
Debo reconocer que cada vez se nota más el trabajo de las candidatas, pues muchas nunca habían tenido que enfrentarse a la mirada crítica de miles, ni al trato en ocasiones descortés por parte de las personas, así como a las preguntas incómodas desde el punto de vista personal o intelectual que a veces les hacen.
En cuanto a su apariencia, hay un común denominador. En la mayoría de los tratamientos estéticos no quirúrgicos, predominan los masajes para reducir, moldear o tonificar. Algunas le han añadido tratamientos con equipos para control de la flacidez y la celulitis; otras, por supuesto, una que otra cirugía que, reconocida o negada, termina siendo parte de la preparación integral de una reina, ya que lo quirúrgico solo tiene solución en el quirófano. Por ello vemos rinoplastia, mamoplastia de aumento, mamoplastia de reducción y una que otra lipoescultura reconocida, cosa absurda ya que es el procedimiento que más se realiza en el mundo. Gracias a la tecnología láser o váser, así como a la experticia y criterio por parte del cirujano, es muy difícil de identificar.
Lastimosamente, a pesar de que el Concurso cumpla ochenta años, la experiencia de los que han rodeado el certamen y de los grupos de preparadores que año tras año acompañan a las reinas debería haber servido para orientar a las candidatas hacia la belleza natural. Empezando por los cuidados básicos de la piel: la hidratación, la alimentación balanceada y el ejercicio. Ni qué decir de los aumentos de labios con resultados poco naturales; de las lipoesculturas con fibrosis; de los senos grandes para las proporciones corporales; y de las narices postizas para las características faciales. Todo ello indica que aun hay improvisación, elecciones relámpago y de ultima hora.
Se debe trabajar más en educación, en ampliar el criterio de las candidatas para que no se sometan a tratamientos que no necesitan, y en crear herramientas, en un mundo de tecnología como el de ahora, para informar a las que sueñan con ser reinas cómo cuidar la figura y evitar errores que pueden ser irreparables. Mis favoritas son: Sucre, Bogotá D. C., Bolívar, Valle, Guajira, Meta, Norte de Santander, Antioquia, Cauca y Huila. Posibles finalistas: Santander y Nariño. Consejos de cirujano Preparar siempre la consulta con el especialista, bien sea para tratamientos quirúgicos o para tratamientos no quirúrgicos, con el fin de conocer las consecuencias de las intervenciones. Cada tratamiento debe ser explicado en su totalidad. En caso de ser inyectado, el producto debe tener el permiso y el registro de ley respectivo, y ser observado por la paciente para su aprobación. Nunca operarse con dudas. Consulte al especialista, de preferencia miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plastica, cuantas veces se requiera.
