Eduardo Arias: “Vemos la naturaleza como algo externo a nosotros”
El Instituto Humboldt quiso reunir 19 de los lugares más biodiversos del país en una edición de lujo. Eduardo Arias, nos contó su participación en esta iniciativa que busca acercar a las personas con la riqueza natural de Colombia.
Sigue a Cromos en WhatsApp
¿Qué fue lo que le interesó del proyecto?
El concepto que lo originó fue una columna de Andrés Hurtado que hablaba de la Colombia que todos podríamos visitar cuando llegara la paz. Lugares a los que es o entonces era muy difícil acceder por razones de orden público. Sin embargo, el libro terminó también mencionando lugares accesibles y terminó siendo un homenaje a la gran cantidad y diversidad de biomas y ecosistemas que tiene Colombia.
¿De los lugares sobre los que escribió, cuáles ha visitado?
Providencia, Gorgona y desde el mar y río Guapi vi los manglares de Sanquianga; Golfo de Morrosquillo (islas de San Bernardo, no); he visitado varios sectores de la Sierra Nevada de Santa Marta; Utría y Bahía Solano, (Nuquí no); sabanas de Arauca y Casanare, algunos sectores; trapecio Amazónico, pero sólo el borde del Amazonas, no selva adentro; montañas de Santander; Chingaza y Sumapaz; eje cafetero, varios sectores; algunos sectores del Macizo Colombiano.
¿Cómo se escribe sobre lugares que en los que nunca se ha estado?
De la misma manera que se puede escribir sobre la superficie de Titán o el interior del núcleo de un átomo. Hay una evidencia científica que se puede recopilar, existe mucha información, fotografías y películas que permiten darse una idea de las características básicas del territorio. En el caso concreto de este libro, yo estudié biología, trabajé tres años en la oficina de comunicaciones del Inderena, he mantenido contacto con biólogos, así que, sin ser un experto ni una eminencia, estoy más o menos familiarizado con el tema, con el lenguaje técnico, con los conceptos, algunos de ellos un tris abstractos.
"Vemos la naturaleza como algo externo a nosotros y que Dios la puso ahí para que la utilizáramos como se nos diera la gana".
¿Cuál fue el lugar sobre el que más le gustó escribir ?
Pregunta que amerita respuesta de Concurso Nacional de la Belleza: "qué difícil será para el jurado elegir la ganadora". Imposible decirlo, tengo un apego muy grande por gran parte de los biomas y ecosistemas de Colombia. Comparar páramo con costa del Pacífico y luego escoger es imposible. Y así con todo. Cada uno de estos paisajes es sobrecogedor en su estilo, sus atmósferas... Lo que sí recuerdo es que le puse mucho corazón al texto de la Estrella Fluvial del Inírida (lugar que no conozco, aunque ahora todos la hemos visto gracias a la secuencia final de la película "El abrazo de la serpiente"), cuya supervivencia en ese momento estaba muy amenazada por el Ministerio de Minas y Energía. Por suerte un par de años después la declararon zona Ramsar, lo que, al menos en el corto plazo, la puso a salvo de la minería a gran escala.
¿Cuál fue la reflexión que le dejó este proyecto sobre la relación del hombre con la biodiversidad que lo rodea?
Por un lado, mi reflexión es pesimista. Los que son y los que nos autodenominamos occidentales vemos la naturaleza como algo externo a nosotros y que Dios la puso ahí para que la utilizáramos como se nos diera la gana. A veces pienso que yo pertenezco a la última o penúltima generación de colombianos que tuvimos la suerte de conocer grandes extensiones de selva, parches significativos de bosques andinos, los Llanos orientales sin cercas. Pero veo el interés y la manera tan espontánea como los niños hablan del tema ambiental, que eso me da una luz de esperanza.
