
Carmen Balcells, la superagente en acción
Carmen Balcells 1930 – 2015
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Esta imagen, captada por Rodrigo García, hijo de Gabo, hizo parte de un reportaje exclusivo que publicó CROMOS en abril de 1975 y que escribió Eligio García Márquez.
La imagen muestra a una Carmen Balcells sonriente, que con la picardía de la niña que se ufana de una pilatuna, le muestra orgullosa un lujoso Mercedes Benz a Eligio García Márquez. Los dos posan para la foto en una calle de París ante la lente de Rodrigo García Barcha. El carro es el premio que la editorial Plaza y Janés acababa de entregarle a la Mama Grande por el hecho haber conseguido los derechos de publicación de El otoño del Patriarca. Los tres pasaron unos hermosos días de primavera en la capital francesa junto a Gabriel García Márquez. La agente, el escritor, el hermano y el hijo pasearon y dejaron la constancia histórica en las páginas de CROMOS en abril de 1975. Balcells recordó en aquel encuentro fortuito cómo tuvo que irse a Buenos Aires a buscar la editorial que publicaría Cien años de soledad (Sudamericana) ante el rechazo de una española que presentía que hablar, otra vez, de Macondo podría aburrir a sus lectores. Y recordó cómo, ocho años después, muchas editoriales la buscaron para editar la nueva novela.
Una de sus últimas apariciones públicas fue en abril de 2012, cuando participó de la ceremonia de besamanos a los entonces príncipes de Asturias, en el Palacio Real, durante la entrega del Premio Cervantes.
No dominaba el inglés y por eso fue devoradora de la literatura latinoamericana. Ese pequeño detalle llevaría a esta catalana a convertirse en la mecenas de los escritores de habla hispana. En 1965 hizo su primera gira por Suramérica buscando nuevos talentos y allí se topó con Gabriel García Márquez, y de ahí en adelante reclutó a lo más granado de las letras en español: Mario Vargas Llosa, Juan Carlos Onetti, Julio Cortázar, José Donoso, Alfredo Bryce Echenique, Camilo José Cela, Eduardo Mendoza, Isabel Allende, Manuel Vásquez Montalbán, entre otros. Pero más allá de tener a los mejores autores, el recuerdo póstumo de Carmen Balcells estará ligado siempre a su aporte a mejorar las condiciones laborales con las editoriales: acabó con los contratos vitalicios, con los regalos en especie y mejoró los ingresos de los escritores. Fue ella la que tuvo la idea de vender en el extranjero los derechos de autores latinoamericanos y españoles. Y fue, ante todo, amiga de los escritores que representó y por eso la apodaron la Mama Grande.
Foto de apertura: Archivo CROMOS.


