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Redacción Cromos / 3 Jan 2022 - 11:08 p. m.

¿Suegras pueden acabar con el matrimonio?

La mamá del cónyuge suele dar material para los chistes de los humoristas, pero el asunto es tan serio que, para la iglesia católica, el excesivo apego del hijo o hija hacia su progenitora es aceptado como causal de nulidad del matrimonio. Es necesario poner límites sino quieres echar por la borda tu relación.
¿Suegras pueden acabar con el matrimonio?
“Cuando te casas con alguien, ese alguien pasa a ser tu nueva familia, la nuclear y que esa familia que se crea (con o sin hijos) es la más importante”. Sofía Maraña, abogada, especialista en Derecho de Familia.
“Cuando te casas con alguien, ese alguien pasa a ser tu nueva familia, la nuclear y que esa familia que se crea (con o sin hijos) es la más importante”. Sofía Maraña, abogada, especialista en Derecho de Familia.

Las cifras asustan. En 2005 en la India, 7.000 nueras murieron a manos de sus suegras, aunque expertos aseguran que el número real fue y es ampliamente superado. En España el 43% de las solicitudes de divorcio son por causa de la intromisión de la madre política e incluso es causal de nulidad eclesiástica y la historia se repite en diferentes países del globo.

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Para la psicóloga Beatriz Golberg, autora del libro Suegras: Técnicas y estrategias para la supervivencia, una de las principales causas de las separaciones tiene que ver con las influencias de las suegras en los matrimonios. Basada en su experiencia la suegra es, casi siempre, considerada un problema. “Hay hijos que tienen que internalizar y elaborar la relación con sus madres, para que los ayuden a resolver su complejo de Edipo”. Otro gran problema advierte es “la culpa que generan las madres y que no ayuda a que los hijos puedan independizarse de ellas”.

Aunque la problemática no es exclusiva de la relación madres-nueras, sí superan por mucho a la relación de madres-yernos. Para tratar de frenar los casos que terminan en divorcio Golberg propone poner límites, tal y como se hace con los niños. Así mismo que la pareja no discuta frente a las madres, ya que “es una manera de involucrarla y darle espacio para que opine”.

Sofía Maraña es abogada experta en derecho de familia y cree que la intromisión de la familia política, en especial de la suegra, de diferentes formas, se da por patrones inadecuados de crianza. “Según todos los expertos en terapias matrimoniales, porque en este campo el consenso es unánime, y por mi experiencia profesional, coinciden en señalar que cuando te casas con alguien, ese alguien pasa a ser tu nueva familia, la nuclear y que esa familia que se crea (con o sin hijos) es la más importante. La pareja debe tener muy claro que por encima de la familia de sangre está la familia creada”.

Maraña coincide con la psicóloga en que son necesarios los límites a aquellas suegras protectoras y muy presentes en la vida de sus hijos, que emplean la manipulación, la ayuda incondicional y la pena para conseguir suplantar, en ocasiones extremas, a la nuera.  “El esposo debe comprender que la nuera, por educación, falta de confianza y ausencia de asertividad, no puede pararle los pies a su suegra. Si encima la nuera, que no sabe ni puede poner límites a la suegra, cuando acude a su marido para que le apoye, no la escucha, se va formando una bomba de relojería”.

La abogada comparte algunos de los casos que ha tenido, relacionados con esa intromisión de la madre política: “Tuve una clienta cuyo marido le obligó a hacer el viaje de novios con su suegra. Y otras muchas veces, consecuencia de la manipulación de las abuelas, he sido testigo de esos hijos/as que solicitan la custodia monoparental o compartida para que sea la abuela materna o paterna quién sustituye a la madre o al padre. O ese padre con custodia compartida, que ni llevaba ni recogía a sus hijos, de 1 y 3 años, del colegio, encargándose la abuela paterna, a pesar de la disponibilidad horaria de la madre”.

La situación es aún más compleja para las nueras de culturas tradicionales, señala la abogada. “Creo que es interesante conocer otras culturas, donde es la esposa quien debe pagar la dote y no se considera mujer si no se casa, a la vista del poder de las suegras como guardianas del patriarcado. Mi reflexión gira en torno a las situaciones de poder y de dependencia, siendo indiferente si eres un hombre o una mujer y a que no hay mayor prevención que en la educación de las madres con sus hijos. Ahí está la base de la compasión y el respeto hacia los otros”.

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