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"Haré un par de series más y después me dedicaré tiempo completo al cine y a la literatura”: Gustavo Bolivar

En los últimos meses no hubo producción que le ganara en el prime time a su Sin tetas sí hay paraíso. Este 2017 va por más.

Por Carlos Torres
23 de febrero de 2017
"Haré un par de series más y después me dedicaré tiempo completo al cine y a la literatura”: Gustavo Bolivar
Gustavo Bolívar

Gustavo Bolívar

Sus ojos se ponen blancos cuando hace cuentas de lo que ha escrito. Al calcular el número de guiones para series de televisión, duda si son 3.000 o 3.200 capítulos. Sus cuatro novelas, su ensayo y sus dos investigaciones periodísticas quedan escondidas entre tanto mamotreto. Su obra para la pantalla chica podría ocupar un apartamento de dos habitaciones. A los 32 años empezó a escribirla. Con Unidad Investigativa (2000), seriado que retrató magnicidios y asesinatos de personalidades colombianas, le pegó a la campana y a partir de entonces se convirtió en una máquina de crear dramas. Casi todo lo que escribió la productora Telecolombia, al mando de Samuel Duque, estuvo a su cargo.

 

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“Mi libro El candidato es una reflexión sobre cómo ganar la presidencia de forma ética. En los noventas iba por las librerías de la Séptima a venderlo. de sus regalías viví muchos meses”.

 


Gustavo asegura que de carambola se convirtió en guionista. La publicación de El cacique y la reina: la muerte de Doris Adriana Niño (1998) le abrió las puertas de una industria en la que nunca se imaginó. “Unos productores me dijeron que querían llevar el libro a la televisión. Acepté advirtiendo que yo no sabía hacer guiones. Ellos se consiguieron a alguien que lo escribió y me lo mostraron, fue el primer libreto que vi en mi vida. Pero no pudieron venderlo, porque las programadoras les pedían mínimo tres guiones de la historia para revisarla. Resulta que cuando los productores fueron a buscar al libretista para que escribiera los otros dos, el hombre los recibió con un portazo. Estaba bravo porque no le habían pagado el libreto. Como se negó a hacerlo, yo cogí su guion, lo escudriñé. Alguien de ese grupo, cuyo nombre no recuerdo, clave en la vida mía, me prestó uno de La Momposina, y otro de El fiscal. Llegué a mi casa a leerlos y, al día siguiente, le dije al grupo ‘me voy a medir a hacerlo’”, recuerda Gustavo. 

 

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Edición en italiano de Sin tetas no hay paraíso: Senza tette non c'è paradiso. 

 


Escribió El cacique y la reina como se la imaginó en televisión. Con frescura de principiante, no hizo tres libretos, sino siete, y se los presentó al propietario de Telecolombia. “Cuando Samuel me recibió me preguntó ‘¿usted dónde estudió guion?’. Le expliqué que no tenía experiencia y me contrató inicialmente por cinco años. Al consultarme por el precio de los libretos, yo le iba a cobrar 100.000 pesos, pensando que le iban a parecer caros. Pero al final le dije ‘no, don Samuel, díganos usted a cómo los está pagando y yo le digo si sí’”. El proyecto estaba pensado para Canal Uno, en plena crisis por el surgimiento de Canal Caracol y Canal RCN, por lo que Samuel me dio muchas excusas antes de ofrecer el valor. Al final me propuso pagar millón ochocientos por cada uno. Me preguntó por los capítulos de la serie, le indiqué que eran 26, sacó una calculadora y todo dio cerca de cuarenta millones”. 
 

 

Así arrancó en el negocio de la televisión y así continúa. A sus 50 años, Gustavo sigue escribiendo personajes encantadores. Les da voz y contexto, les quita y les pone, los arrincona y los libera. Siendo el padre de más de 600 aparecidos en televisión, hoy se acuerda de unos pocos. Es entendible que a Catalina, protagonista de Sin tetas sí hay paraíso, la tenga más fresca que al resto. Hasta el 7 de febrero sus peripecias lideraron el rating de la televisión nacional. Ni siquiera la superproducción de El Comandante, basada en la vida de Hugo Chávez y estrenada el 30 de enero en RCN, pudo destronarla.

 

Cuando a Gustavo se le pregunta por el éxito de Sin tetas, los ojos ya no se le ponen blancos. No tiene que escarbar en su memoria. La respuesta la tiene en la punta de la lengua, porque con ella se sienta a escribir en las noches sus seriados. 

 

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Edición en portugués: Sem Tetas Não Há Paraíso.

 


“Toda la vida he mirado los rating, dado que pienso para quien escribo. Si tuviera que dar rostro al televidente, diría que es mi madre, que ve televisión abierta. A ella le ofrezco historias de amor en sus más amplias facetas, que sean de fácil entendimiento, porque para eso están hecha, para que también mi papá y mis tías se entretengan”, dice el escritor nacido en Girardot. “Tengo una lectura del fracaso de El Comandante. Por ser una trama más compleja, que me gustó mucho, funcionaría perfectamente en Netflix. No lo ubico en televisión abierta”.

 

Fotos: Ricardo José León Játem.
 

Por Carlos Torres

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