
Una oportunidad para deleitar los cinco sentidos y viajar sin montarse a un avión.
Ambiente
Es un espacio ideal para conversar y sentirse como en casa. Tiene una mezcla de comodidad, lujo y buen gusto. No solo es atractivo a la hora de la comida, también es agradable pasar un rato en la barra. Los candelabros en forma de araña y los pisos en mosaico harán que se sienta muy lejos de la capital.
Servicio
Al entrar uno se pierde. La confusión se debe, tal vez, al tamaño del lugar o al ajetreo de los viernes (el restaurante estaba repleto). La dueña nos ubicó en una mesa, pero a ratos parecía que hacían falta meseros. Eso sí, era imposible pedir más amabilidad.
Hay que probar
Puede empezar la noche con un margarita de mango biche, que prepara al paladar. Luego, pruebe los nachos con guacamole de piedra: ¡exquisitos! Recomendados los tacos dorados, el molcajete de pollo y, para cerrar, la aclamada torta de chocolate de la pastelera Mila Vargas.
Para el bolsillo:
Se puede compartir. Se encuentran platos entre los $30.000 y los $70.000, y cocteles desde $25.000.
Ubicación:
Bogotá, Calle 69 A No. 4-40
Experiencia:
Llegué al restaurante con Ángela, una amiga mexicana. Íbamos en plan de probar toda la carta. Nos dejamos aconsejar y decidieron enviarnos lo mejor del menú. Sin duda, a mi amiga le gustó. La oferta gastronómica de Bogotá, por lo general, se parece poco a la de su tierra, pero este lugar la complació. Es increíble su variedad de cocteles con mezcal y tequila. Pequeños detalles, como el pepino con Tajín, nos trasladaron en el acto al país azteca.
Fotos: Cortesía.