También pienso que la ciencia debe hacer un esfuerzo para crear condiciones de vida en las ciudades que las hagan eficientes, medianamente sostenibles, y que se disminuya (ojalá se acabe) la presión sobre los ecosistemas naturales que aún existen. A veces siento que ciertos paradigmas ambientales (no todos, algunos, no más) heredados de los años 70 deberían revisarse. La tecnología bien utilizada y puesta al servicio de la comunidad en general y no del beneficio de unos pocos puede ayudar, y mucho, a que se disminuya la presión sobre los ecosistemas y a restaurar los que se deben recuperar, como es el caso de la reserva Van der Hammen. Pero con estos niveles de corrupción y codicia tan altos que dominan a las elites del planeta, no es una tarea fácil.
¿Algún dato sobre la biodiversidad colombiana que le haya sorprendido?
Entre el millón de datos sorprendentes, siempre me ha llamado la atención uno que me dijo un amigo de la época del Inderena, por allá en 1985, cuando los términos biodiversidad y megadiversidad aún no se utilizaban (esos nombres los acuñó en 1986 el naturalista Edward Wilson, quien vino a Colombia en 1989 y por primera vez los vimos en titulares de prensa): que en la corteza del tronco de un árbol de las selva del Pacífico puede haber un mayor número de especies vivas que allí habitan que en todo el territorio de Canadá. De pronto es exagerado, pero no mucho. O, para que no suene tan absurdo, en 200 metros cuadrados de selva del Pacífico hay más diversidad biológica que en todo Canadá.
Ana María Rueda: "Este libro no es la utopía de la naturaleza del trópico"
Para Ana María Rueda, editora del Instituto Humboldt y del libro, lo que se pretende lograr con esta publicación, es que cada día más personas se apropien de la biodiversidad del país.
¿Cuál es la intención del libro?
El libro muestra ecosistemas de 19 distintos lugares del país y la mayoría son áreas protegidas. La diversidad biológica del país es muy amplia, es por esto que hacer un libro que recoja toda la biodiversidad del país es una tarea compleja, decidimos enfocarnos en algunos lugares representativos y otros poco conocidos, como la serranía de Los Paraguas.
Dentro de tantas opciones, ¿cómo se eligieron los lugares que harían parte del libro?
Inicialmente la lista de lugares y ecosistemas era más amplia pero en el ejercicio editorial se eligieron las 19 que se presentan en el libro. Los criterios de selección se centraron en riqueza biótica, ubicación geográfica (muchos están ubicados en lugares donde se evidencia el conflicto colombiano) y ecosistemas representativos.
¿Por qué se escogió a Eduardo Arias para que escribiera los textos?
Eduardo Arias y el Instituto han tenido una relación cercana desde hace muchos años. No creo que muchas personas lo sepan pero la formación profesional de Eduardo es biología, pero no se ha dedicado a ella. Es más conocido por temas de comunicación y prensa. Nos gusta el estilo de Eduardo y además tiene los conocimientos para saber qué era lo importante para mencionar de cada lugar, teniendo en cuenta que los textos son cortos.
¿Qué diferencia al libro de otros sobre la misma temática?
Este libro es diferente por varias razones, la primera es que no es solo un libro para ver. Este también es un libro táctil, esperamos que las personas disfruten la lectura pero que estimulen el tacto. La segunda es que no es un libro que solamente exalta la naturaleza, también mostramos algunos ecosistemas transformados. Este libro no es la utopía de la naturaleza del trópico. Otra diferencia del libro es su diseño especial: muchos otros libros tienen páginas desplegables pero este además tiene una portada que sorprende a quienes tienen el libro en sus manos. Otro aspecto que se destaca de este libro son las distintas opciones gráficas: fotos, ilustraciones, dípticos, trípticos, postales desprendibles.
¿Algún dato sobre la biodiversidad colombiana que te haya sorprendido?
Este dato no deja de sorprenderme: más de 350 ecosistemas hay en nuestro país. Esta cifra demuestra la megadiversidad del territorio colombiano.
¿Dónde pueden obtenerlo las personas?
Por el momento está disponible en nuestra sede principal en Bogotá pero pronto estará en algunas tiendas de Parques Nacionales Naturales. Las personas interesadas deben escribir al correo publicaciones@humboldt.org.co para enviarles la información de compra.
Fotos: David Schwarz - Cortesía.