Fabiola Calle: “A la gente ya no le da pena decir que escucha nuestra música”
La sola mención de las Hermanitas Calle significa para la mayoría de los colombianos conexión directa con la música de carrilera, con La Cuchilla o La Jarretona, expresiones sublimes del desamor y el despecho. Pero también fue por muchos años un vínculo con lo vulgar, con las expresiones campesinas, con las cantinas y los borrachos.
De hecho, Nelly y Fabiola tuvieron problemas para que su música de despecho fuera aceptada en las disqueras, hasta su padre se opuso a la prometedora carrera artística que se vislumbraba. Pero los tiempos han cambiado y la misma Fabiola pudo presenciar el giro en el público. Y así como tuvieron que superar todo tipo de barreras culturales y hasta económicas, las Hermanitas Calle pudieron saborear lo mejor de la fama. “Visitamos todos los pueblos de Colombia, hasta los rincones más escondidos del país que nadie se imagina que existen y también estuvimos en teatros muy selectos, en escenarios de Estados Unidos, Londres, Canadá, Madrid, Venezuela, Ecuador”.
Para ella es un honor que la vida de ellas se vea en la pantalla y que además se recupere la cultura y la idiosincrasia paisa cafetera. “Que todo el mundo sepa cuáles son sus ancestros, que no se nos olvide de dónde salimos, cómo empezamos”, se alegra Fabiola. El productor de la serie, Asier Aguilar, asegura que el Canal Caracol hizo una fuerte apuesta para rescatar la cultura popular antioqueña y generar un producto que pueda ver toda la familia, en torno a una historia real, que muestra el esfuerzo de una familia de pueblo que quiere salir adelante y que apoya a un par de niñas talentosas.
Sigue a Cromos en WhatsApp“El 80% del país es popular, por eso quisimos rescatar la cultura del eje cafetero, con los paisajes, con la arquitectura y colorido de sus pueblos, los yipaos y de fondo esta música de carrilera”, explica el productor. Por eso grabaron en Marsella, Risaralda, que conserva parte de esa arquitectura colorida, con sus casas y balcones. En Chinchiná eligieron la hacienda La Ermita para mostrar los cultivos de café, el proceso de recolección y la vida del campesino cafetero.
“Muchos se preguntarán por qué hacemos tantos productos de biografía novelada. La respuesta está en que la gente se interesa por conocer las historias de estos ídolos del pueblo como Rafael Orozco, Helenita Vargas o los jugadores de la Selección Colombia”, reconoce Aguilar.
¿Quién no ha tomado ‘güaro’ con La Cuchilla o La Jarretona, quién no las ha cantado?, se pregunta. Y afirma sin temor que esta música, a pesar de su extracción campesina, gusta en todos los estratos sociales. Por eso eligieron contar la historia de este par de mujeres que se esforzó mucho para que la música de carrilera fuera reconocida y se cantara en todo el país y fuera de él. “Ellas vienen de abajo, tuvieron que luchar mucho para grabar su primer disco, cantaron en heladerías y cantinas y después tuvieron que salir de su pueblo buscando el éxito”, cuenta el productor.
Los realizadores crearon algunos personajes de ficción para no abandonar el pueblo donde nacieron las hermanas, que en la vida real se llama Ciudad Bolívar, Antioquia, y en la serie se llamará Villafuerte. De esa manera, se contará la historia real de Nelly y Fabiola, pero habrá un mundo a su alrededor que mantendrá enganchado al público a las costumbres paisas y a los cafetales. “Queremos mantener una imagen fresca, folclórica”, dice Asier Aguilar.
Para Fabiola no hay duda de que la producción será un éxito porque su música es para todos los públicos y en ella se pueden ver reflejados todos los colombianos. “Esta serie unirá el país y también a los compatriotas que están afuera porque lo que ellos añoran es estar en su país, lo aman y van a escuchar esa música con la que nacieron y se criaron”.
Foto: cortesía.