
“He estado entusado tantas veces como me he enamorado” Guillermo García
La pasión por el escenario se le develó a Guillermo García mientras declamaba poesía en el colegio. Allí su timidez desaparecía, su voz adquiría mayor carácter y el artista que llevaba dentro afloraba de una manera hasta ese entonces, para él desconocida.
Primero persiguió ese escenario a través de la música, aprendió a tocar guitarra y a formar parte de un coro, aunque ese intento solo duró un tiempo hasta que creció y los cambios físicos modificaron su voz enviándolo a la gradería, desde donde ha admirado a artistas como Sabina, Andrés Cepeda, Jorge Drexler y Franco de Vita. Luego vino el teatro, un arte que le tendría reservado mejores fortunas, no solo siendo un ferviente espectador, sino también una de sus grandes estrellas.
Fue así como, una vez culminado su paso por el colegio, Guillermo tomó la decisión de estudiar teatro. Sin embargo, el amor por su madre, quien se vio realmente preocupada por el camino que había elegido su hijo, lo impulsó primero a llevarle un diploma que lo certificaba como periodista, oficio que ejerció por unos meses, para luego dedicarse a construir su carrera artística, “Lo que me gusta del teatro es que tú partes de enamorarte del texto. Te enamoras del texto y luego haces la obra”.
Su primera obra Este bolero es mío, del director venezolano Román Chalbaud, le permitió recorrer gran parte del país, enamorándolo definitivamente de las tablas y ese contacto íntimo con el público, aunque ese amor aún no le alcanzara para vivir. Se mudó a Caracas y durante cuatro años se hizo un nombre en el mundo del doblaje; un trabajo que lo llevó a ser la voz de Linterna Verde para Warner y hasta la voz detrás de uno que otro personaje de películas eróticas.
Luego vendrían los comerciales e innumerables papeles como extra, “En una novela llegué a hacer hasta tres personajes. Cuando el director me vio por segunda vez me preguntó ¿tú fuiste el médico cubano cierto? , y me pusieron una gorra para que la gente no se diera cuenta que ya había estado en otras escenas”, un camino largo que finalmente lo llevó a su primer gran papel en televisión nacional en la novela Camaleona.
Mientras Guillermo se consolidaba como actor de televisión y cine, en donde ya lleva 10 películas, Colombia siempre se le presentaba como uno de sus objetivos: “Vine acá cinco veces. Venía me quedaba cuatro meses, me gastaba la plata y me devolvía a Venezuela a conseguir más dinero para volver a gastármelo en Colombia. Esa era la rutina. Lo único que hice fue el casting de un comercial de Shampoo y yo no tengo el pelo bonito” expresó el actor entre risas, hasta que la vida lo llevó a interpretar a Javier, su protagónico en la producción colombiana La Tusa, “Cuando veía El patrón del mal, una de las cosas que más me llamaba la atención era lo bien dirigida que estaba la serie, los actores, la factura... Yo decía ‘quiero trabajar con ellos, ¡que sabroso sería!’, y el año siguiente, eso era lo que estaba haciendo”.
Y es que para Guillermo la televisión colombiana tiene algo que admira en demasía:"Yo rescato muchísimo algo de la televisión en este país y es que están exportando su identidad. Recuerdo que de niño veía las historias que hablaban del café colombiano, de lo que pasa en sus pueblos. Creo que en Venezuela estamos cometiendo un error gravísimo en la televisión y es que nos estamos pegando a un mercado internacional que no pertenece a alguien. A mí me encantó la idea de adoptar el acento bogotano, y adoptar una identidad. Un personaje que tiene un oficio definido, que tiene tierra; tu sales a Bogotá y ves que este personaje existe y eso yo lo rescato muchísimo. Creo que esta nueva tendencia de querer hacer cine en televisión, de traer esa mística a la televisión, es lo mejor que le puede pasar a la televisión en Latinoamérica en general”
Sobre La Tusa:
- ¿Quién es Javier?
