Inventaron cientos de rumores para explicar su desaparición de las pantallas, pero él dice que nunca se fue.
—Yo no quería ser actor, yo quería aprender a escribir –dice Carriazo Buelvas. Y esa es, en esencia, su historia.
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Años atrás dio con un taller de la Corporación Colombiana de Teatro que prometía enseñarle a escribir. Tenía por título ‘El autor y el personaje’ y estaba bajo la dirección de Santiago García Pinzón, uno de los grandes del teatro colombiano. Entre los requisitos de admisión había uno elemental: ser actor. Cuando le preguntaron si lo cumplía, Carriazo mintió: “Sí”.
Cada clase de García Pinzón era una puesta en escena de la que luego salían las discusiones narrativas. No había fórmulas ni teorías, solo ejercicios prácticos en los que sus estudiantes construían personajes. Carriazo Buelvas comenzó a actuar sin saber hacerlo y resultó que se le daba natural. Alguien lo vio y le propuso hacer un par de reemplazos en el Teatro La Candelaria.
—Pensé: “Voy a entrar al teatro para aprender a escribir”.
Alguien lo vio y lo invitó a participar en una telenovela. Se llamaba Solo una mujer y era uno de esos melodramas de siempre, en los que la niña pobre se enamora del niño rico. Era 1993.
—Pensé: “Bueno, voy a entrar a la televisión para aprender a escribir”.
El desenlace ya es conocido por todos. Enrique Carriazo Buelvas es Edilberto Reyes, Paco María Rojas, Lorenzo de la Espriella, Benigno Perales, Nepomuceno Matallana. Es tantos que siempre se queda alguno por fuera al tratar de enumerarlos. Ha estado en novelas: Los Reyes, La guerra de las rosas, Dr. Mata. En películas: La pena máxima, La primera noche, Siempreviva. Y en obras de teatro: El viento y la ceniza, El paso y En la raya. Tiene tres premios India Catalina y es uno de los actores más reconocidos del país.
—Hice de todo para aprender a escribir, hasta que por fin me di cuenta: ¡A mí también me gustaba actuar!
No soy un ratón
Es un guion que tiene escrito sobre un hombre que siempre ha atendido a su madre enferma y, cuando ya tiene casi 50 años, ella se alivia y se enamora. Él queda sin piso y tratando de descubrir quién es.
Sobre su gran regreso a las pantallas
¿Mi gran regreso? Hay una película con Kevin Spacey y Julianne Moore, que se llama The Shipping News. Para no hacer largo el cuento, tiene una escena en la que Spacey comienza a trabajar en el periódico local de un pueblo y conoce a un hombre que le aconseja contar siempre noticias espectaculares. Ambos caminan por la playa y ven, a lo lejos, una nube. “¿Cuál es su titular?”, le pregunta el hombre. “Una nube”, responde Spacey. El hombre, divertido, le dice que no. Que es “Amenaza de tormenta sobre el pueblo” y que si luego no pasa nada será “Pueblo se salva de tormenta inminente”. Yo nunca me fui. Así que no hay regreso. El año pasado terminé una serie para Caracol y Teleset, que no ha salido al aire. Luego apareció Amalia, la secretaria. No hay nada misterioso en la mitad.
Sobre aprender a actuar
Me sentía guardando un secreto. Les había dicho a todos que yo era actor y no era cierto. Así que comencé a fabricarme un método propio para aprender a hacerlo, me tocaba inventarme algo que me permitiera seguir en un trabajo que cada vez me pedía más. Mi método era, y todavía es, el siguiente: construyo unos rasgos aparentemente inconexos que luego junto y convierto en un personaje, como en esos cuadernos de juegos infantiles en los que hay que unir los puntos para formar el dibujo. Así lo he hecho desde entonces y me ha funcionado siempre. Tanto, que ahora voy a dictar un taller que se llama ‘De qué hablo cuando hablo de actuación’.
Sobre sus personajes favoritos
Me gustan los personajes que no se muestran enteros al espectador. Que le permiten inquietarse con verdades que desconoce, irlas encontrando y sentir la satisfacción de armar el rompecabezas. Por eso disfruté mucho al Dr. Mata. Su historia está basada en una real, la de un asesino de los años 40, que se hacía pasar por abogado. Le hacía firmar a sus víctimas poderes sobre sus propiedades, los mataba y se quedaba con todo. Intenté construir un personaje lleno de máscaras, que algunas veces no fuera tan malo y, otras, fuera perverso.
Sobre hacer reír
Uno se ríe de esos absurdos que desafían la lógica y la coherencia. En Los Reyes, la vida le dice a Beto: “Usted no es presidente de una compañía”, se lo repite, se lo grita. Y él insiste: “Sí soy”. Entonces, dice cosas como “el continente de París” o “‘cefidit’ de atención”. No tiene idea de cómo comportarse con los demás empresarios, se resiste a la realidad y es ahí cuando se produce el humor. Yo disfruto más los personajes dramáticos, porque reciben la realidad con todos sus golpes, con todos sus procesos. La proyección, la negación, la sublimación. Me resultan más complejos de crear y de conocer.
Amalia, la secretaria
Director: Andrés Burgos.
Genero: Comedia.
Actores principales: Marcela Benjumea Plazas y Enrique Carriazo Buelvas.
Sobre Amalia, la secretaria
Yo no tengo un libro de principios inamovibles, cuando de aceptar proyectos se trata, pero solo trabajo en cosas en las que crea. Cosas que me hagan sentir o pensar, y en Amalia encontré varias. El guion tienen dos características que tienen todos los buenos documentales: economía en la narración y poca interpretación por parte del creador. Es decir, el espectador no tiene todo resuelto desde el principio y tiene que hacerse a sus propias conclusiones. Además, el proyecto reconcilia dos cosas aparentemente irreconciliables: la literatura y el cine. La literatura se apoya en la elaboración de momentos y en el cine la acción es un elemento principal. Esas dos cosas las sabe combinar muy bien Andrés Burgos, el director de esta película, que, además de ser un gran guionista, es un gran escritor.
Es la historia de una mujer rígida y acartonada (Benjumea) que tiene todo bajo control, hasta que conoce a Lázaro, un técnico imprudente que la desconcierta (Carriazo).
Sobre aprender a escribir
Tengo muchos guiones en papel. Hay uno que espero realizar con Andrea Marulanda, la productora de Amalia, la secretaria, que se llama No soy un ratón. Yo no quería ser actor, pero me volví uno. Lo de aprender a escribir lo estoy saldando.
Fotos Daniel Álvarez Baquero.