
Un matemático gana el Premio de cuento Gabriel García Márquez
Julio Cortázar decía que en los cuentos hay que ganar por nocaut. «Un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases. El buen cuentista es un boxeador muy astuto, y muchos de sus golpes iniciales pueden parecer poco eficaces cuando, en realidad, están minando ya las resistencias más sólidas del adversario», escribió el argentino en su ensayo Sobre el cuento. Cada palabra debe ser precisa. Cada punto debe aparecer en el instante correcto. No hay lugar para equivocaciones. No hay tiempo ni espacio que perder.
Fue justamente con el cuento que Gabriel García Márquez empezó a demostrar que tenía la capacidad de tumbar al lector en el centro del cuadrilátero, dejarlo turuleto, atontado de palabras y frases perfectas. Tanto, que hizo que Eduardo Zalamea Borda –por ese entonces editor de El Espectador– se tragara sus palabras. Zalamea aseguró, en 1947, que en Colombia no había buenos cuentistas, pero recibió La tercera resignación, escrita por el joven Gabo, y se vio obligado a rectificar. Publicó el cuento feliz, mientras evadía el orgullo.
Por eso, porque García Márquez fue primero cuentista y así empezó a encontrar su voz, cuando Consuelo Gaitán –directora de la Biblioteca Nacional– fue a México y le propuso la creación del premio, a él de inmediato le sonó la idea. Le dijo que se hiciera, para empezar, por veinte años. Hoy, después de su muerte, el premio se convierte en un homenaje al escritor, a su obra, a sus cuentos.
El ganador
El argentino Guillermo Martínez hizo un doctorado en Ciencias Matemáticas en la Universidad de Buenos Aires. A su papá le daba miedo que su hijo muriera de hambre con la literatura, así que Martínez tuvo que empezar con la matemática. Pero como las letras son una pulsión incontrolable, siguió escribiendo. Siempre. Y ha tenido éxito. Su novela Crímenes imperceptibles fue traducida a treinta y siete idiomas y llevada al cine por el director Alex de la Iglesia. La muerte lenta de Luciana B. fue elegida en España entre los diez libros del año. Ha obtenido, entre otros, los premios del Fondo Nacional de las Artes, el Konex y el Planeta 2003.
Ahora se lleva los 100 mil dólares que entrega el Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez con el libro Una felicidad repulsiva, de Editorial Planeta. Un conjunto de cuentos en los que la ciencia debate con la religión, y el sexo con la muerte. Once piezas que, con humor negro, transitan entre la locura y la cordura, la fatalidad y la coincidencia, y el sueño y la pesadilla.
El libro de Martínez compitió contra otros 125 libros de cuentos de los cuales cinco fueron elegidos como finalistas: Las otras, de la argentina Carolina Bruck; Anoche dormí en la montaña, del mexicano Héctor Manjarrez; Mis documentos, del chileno Alejandro Zambra, y Quisiera tener la voz de Leonard Cohen para pedirte que te marcharas, del español Óscar Sipán.
El jurado lo conformaron: la escritora española Cristina Fernández Cubas; el escritor y periodista salvadoreño, radicado en Tegucigalpa, Horacio Castellanos Moya; el académico y escritor mexicano Ignacio Padilla; el periodista y escritor argentino Mempo Giardinelli y el escritor, caricaturista y periodista colombiano Antonio Caballero.