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Los desafíos de la nueva literatura infantil

Las generaciones que crecieron con Internet, en medio de un mundo sobrecargado de videos, ya no se conectan de la misma forma con los libros

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Por Redacción Cromos
18 de julio de 2017
Los desafíos de la nueva literatura infantil

Por: Juan Pablo Rueda García.

 

Ha hecho frío. Un viento helado inclemente regresó a Bogotá y en las tardes penetra los huesos de miles de transeúntes que esperan ansiosos llegar a su casa, el único lugar donde la temperatura alivia y reconforta –aquellos que han visitado la capital, provenientes de regiones más cálidas me entenderán–. Ya a salvo, muchos despiden el día entre las cobijas, con sus hijos, inmersos en las aventuras que cobran vida entre las páginas de un libro. Leerles cuentos a los niños aún es una costumbre que los padres atesoran y reproducen. Al fin y al cabo, los seres humanos hemos sido, somos y seguiremos siendo consumidores de historias por excelencia: el chisme en la oficina, el video en Youtube, la película en el cine, la literatura… Los medios se multiplican y las historias permanecen. ¿Pero sobrevivirá el papel para esas generaciones con mentes habituadas a lo audiovisual?

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El mundo digital extiende sus fronteras con cada puesta de sol. Ya existe una generación de niños que no sabe cómo fue el planeta sin Internet. La televisión pierde la batalla frente al streaming en Netflix, Amazon y YouTube. Las llamadas son reemplazadas por mensajes de texto. Y los juegos de mesa se han convertido en aplicaciones para tabletas y celulares. Muchos amantes de los libros consideran que, en medio de esta ola de alternativas que redefinen el arte y el entretenimiento, el poder del papel prevalecerá, pero, sin duda, la literatura infantil enfrenta desafíos por los que posiblemente tenga que reinventarse.

 

La importancia de los libros

 

La terapista ocupacional María Cecilia Velasco trabaja todos los días con niños que llegan a su consultorio para que ella les ayude a desarrollar su potencial. Después de tantos años de experiencia confiesa que ha sido testigo de un problema evidente: “Los niños están menos motivados a leer libros físicos debido a la temprana exposición a la tecnología”. ¿Por qué es este un problema? La experta explica que el libro genera un contacto más cercano y ofrece un estímulo visual y táctil. Además, facilita la creatividad, promueve la imaginación y permite que el niño trabaje conceptos abstractos y aprenda vocabulario. Los dispositivos electrónicos estimulan muchas de las funciones cerebrales, pero no favorecen la autorregulación ni el autocontrol, pues responden de manera rápida a las exigencias del niño. Para ella, el libro es imprescindible en la estimulación temprana, hasta por razones tan sencillas como el hecho de ayudar en el desarrollo de la motricidad fina, debido al trabajo que implica pasar páginas. 

 

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Las nuevas miradas

 

María Alexandra Cabrera escribió Las Aventuras de Diéstefano, un libro infantil que cuenta la vida y las aventuras de un niño índigo. Es un niño que se encuentra en un estado diferente de la evolución humana, que ve el mundo de una manera distinta y que se sale de los paradigmas en los que vivimos atrapados. Es un niño que nos muestra la realidad de otro color. 

 

La escritora y periodista ha promovido su libro por medio de talleres en colegios y librerías. Ella interactúa directamente con los niños, los invita a reflexionar, a meditar y a que se hagan preguntas sobre sus sueños. Sin perder un lenguaje simple y claro, hace cuestionamientos existenciales. “En la investigación me di cuenta que no es fácil encontrar libros para niños que toquen temas espirituales, así que yo lo hago mientras que les propongo que conozcan a este personaje. La historia no termina y para los niños ha sido raro no encontrar un final inmediato porque ellos ahora quieren todo ya. En la tecnología tienen todo ya. Hacerlos esperar, generarles esa duda y esa expectativa ha sido muy interesante”. 

 

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Además de proponerles juegos que no encuentran en la tecnología (como dejarlos en busca de un final), Cabrera ideó una narrativa que los involucra y hace que se sientan parte de la historia. Desde la primera página le pregunta a su lector: “¿Conoces a Diestéfano? ¿Lo has visto en sueños?”. En ese camino los hace reflexionar sobre temas que no siempre encuentran en sus casas o en el colegio. La autora cree que los cuentos clásicos funcionan, pero sabe que esta es una generación abierta que necesita que le hablen de temas globales, didácticos, que, acompañados de una buena ilustración, logren una conexión poderosa. 

