Un espacio para alucinar

Una construcción que está situada en el filo de una meseta, convirtiéndola en un reto para su diseñador.
Un espacio para alucinar

El manejo del paisajismo en los interiores de la casa y la limpieza de las líneas arquitectónicas en todos los ambientes son las dos constantes de esta casa de 1.200 metros cuadrados.

Mesa de Yeguas, en Anapoima, es el lugar protagonista de un sofisticado y exclusivo diseño de arquitectura donde se encuentran exclusivas viviendas donde priman los diseños más elegantes y el buen gusto. Y justamente una de las viviendas es una casa de 1.200 metros cuadrados con espacios amplios y generosos que se desbordan para crear un área llena de luz y limpieza en contacto permanente con la naturaleza.

La casa fue encargada por un cliente que deseaba en un par de años convertir su vivienda de recreo en el lugar permanente de su estadía. Así que el reto para el arquitecto Gabriel Cure, diseñador del proyecto, fue mucho mayor porque debía pensar en todos los elementos que necesita una familia para vivir en un ambiente campestre pero con las comodidades de la ciudad. Y a eso había que agregarle un elemento adicional que era justamente las condiciones tipográficas del terreno de dos lotes que suman 8.000 metros cuadrados.

La construcción se sitúa en el filo de una meseta, esa peculiar condición convierte el terreno en un reto para su diseñador. Ya que uno de sus linderos es justamente un precipicio donde la montaña corta hasta la meseta de abajo y se encuentra con el río, así que la casa desde todos los ángulos tiene una vista bellísima hacia el cañón. Pero con el inconveniente de que la luz del sol entraba directamente por los ventanales de la casa y en un clima tan cálido no era muy conveniente, por eso se tomó la decisión de resolver el problema con algunos elementos arquitectónicos como pérgolas y grandes aleros que debían crear espacios de transición entre el interior y el exterior que permitieran que los rayos del sol no pasaran directamente a la casa.

Al final se concibió una casa contemporánea, con un diseño minimalista de espacios muy amplios y limpios que combinan a la perfección con materiales típicos de la región. Por ejemplo la cubierta de la zona social es un gran techo de palma y por dentro la estructura está forrada de troncos de eucalipto y el cielo raso es en bambú. El contraste de la mezcla de materiales de arquitectura moderna como los pañetes de la pared combinados con un techo propio de la región hacen de este, un lugar ideal de puertas abiertas donde no existen barreras para permitir que circule el aire por todos los rincones de la casa.

Otro de los elementos fundamentales en el diseño de la construcción es la inclusión de las plantas dentro del espacio como un elemento más de la decoración. “La casa es completamente abierta donde el paisajismo hace parte integral de la arquitectura porque es un complemento y elemento que estuvo pensado dentro del diseño”, señala Cure.

La casa tiene unos jardines con espejos de agua dispuestas a lo largo y ancho que proporcionan una vista armónica. Los muros son de pañete pintados en vinilo de dos colores, el interior de la casa es completamente blanco para darle una sensación de amplitud, frescura y luz. En la parte exterior se utiliza pintura de coraza verde, los pisos son de mármol color crema que le dan una limpieza y frescura reluciente a la casa. La carpintería y las puertas están formadas en el centro con varitas de macana.

La zona social inicia en el quiosco de la piscina y continúa hasta la espaciosa zona de la sala y el comedor que se comunica abiertamente con la cocina. En la parte superior se encuentran las cuatro habitaciones con espacios tan generosos que incluso una familia de cinco miembros puede tener una cómoda estadía allí.

La habitación principal está ubicada en un solo piso, tiene un baño inmenso y un patio privado desprovisto de muros porque las columnas que sobresalen son las del patio que protegen el recinto, además tiene una terraza exterior debajo de una pérgola que se abre de frente a la habitación.

Los límites de los espacios se desbordan porque no hay muros para que haya una integración enorme, que permita que la brisa pase por todas partes y sin importar dónde se ubiquen las personas siempre habrá una vista acogedora.