
Duración: 144 minutos
Reparto: Min-hee Kim, Jung-woo Ha, Jin-woong Jo
Director: Chan-wook Park
Sigue a Cromos en WhatsAppGénero: Drama / Misterio, Romance
Idioma: Japonés / Coreano
Regresa Park Chan-wook, el aclamado realizador coreano famoso por su trilogía de la venganza (Sympathy for Mr. Vengeance, Oldboy, Lady Vengeance) con un nuevo largometraje que funciona como una ostentosa reiteración de sus temas predilectos: la venganza, el engaño y sus respectivas relaciones trágicas con la violencia. La doncella (The Handmaiden), en salas del país a partir del 8 de Junio, es no solo un relato de intriga y erotismo; es una elaborada y juguetona reflexión sobre el poder imaginativo de la seducción.
Ambientada durante la ocupación japonesa de la Corea del siglo pasado, La doncella inicia con la llegada de la joven ladrona Sook-hee (Kim Tae-ri) a la elegante mansión de Lady Hideko (Kim Min-hee, Right Now, Wrong Then), una millonaria heredera quien vive bajo el dominio de su tío Kouzuki. Posando como una doncella al servicio de Hideko, Sook-hee viene contratada por el estafador Fujiwara para llevar a cabo un elaborado engaño que pretende despojar a la joven Hideko de su fortuna.
En principio, La doncella se presenta ante nosotros como un melodrama clásico atravesado por el suspenso. Sin embargo, el director Park Chan-wook disloca la historia en tres partes, revelando que detrás del melodrama hay un elaborado juego de perspectivas y engaños para el espectador. ¿Cómo detenerse a encontrar el truco bajo la manga ante tanta suntuosidad visual? ¿Cómo conciliar la mirada de tres personajes (La doncella, la heredera y el estafador) que constantemente se disfrazan de múltiples maneras para engañarse y encontrar la libertad absoluta?
Valiéndose del trabajo expresivo y sensual de sus actrices principales, así como del juicioso y complejo trabajo en la dirección de arte (Ryu Seong-hee), el vestuario (Jo Sang-gyeong) y la fotografía (Chung Chung-hoon), el coreano Park Chan-wook logra seducir al espectador al mismo tiempo que lo obliga a pensar sobre lo que ve y sobre el modo en el que dirige su mirada; nos invita a darle orden a un rompecabezas que involucra historias falsas, documentos falsificados, promesas falsas, para encontrar todo aquello que se acerque a la verdad. Así, la película nos recuerda que cualquier acto de seducción encarna, en menor o mayor medida, un componente de engaño. Aquella ilusión que se muestra tentadora, ineludible, tiene en el fondo alguna mentira que obviamos, así sea de manera inconsciente. De esta manera, La doncella se nos presenta como una película sobre el inmenso poder de la falsedad. Pero, al mismo tiempo, resulta siendo una tentadora defensa de la libertad y la imaginación atravesadas por la verdad de nuestros deseos. Dos premisas en apariencia contradictorias que terminan funcionando bajo la experticia de un director de cine como Park Chan-wook, quien entiende que el espectador del siglo XXI es a la vez un inocente voyerista y un sagaz inquisidor de imágenes por excelencia.
Foto: Cortesía.