 

Las historias para niños se encuentran en medio del dilema de la inmediatez tecnológica y la paciencia literaria, pero Cabrera sabe que los niños pueden meditar sin problemas, los ha visto responder a su propuesta espiritual. Solo necesitan una guía que les enseñe otras realidades. La idea es, como explica Velasco, “proveer herramientas para que esta sociedad pueda enfrentar el reto de educar a las nuevas generaciones en el respeto por el otro”. Para la terapista, la literatura infantil tiene la obligación de mostrarle al niño diversas realidades que le permitan entender la globalidad de la sociedad actual. Solo de esta forma aprenderá a ponerse en el lugar del otro y a desarrollar habilidades sociales.

 

Por eso es importante la propuesta de Cabrera. Así como otros proyectos pensados para destruir estereotipos, incentivar la inclusión y celebrar las diferencias, como Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, en el que Elena Favilli y Francesca Cavallo redimensionan el valor de las mujeres en la sociedad y las muestran como las heroínas que siempre han sido, a pesar de existir bajo la sombra de los hombres por tanto tiempo. El libro fue lanzado recientemente y cuenta la vida de 100 grandes representantes del género femenino. En un lenguaje sencillo y cercano, y con hermosas ilustraciones de artistas de todos los rincones del planeta, estas historias les dicen a las niñas que todo lo que esperan de la vida es posible. Desde Cleopatra hasta Coco Chanel, deportistas, científicas y artistas hablan de la sociedad que ellas ayudaron a moldear. “Estamos construyendo un mundo en el que el género no definirá el tamaño de nuestros sueños ni la distancia que podemos recorrer”, escribieron las editoras en el prólogo. 

 

Collage sin título (10)

 

Por ese camino también va la colombiana Tatiana Jaramillo, quien presenta una nueva idea de familia en su libro digital Mi nueva familia, en el que una niña en proceso de adopción sueña con su futura casa. Tatiana propone una familia tradicional, una homoparental y una monoparental. Las tres permiten construir hogares felices.

 

Sin ganas de salir de la caja

 

María Osorio –fundadora de la editorial de libros infantiles Babel y reciente ganadora del Premio New Horizons en la Feria del Libro de Bolonia– considera que el camino de los niños al papel depende exclusivamente de los adultos. Ella, que ha dedicado su vida a la literatura infantil, está convencida de que los niños de hoy no leen menos que antes. A la hora de buscar historias, siempre vuelven al libro. Mientras haya una buena historia y una buena edición, el libro prevalecerá. Se trata de una relación, de un proceso: “La literatura hay que aprenderla, hay que tener la paciencia para escuchar, y es un gusto que se construye con el tiempo, no es innato –explica–. Las aplicaciones digitales son juegos. Tienen interacción, pero ni siquiera es una interacción de pasar la página o intervenir en la historia. Lo literario todavía hace parte de otro universo. Los niños cogen las pantallas y empiezan a espichar todo a ver qué brinca y qué salta”.

 

Osorio considera que la oferta digital es entretenimiento banal. Ella cree que no hay por qué angustiarse todavía. La tecnología está en proceso, cuando esté lista habrá que actuar. Después de empezar un proyecto digital con el Ministerio de Tecnología, la editora y librera descarta el libro audiovisual e interactivo como la salida inmediata para la literatura. “A medida que haya la posibilidad y los recursos, experimentaré, pero por ahora no sufro”.

 

Diestéfano4

 

 

La posición de Osorio se opone a la de Cabrera, quien cree que el mayor desafío a enfrentar son las editoriales, no la tecnología. Asegura que están sesgadas a lo tradicional. Después de cuatro años, en los que todos le cerraron las puertas, se vio obligada a publicar su libro como independiente. “No se abren a nuevas propuestas, mucho menos a nuevos autores –asegura–. Todas dicen lo mismo: ‘No hace parte de mi línea editorial’. Les da mucho miedo apostarle a un autor nuevo y a temas distintos”. 

 

Ahora Cabrera recibe con brazos abiertos la posibilidad de adaptar su historia a una serie animada o a un audiolibro. “El primer contacto del niño con la lectura sigue siendo el libro y siempre va a ser relevante, ahora, si eso se apoya de algo audiovisual, puede ser más potente”. Y Velasco está de acuerdo: “Es importante que la literatura asuma el reto de utilizar la tecnología para cautivar a los niños sin permitir que se reemplace el libro. Por ejemplo, combinar textos físicos con videos interactivos ayudará al niño a mantener el interés”. 

 

 

Foto: iStock. 

Por Redacción Cromos

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