Javier es un médico enamorado de la vida, con un sentido extraordinario de justicia y lucha social, pero también con una torpeza increíble cuando se enamora. Lo supera el amor, como a todos en algún momento de nuestras vidas. En las grabaciones siempre recurríamos a la memoria emotiva y contábamos nuestras experiencias cuando estabamos entusados. La novela habla de una condición humana, por eso es tan inclusiva, porque todos hemos pasado por allí, todos hemos estados entusados. Javier es un personaje que enamora porque cambia y crece.
- ¿Qué tan difícil fue imitar el acento ‘rolo’?
No fue tan difícil como esperaba. Como todos eran de acá, fue más fácil pegarle al tono. Sin embargo, a veces en plena grabación se me salían expresiones como ‘más nunca’ cuando acá dicen ‘nunca más’. Una vez, en una escena en la que llamaba a la protagonista y ella me colgaba, dije ¡No me tranques el teléfono! el director gritó ¡Corte! y me dijo, ¿Guillermo vos cómo trancas un teléfono?, ¡Vos trancas una puerta pero no un teléfono!, cosas que eran muy graciosas para todos.
- Hablando de Los hombres también lloran, ¿qué lo hace llorar?
Las películas me hacen llorar. La música me pone nostálgico, siempre la utilizo para contextualizar el personaje, la trama o el contexto en el que estoy trabajando.
¿Cuántas veces ha estado entusado?
He estado entusado tantas veces como me he enamorado.
- ¿Cuánto le ha durado su tusa más larga?
Dos años.
¿Qué cosas lo ha llevado a hacer una tusa?
Por una tusa me he metido en clases de cocina, he ido a reuniones de Hare Krishna, hasta intenté con la meditación, cosa que no se me dio.
- ¿Cómo enamoran a Guillermo García?
Me enamoran con sentido del humor. Cuando una persona tiene alma me enamoro. Me encanta ese tipo de mujer que es libre de la belleza, es decir, que aún se arregla y le gusta verse bonita pero que no es esclava del físico y va mucho más allá de eso.
- ¿Cómo se cura la tusa?
La tusa se cura cuando llega alguien que te bate el piso mucho más que la persona que te entusó (risas). Creo que la tusa la tienes que llorar todo lo que la tengas que llorar, vivir todo lo que tengas que vivir, pedir perdón, rogar todo lo que necesites, para que el día de mañana cuando veas a esa persona, pienses ‘Yo hice todo lo que estuvo a mi alcance para que funcionara’.
- ¿Qué es lo mejor de estar entusado?
Que rebajas cinco kilos por lo menos (risas). Lo mejor es la música que te acompaña. Le pones atención a la letra de canciones y te identificas con ellas.
- ¿Y lo peor?
Vives mirándote el ombligo todo el tiempo. Te ensimismas mucho, crees que eres el centro del mundo y que no existen problemas más graves. Lo único que importa es que esa pareja se fue.
- ¿Qué es lo que nunca haces cuando estas entusado?
Mantener contacto con esa persona nunca lo hago. La Bloqueo el cel, de twitter, la elimino de Facebook, ¡todo! (risas).
- ¿El teatro, el cine o la televisión?
El teatro, de primero siempre.
- ¿Qué amas de Colombia?
Mira, por ejemplo en Los Ángeles, me habré tomado dos cervezas en toda mi vida. No te puedo contar lo que ha sido dos meses en Bogotá (risas). Yo conozco a alguien, y luego conozco a su primo y al amigo de su primo y no sé cómo pasa pero el fin de semana siguiente, ¡estoy en la finca de la sobrina del amigo del primo de esa persona que conocí en principio! (risas) uno piensa ¿cómo llegué aquí? Eso solo pasa en Colombia. Me encanta su gente.
- ¿Qué extrañas de Venezuela?
Venezuela es la tierra de todos mis afectos. Allí está todo lo que amo, mi familia, mi chica, mis amigos.
- ¿Qué viene para Guillermo García?
Por ahora visitar otros países en donde también ha llegado La Tusa; el estreno la película El soborno del cielo en agosto, un filme maravilloso que fue rodado en Honda. Me interesa seguir trabajando acá en Colombia y seguir visitando fincas de gente que no conozco (risas).
Fotos: Juan José Horta.



