Marina Granziera, la cara brasileña del deporte colombiano

A sus 25 años, comienza a escalar la empinada cúspide del periodismo deportivo en el país. Cubrirá el Mundial para Caracol, pero, por supuesto, le hará fuerza a Brasil. ¿De dónde salió?
Marina Granziera, la cara brasileña del deporte colombiano

Nacida en Sao Paulo, Brasil, Granziera descubrió su pasión por los deportes desde muy pequeña, cuando su papá veía Fórmula 1 y ella se sentaba junto a él. Era la etapa final de Ayrton Senna en el automovilismo y el ascenso de Gustavo Kuerten en el tenis. «Viví una época en la que el deporte estaba muy bien en Brasil. Me gustaba ver y oír las noticias deportivas y por eso siempre quise ser periodista», señala Granziera.

Pasó parte de su infancia rodeada de sabor brasileño hasta que, por cuestiones de trabajo, su papá fue trasladado a El Salvador. Luego a Guayaquil, a Bogotá, a Italia, a Estados Unidos y de nuevo a Colombia. Su español es perfecto gracias a que estudió la secundaria en Bogotá y fue ahí donde tuvo contacto por primera vez con la televisión. «Siempre quise trabajar en los medios de comunicación, así que un día mi mamá, a los tres meses de vivir aquí en Bogotá, se enteró de una escuela de teatro musical para niños llamada Misi y me llevó. Por sorpresa terminé en la audición para un comercial de Quipitos y me escogieron. Luego entré a Misi». En el colegio la llamaban «la Quipitos» pues casi nadie la conocía, pero esto no le molestó. Con el tiempo se integró al grupo y terminó siendo la preferida de los niños. Y cómo no: una niña amante del fútbol en plena adolescencia.

«Mis amigos me invitaban a ver partidos de fútbol. Por supuesto yo era la única niña del grupo porque a ninguna le gustaba ver y mucho menos hablar del tema. Algunas de mis amigas se pusieron celosas porque me invitaban a mí y no a ellas, pero luego entendían que todo era cuestión de fútbol –cuenta Marina, y luego sonríe–. Lo que pasa es que a los hombres les da pereza ver partidos con mujeres porque ellas empiezan a opinar si un jugador es churro o no». Según ella, no son muchas las que entienden esa pasión intensa por el balompié.

Terminados sus estudios en Colombia, Marina partió a Italia para aprender el idioma y luego llegó a Miami para estudiar lo que siempre quiso: Periodismo, a la par con Psicología. Trabajó en Telemundo y, por pura coincidencia, en 2009 se encontró con un amigo colombiano de la infancia, quien hoy en día es su esposo. Durante dos años mantuvieron su relación a distancia: ella venía y él iba. En una de sus visitas, Granziera se encontró con el periodista y comentarista deportivo colombiano Javier Hernández Bonnet, quien siete meses después le propuso venirse a Colombia a trabajar. «Yo creo que él pensó: “Es brasileña, periodista deportiva y se viene el Mundial”». En mayo de 2012, empacó sus maletas y se devolvió. Su carrera empezó cubriendo los Juegos Olímpicos para el Canal Caracol. Finalizando el evento, Hernández le comentó sobre un nuevo proyecto radial llamado BluRadio. «¿Te animas a ser productora del programa de deportes? –me preguntó–. Yo le dije que de una».

Poco a poco, esta trigueña de sangre paulista fue ganando terreno detrás de los micrófonos, tanto que la invitaron a hacer parte de la mesa de trabajo de Blog Deportivo, programa que se transmite de lunes a viernes de 2:30 p.m. a 4:00 p.m. y en el que es la única mujer. Pero más que una cara bonita, Marina se considera una verraca con una gran responsabilidad. «Recuerdo un día en el estadio, cuando Colombia jugó el amistoso contra Argentina. Una niña se acercó y me dijo que si podía tomarse una foto conmigo. Con su foto lista, me dijo: “Marina, te admiro mucho y me encanta lo que haces”. Para mí eso fue una gran sorpresa. Por eso estoy acá y sé de lo que hablo», recalca la periodista, que también presenta la sección deportiva del Canal Caracol.

Trazar camino en el mundo del periodismo deportivo no es fácil para una mujer. Muy pocas han pisado fuerte en un terreno lleno de testosterona. Sin embargo, para Marina las cosas han estado lejos de ser machistas: «Me ha ido muy bien con mis compañeros. Me respetaron desde el primer día. Aunque en algunas ocasiones me tocó pararme en la raya; boba no soy».

Luego de vivir dos años en Colombia, Granziera se concentra en prepararse para el mundial Brasil 2014, porque, claro, ella será corresponsal del Canal Caracol desde Rio de Janeiro. Viaja a su país el 4 de junio y, por supuesto, espera que la selección brasileña se lleve la copa del mundo.

Foto: Innaldo Pérez