante carrera como modelo y presentadora entre su tierra natal y Miami, entrar al mercado anglo como actriz fue todo un desafío. Pero nunca perdió su seductor sentido del humor, ni siquiera cuando le diagnosticaron cáncer de tiroides y tuvo que someterse a cirugía y radioterapia. Siempre ha tenido esa extraña virtud que le permite burlarse de sí misma, por eso hoy no teme asegurar que programas como Hot Properties o películas como Chasing papi, en las que apareció al llegar a Hollywood, solo las vieron ella y su mamá.

Luego de muchos intentos, de que le dijeran decenas de veces que su pelo rubio no contrastaba muy bien con su pésimo inglés y de que decidiera, finalmente, tinturárselo de negro, empezó a llamar la atención. Por fin era la latina sexi y morena que los gringos buscaban, y los contratos jugosos fueron llegando. Ahora, es ella la que se da el lujo de escoger sus papeles y decir «no». En su camino se cruzaron obstáculos, pero tuvo la inteligencia para sobrepasarlos haciendo uso del carisma, la honestidad, la espontaneidad y hasta su belleza: «Cuando tenía trece quería operarme los senos; sin importar lo que me pusiera, me veía como una bailarina exótica –dijo a la revista Self–. Ahora me siento agradecida de tenerlos y, sinceramente, me han ayudado mucho en mi carrera y me han hecho sentir sensual». Sofía, genuina como siempre.

Fotos: Gustavo Martínez, David Micolta, AFP, Archivo Cromos y Archivo particular

Por Redacción Cromos

Temas:
Ver todas las noticias
Sigue a Cromos en WhatsApp
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.