De hace unos días para acá, gracias a La Voz Kids, la televisión se impregnó de esa sensación alegre de niños que rondan por la casa. Verlos y sobre todo oírlos en las noches nos inspira grátamente a volver a fijar nuestra atención en un panorama esperanzador que muchas veces olvidamos dizque por falta de tiempo: el mundo de los niños alegres, ingenuos y decididos a convertirse en sus propios héroes. Las noches se han vuelto carruseles infantiles, rondas de niños seguros y felices de jugar a ser cantantes frente a las cámaras, pequeños cronistas de su vida cotidiana en lugares humildes; cantantes naturales frente a sus abuelos, padres y hermanos, quizás su primer y más entrañable y fervoroso público; filósofos diminutos con frases directas y sencillas porque a su edad no se enredan la vida con más vueltas que las de sus juegos, porque todavía el tiempo para ellos no es ni una suma ni una resta y cada minuto es un universo. Cómo no asumir el reto de meter a estos 113 niños privilegiados de La Voz Kids en nuestra portada. Cómo no volverlos protagonistas cuando se trata del grupo elegido entre los 800 que fueron oídos en sus regiones, decantados a su vez de los 17 000 que acudieron a la convocatoria. Toda una selección de talento joven a lo largo y ancho de nuestro territorio. Una ola refrescante y reparadora de niños cantores que tiene asombrados a cientos de miles de televidentes. Frente a este fenómeno tan elocuente, quisimos saber de dónde ha salido esta generación de jóvenes ¡tan afinada! Frente a esos vozarrones inexplicablemente empacados en cuerpos tan pequeñitos, quisimos ir hasta el fondo de sus talentos y contar con más detalle qué hay detrás de este cuento infantil, que cada noche nos emociona hasta las lágrimas y nos devuelve a esa edad donde todo era posible.