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"Si me dieran la posibilidad de gobernar Colombia por un día, renunciaría", Belisario Betancur

El expresidente colombiano confiesa que su mayor frustración fue no haber logrado la paz con las guerrillas en su mandato.

Por Redacción Cromos
24 de febrero de 2017
Belisario Betancur

Belisario Betancur

 

 

Afable, lúcido y poético, el expresidente de la república, que recientemente cumplió 94 años, habla de la vida Y la muerte. Le confesó a Darío Arizmendi que que su mayor frustración durante aquellos años en el poder (1982-1986) fue no haber logrado la paz. Destellos de un patriarca.

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Si se pudiera llevar al más allá algo de esta tierra ¿qué se llevaría?

La tierra.

 

 

Algo que usted hubiera querido y no pudo

Lo está haciendo el presidente Santos con el apoyo del presidente Uribe y de todos los colombianos. La paz del país. 

 

 

¿Cómo les ha explicado a sus nietos y bisnietos el proceso de paz?

Ellos me lo han explicado a mí. 

 

 

¿Le tiene miedo a la muerte?

No. Le tengo como hartera, pero es inexorable. 

 

 

¿Cuántos años cumple?
 

Yo no cumplo años. Llega un momento de la vida en el que el ser humano se vuelve intemporal y aespacial. Como decía Barba Jacob, uno se vuelve ciudadano del mundo. 

 

 


¿Cómo hace para viajar cada vez que lo invitan a algún evento o celebración? 
 

En diciembre, mis hijas, mis nietos y mis bisnietos me pidieron asentimiento para organizarme un fin de semana en alguna parte del mundo. Finalmente me dieron la noticia de que la parte del mundo que habían escogido era el suroeste de Antioquia. Yo me declaré gratamente sorprendido, aunque tuve la impresión de que, más que hacerlo por mí, lo que ellos querían era verificar si las historias que les contaba su abuelo acerca de su origen eran ciertas. Querían confirmar si había aprendido a leer y a escribir a los cuatro años, enseñado por unos arrieros semianalfabetos, por ejemplo. Creo que ellos querían saber si eso era cierto y yo creo que los abrumé con la realidad, porque no solo es cierta sino muy hermosa. Fue una verdadera maravilla. Siempre hay fuerzas y ánimo para viajar. 

 

 


¿Cuál es su sueño recurrente cuando duerme?
 

Generalmente sueño con el sueño, como cualquier novela de García Márquez. 

 

 


¿Pensó que iba a alcanzar tanta plenitud después de todos los momentos difíciles que afrontó?
 

Como les comentaba, yo tenía cuatro años cuando aprendí a leer y escribir enseñado por unos arrieros. Cuando vio eso, una maestra de escuela regordeta y generosa me llevó a su escuela –sin matricularme, porque en ese entonces las matrículas empezaban a los siete años–. Ella me llevaba y yo la ayudaba en lo que necesitara. Con ella descubrí el conocimiento, descubrí que se pueden aprender cosas. Desde los cuatro años empecé a hablar de los grandes autores de todos los tiempos. Desde ese momento nada me detuvo, porque la vida siempre fue aprender cosas, seguir descubriendo conocimiento. Eso ha hecho la existencia de este servidor muy grata. En primer lugar, porque me enseñó a no ofender a nadie. En segundo lugar, porque es inescrutable el campo que nos queda, nunca acabamos de aprender. El conocimiento es infinito, es imposible de aprehender (así, con “h” en la mitad). 

 

 

 

¿Por qué?
 

Porque no se aprender el arte de gobernar. Es un imposible físico y metafísico. Siempre te quedas corto entre los sueños. Siempre estás frustrado. Siempre. A menos de que te sirva de premio de consolación la historia de otros gobernantes que sí han hecho posible el arte de gobernar. A menos de que entiendas cómo lo ha hecho un Mandela o un Pericles o un pensador como Platón en sus diálogos. 

 

 


Usted fue el primer colombiano en felicitar a Gabo por el Nobel y en decirle que siempre le había dado gloria a Colombia y que su patria lo esperaba. ¿Fue ese uno de los momentos más emotivos de su gobierno?
 

Sí. Y en mi mensaje de felicitación le anunciaba que en ese momento estábamos sacando una estampilla con su imagen, a lo que me contestó inmediatamente: “Espero que con esa estampilla solo se envíen cartas de amor”. ¿No le parece muy bello? Por cuenta de Gabo he tenido muchas plenitudes. Y por cuenta de otros. Por cuenta mía como que poconas. No estoy embelesado en mi propia contemplación. 

 

 


¿Le tiene miedo a la muerte?
 

No. Le tengo como hartera. No le tengo mucha simpatía, pero es inexorable. Recuerde las coplas de Jorge Manrique: “Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos; así que, cuando morimos, descansamos”. Nuestras vidas son los ríos que van al mar y eso lo sabemos de entradita, de modo que no le tengo miedo a la muerte, pero como que no somos buenos amigos tampoco. 

 

 

*Entrevista realizada por el equipo de 6 AM Hoy por hoy, de Caracol Radio.

 

 

Foto: Cortesía Semana

Por Redacción Cromos

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