
Tuko, el lugar perfecto para encontrar un compañero de vida
Diez perros se aproximan a la puerta moviendo la cola. Entre la manada no se aprecia una raza. Mientras la puerta se abre es fácil ver la diversidad de tamaños y razas que esperan con ansias saludar, cada uno a su manera, a quien llega.
Es difícil adivinar que detrás de un perro tranquilo y cariñoso exista una marca de violencia o abandono. El caso de Buñuelo, un bóxer que era quemado y abusado por su dueño, es solo un ejemplo de las historias que se pueden encontrar en los cuatro refugios que hay allí.
“En este momento tenemos una french poodle de 5 meses que iba a ser lanzada al rio y le habían quitado los dientes. Ella inclusive duerme con nosotros para que pueda recuperar la confianza en las personas. Todos los perritos que llegan aquí pasan por un proceso”, explica David Perdigón, director de la Fundación el Hogar de Tuko.
El caso de Lolita fue un proceso de recuperación física y sicológica. Esta bóxer de 14 años, además de perder un ojo, era abusada. Después de presentar conductas agresivas, hoy se ve tranquila jugar con los perros de su manada, confía en los humanos y tiene una vida tranquila.
Para la mayoría de los casos entrar a una manada es una forma de recuperar su confianza. “Entre la manada se van equilibrando, allí hay establecida una jerarquía y entre ellos se respetan. Lo únicos que están aparte son algunos viejitos y los inválidos”, agrega David, quien trabaja desde hace 15 años en esta causa.
“El primer perro que recogimos hace 15 años fue Tuko, desde ahí empezamos a ayudar a más perros. Día y noche nos dedicamos a ellos. Nuestro interés es que siempre estén bien. No hay nada más gratificante que recibir el cariño de cada uno”, cuenta Doris Berdugo.
Actualmente la Fundación el Hogar de Tuko, ubicada en Facatativá, alberga a más de 200 perros de toda las razas, 160 de ellos disponibles para adopción. Algunos dependiendo de su edad o de su estado físico no son dados en adopción, pues ya necesitan tener una vida tranquila y allí tienen todas las condiciones necesarias para su bienestar y tranquilidad.
“El proceso de adopción se hace por medio de un formulario. Hacemos firmar al adoptante un compromiso de esterilización. No cobramos por la adopción, pedimos a cambio una donación de concentrado de cualquier marca”, explica David Perdigón, un ingeniero de sistemas que fue cautivado por el amor y agradecimiento que cada perro le brinda en su día a día.
“Uno se da cuenta de muchas cosas en la vida, esto me hace feliz y estoy tranquilo. Muchas personas dicen que cuando tengan plata quieren tener una finca llena de perritos. Yo no tengo la plata, pero tengo la finca llena de perritos y es una satisfacción que me hace muy feliz”, agrega David.
Esta finca cuenta con bodegas de almacenamiento de concentrado, cuatro refugios grandes, un geriátrico, una zona para los perros inválidos, zona de cuarentena y la casa donde esta pareja de esposos duerme, junto a unos 32 perros que requieren cuidado inmediato. Con el apoyo y asesoría de la Secretaria de Salud y 4 veterinarios de Facatativá, han logrado que todos los perros estén carnetizados y con su respectiva vacuna anti rábica.
Entrar a este mundo canino es una experiencia que puede transformar a cualquiera. Las lecciones que se reciben sin una sola palabra van desde el amor, la fidelidad hasta el perdón y la compasión. “Ellos nunca abandonan a su amo, entonces ¿por qué abandonarlos?”.
¿Cómo ayudar?
La Fundación el Hogar de Tuko abre sus puertas al público los sábados, domingos y festivos desde las 10 a.m. hasta las 5 p.m.
Puede conocer la labor, pasar una tarde con los perros y hacer una donación de concentrado.
Cuenta con un grupo de voluntarios que ayudan durante los fines de semana.
Esta fundación es también una sociedad protectora de animales. Trabajamos en base a la Ley 84 de 1989. Pueden poner en conocimiento los casos de maltrato animal.
Fotos: Daniel Álvarez



