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"Una buena columna, persuasiva y bien escrita, puede ser clave”, Santiago Gamboa

"Prefiero al columnista incómodo, al que no le tiembla la mano a la hora de hacer denuncias y señalar lo que está podrido".

Por Redacción Cromos

08 de junio de 2016

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Santigo Gamboa
Periodista y escritor.
Escribe para El Espectador y El País.
 
La pregunta que me hago cada vez que escribo una columna y, por supuesto, cuando leo las de mis colegas, es siempre la misma: ¿Cambia alguien de opinión tras leer una columna? ¿Convence uno a alguien de algo alguna vez? Mi respuesta provisional es que casi nunca, aunque de todos modos habría que diferenciar entre lectores. Para quien comienza a construir su pensamiento, siguiendo las ideas que oye en su casa u oponiéndose a ellas, una buena columna, persuasiva y bien escrita, puede ser clave. Pero este caso es minoritario, pues la mayoría ya tiene una opinión y va a la columna para confirmarla. Esto se ve en los foros, en el modo increíble en que los lectores tergiversan el sentido de las cosas con tal de mantener incólumes sus prejuicios.

Por eso el más noble sentido de la columna se ve en otro terreno, que es el de la argumentación. Una columna bien argumentada es un modelo de pensamiento que sus lectores, quienes están de acuerdo y quienes no, pueden reproducir en sus conversaciones, bien sea para adoptar unas ideas o para contradecirlas. Me pasa con Vargas Llosa. Sus afirmaciones me irritan, pero su modo de argumentar es más estimulante que el de otros con quienes estoy de acuerdo. Si nos circunscribimos al terreno político, prefiero al columnista incómodo, al que no le tiembla la mano a la hora de hacer denuncias y señalar lo que está podrido. ¿Cómo? Dando información de primera mano (en casos como el de Salud Hernández-Mora) o poniendo en relación ciertos hechos de un modo revelador, algo que luego, de acuerdo al calibre de la denuncia, la justicia se encargará de continuar. En esto se han especializado periodistas como Daniel Coronell, María Jimena Duzán o Ramiro Bejarano, entre otros.

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Foto: Inaldo Pérez.

Por Redacción Cromos

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