The last ship, la gran apuesta televisiva de TNT

En un destructor de la Armada de Estados Unidos se encuentra la cura para un virus que amenaza con aniquilar a la humanidad. Es la historia de esta nueva producción original. CROMOS habló con sus protagonistas.
The last ship, la gran apuesta televisiva de TNT

Imagínese despertar un día  y encontrarse con que las casas de sus vecinos están desocupadas, los bancos y supermercados han sido saqueados, el paradero del presidente de su país es desconocido y la mayoría de sus amigos y familiares está muerta. Ahora imagínese que esta escena se repite en el ochenta por ciento de la población. El mundo como lo conocía ya no existe. A su alrededor ya no hay enemigos, no hay aliados, solo gente enferma. 

Un virus que se propaga por el aire está aniquilando lo que encuentra a su paso. Sin importar raza, edad o sexo, los niveles de contagio aumentan con las horas. El único lugar adonde el virus no ha llegado es el destructor Nathan James, un barco de la Armada de Estados Unidos que, en el momento de la propagación, se encontraba en la Antártida realizando ejercicios navales.

La responsabilidad de salvar lo que queda de la humanidad está en manos de esta tripulación, comandada por el capitán Tom Chandler (Eric Dane), cuya misión es darle tiempo a la viróloga Rachel Scott (Rhona Mitra) para que encuentre una cura. Ambos actores llegaron al hotel Four Seasons de Ciudad de México, donde los esperábamos periodistas de Chile, Venezuela, Brasil, Perú y Colombia, para ver el primer capítulo juntos y después entrevistarlos por grupos. Impecablemente vestidos y visiblemente emocionados, fueron bastante amables con nosotros. Eric Dane es más serio de lo que uno pensaría (como «McSteamy» en Grey´s Anatomy era sexi y enérgico), pero sin duda captó la atención de todo el público femenino. Rhona por su parte, lo que tiene de sexi lo tiene de carismática. Fue ella la que lideró este encuentro (sin proponérselo, claro está). Acompañados de Adam Baldwin (el cómico del grupo, con chistes sueltos en cada oportunidad que tuvo) fueron los encargados de presentarnos el primer capítulo de la serie producida por Michael Bay (director de Transformers).

Tras verlo es claro que, bajo su supervisión, esta serie no tiene nada que envidiarle a las grandes producciones cinematográficas a las que nos tiene acostumbrados. TNT no escatimó en gastos a la hora de realizar su tercera producción original (Falling Skies y Under The Dome ya son éxitos en Estados Unidos). Además de sets de grabación, los realizadores utilizaron un destructor real avaluado en unos tres mil millones de dólares. Este barco fue el segundo hogar de la producción durante los seis meses que duró la grabación. Si bien fue divertido, también significó mucha disciplina de parte del equipo de trabajo, pues todas las escenas que grabaron en el barco estuvieron sometidas al horario militar. «Teníamos permiso de trabajar a ciertas horas, incluso, cuando estábamos en medio de una escena nos tocaba interrumpir porque el barco debía zarpar a realizar alguna actividad. Y ni hablar de cómo es grabar en corredores tan angostos. Fue bastante intenso», explicó Jack Bender, director de la serie, conocido por su trabajo en Lost.

Los actores no la tuvieron fácil tampoco. Para Baldwin, quien interpreta al primer oficial Mike Slattery, implicó pasar varios días con la tripulación y entrenarse, por decirlo de alguna manera, a bordo del barco en tiempo real. «Fueron muy pacientes y generosos, nos trataron como uno de ellos, lo que para nosotros fue un honor», comentó el actor tras la presentación del primer episodio para la prensa latinoamericana. Por su parte, Rhona Mitra tuvo una preparación un poco diferente. Para interpretar a la microbióloga Rachel Scott, la actriz británica se dedicó durante casi cuatro meses a investigar y aprender sobre neurotoxinas para entender el valor de la científica en la historia. «Fue tanto lo que estudié que en algunas escenas fui yo la que corregía y explicaba cuando algo en el libreto no tenía sentido, o si se estaba usando mal algún implemento en el laboratorio». La gracia con la que confesó su obsesión, cautivó a los periodistas hombres del grupo, que curiosamente tenían más preguntas para la bella inglesa que para sus coprotagonistas.

Claro que durante las cinco horas que estuvimos con los tres, dejaron claro que se tomaron este proyectomuy en serio. Si bien el tema de que la raza humana esté en riesgo a causa de un virus está de moda en la televisión últimamente (Helix se estrena esta semana por AXN), lo que evita que The Last Ship caiga en el cliché es que es la única que transcurre mientras la pandemia se extiende. «Es una historia donde todavía hay esperanza. No se trata de un grupo de personas que tienen que empezar de cero. La tripulación de este barco puede cambiar la historia del mundo», afirmó Bender.

Y al parecer sí han logrado diferenciarse. En Estados Unidos se estrenó en enero de este año, y ya está confirmado el inicio de la segunda temporada. TNT se ha gastado alrededor de cinco millones de dólares (claramente tener a Michael Bay como productor es un lujo que vale la pena pagar). «El televidente es cada vez más exigente. Quiere sorprenderse y que lo reten. Y eso lo tiene The Last Ship», asegura Gerardo Merik, director de mercadeo de TNT. «Hemos sido un canal que se destaca por películas y por eventos en vivo (transmisión de los Premios Óscar), pero entendemos que la televisión como plataforma está cogiendo cada vez más fuerza. No nos podíamos quedar atrás». Después de ver el primer capítulo y de interactuar con sus protagonistas, no es exagerado decir que van por buen camino.

 

Foto: Cortesía TNT