
“La mujer es la gobernadora emocional de la casa" Pilar Sordo
Las mujeres de hoy están tratando de ser más seguras, más alegres, más extrovertidas y más autocuidadas. Están aprendiendo a centrarse, no tanto en los aprendizajes de afuera, sino en lo que les pasa internamente.
La voz que pronuncia estas palabras, con un dejo suave, casi con melodía de canción, que raya en la dulzura, es la de Pilar Sordo.
La reconocida psicóloga y escritora chilena, compartió en Santiago de Chile con 450 mujeres de la región, invitadas por Ésika para conversar en el marco de “Mujeres con é”, una serie de conferencias dictadas por mujeres latinas que son modelo de esfuerzo y empoderamiento. ¿El punto de partida? El resultado de una encuesta de la firma de Belcorp, que encontró que 9 de cada 10 mujeres no se consideran bellas al mirarse al espejo.
Con gracia, exponiendo situaciones cotidianas, a veces hilarantes (y comunes) de las relaciones madre-hijo, esposo-esposa, Pilar se propone entregar herramientas para que las participantes aprendan a mirar lo mejor de sí mismas. Y a dejar de lado relaciones tóxicas o excesos de dependencia que le impiden ver a la mujer bella y real que se refleja en el espejo.
“Las mujeres tienen un pensamiento mágico; tenemos en la cabeza una fotografía de cómo deberíamos ser: perfectas de cuerpo y de peso, perfectas en las cosas que hacemos en la casa, con los maridos, en la vida profesional. Y cuando comparamos a la mujer real con la mágica aparece la queja”, asegura.
Para eso, sugiere, tanto en sus libros, apariciones en tv como en el citado encuentro, que “Tenemos que cuidarnos desde dentro. Hay un rollo en la cabeza de las mujeres, de estar quejándose de manera permanente. Hay una obsesión de compararse con lo que debería ser. Todavía nos falta un salto hacia la autoaceptación, y de ahí a autoquerernos. Vamos camino a dejar de pelear con nosotras mismas y empezar a disfrutar de lo que la vida nos dio”.
Un comportamiento que es visible y que se debería modificar en todos los escenarios: laboral, personal y emocional. Porque, asegura Pilar, “desde el autocuidado más básico y primario, pasando por el mundo de la pareja, la madre, la trabajadora, o de cómo se quiera vivir, depende de la decisión de ser feliz, de cómo me hago cargo de mi propia historia y de ahí saco lo mejor de mí”.
Una aceptación que, sin duda, no es tan simple como pronunciarla o declararla, para que se haga efectiva y otorgue ese bienestar del que habla la experta. Se necesita determinación, asegura Pilar. “La tienes que tomar todas las mañanas y, a veces, varias veces al día, si es que estás viviendo situaciones complicadas. A veces la fuerza no da. En la medida en que la mujer toma esa decisión y se hace cargo de ese autocuidado y del protagonismo que tiene que tomar en la vida, lo va logrando, paso a paso”.
En las conferencias de Pilar Sordo son comunes las carcajadas y las miradas de “Eso me pasó a mí”, como cuando dice que “las mujeres no recordamos si no que revivimos. Somos malas para botar cosas o emociones”.
Retos:
Al hablar de los retos que enfrenta la mujer contemporánea, Pilar Sordo es concreta: Sentirse segura, valiente, confiada y bella. Y para llegar a afirmarlo, en su intimidad, frente a los suyos o ante el espejo, debe haber trabajado mucho interiormente. “La investigación habla de verse al espejo y decir qué veo. Pues lo que yo veo hoy, a punto de cumplir 50, es muy distinto a lo que veía a los 30. Y hoy, me siento mucho más bonita que hace 20 años. Y eso, indudablemente, tiene que ver con el camino que he recorrido conmigo, con mi vida. Cuando uno se mira y lo puede decir así con seguridad, es porque hay una historia atrás que te ha empujado a trabajar ese concepto”.
“Tengo que haberlo trabajado, seguramente habré tenido crisis, habré llorado mucho, tengo que haber enfrentado mis peores monstruos para sacar mis luces. Es un trabajo de la vida. Para lograrlo hay que vivir. La gente que intenta congelar afectos, que por miedo no se arriesga a cambiar, que no deja a su novio tóxico, es la que no avanza. Para eso hay que soltar, cortar, liberar lazos y desde ahí caminar a un proceso interno, profundo, de descubrimiento, lindo, que produce mucha felicidad y que tiene que ver con la armonía interior, que es la que termina por conectarse con tu afuera”.
Para hablar de esos retos y su conquista, es necesario tener en cuenta a la pareja y no dejar de hacerse la pregunta ¿Qué tanto influye en este proceso?
Pilar señala que influye y mucho, en la medida que la mujer lo permita. “Si es una pareja sana y te estimula a sentirte cada día mejor, maravilloso; pero si no lo es, influye de manera negativa. Tengo que construir una relación conmigo misma y cuando me llevo bien con esa otra yo, cuando la mimo, la castigo, la regaño, la entiendo, me aburro o la entretengo, entonces estoy mucho más preparada para relacionarme con otro. Cuando no tengo esa pelea interna conmigo y esa reconciliación, siempre lo que salga afuera estará interferido. Por eso es necesaria la armonía interna”.
De tantas historias que oye en sus investigaciones y charlas, la sicóloga detalla puntos en común que encuentra en las latinoamericanas, y destaca como el más importante, las ganas. Las ganas de estar plena, de sentirse contenta, de disfrutar a sus hijos, de disfrutar sus trabajos, de verse bellas, de no sentir culpa si se compran algo (si se ven lindas se van a sentir mejor). “La mujer es la gobernadora emocional de la casa. Es la que tiene la guerra por delante, en términos de la educación de los hijos, de la relación de pareja. ¡Su gobierno interno! Es una mujer empoderada en sí misma, y le hace falta que se crea más el cuento para que lo pueda disfrutar en lo cotidiano”.
En cuanto a los valores que la mujer contemporánea debería potenciar en su camino de autorrealización, Sordo menciona los internos: el placer, la meditación, el silencio, la capacidad de agradecer; y los externos: la constancia, la perseverancia y el manejo de las ansiedades, como los grandes desafíos cotidianos.
Para finalizar, Pilar sugiere frases que las mujeres podrían repetirse todos los días, a manera de conexión interna, mantra o, dicho de forma más coloquial, para terminar de creerse el cuento: Yo decido ser feliz. Debo aprender a decir no, no puedo y no quiero.
La invitación, entonces, es a hablarle al espejo, a sonreírle, a enfrentar esa imagen que nos devuelve con aprecio, con admiración, con aceptación de lo que soy, lo que tengo y lo que proyecto.
Foto: Cortesía - EFE

