Michael J. Fox vuelve al ruedo interpretando a un periodista con Parkinson

Quince años después de abandonar la pantalla chica, el actor regresa con una comedia cuyo tema central es justamente la misma razón que lo llevó a retirarse.
Michael J. Fox vuelve al ruedo interpretando a un periodista con Parkinson

Michael J. Fox tiembla. Su cuerpo se balancea de un lado a otro sin que él lo pueda controlar. Su cabeza oscila involuntariamente y por momentos sus brazos parecen tener vida propia. Ese vaivén empezó a progresar en 1991, cuando tenía 30 años y sintió que su dedo meñique no paraba de moverse: a partir de ese momento supo que sufría de Parkinson y su vida cambió para siempre. Alcanzó a controlar los síntomas durante siete años, pero en 1998 se vio obligado a renunciar a su papel de alcalde de Nueva York en el programa Spin city. «Dejo la serie por un nuevo trabajo: buscar una cura para el mal de Parkinson –les anunció a los espectadores en su capítulo de despedida–. Algunos científicos creen que en diez años pueden lograrlo».

 

 Han pasado 15 años y Fox ha recaudado 325 millones para realizar estudios que den posibles luces para el tratamiento de la enfermedad, pero aún no se ha encontrado una cura. Durante este tiempo, la adorada estrellita de Hollywood –que empezó a brillar en la serie Lazos familiares y luego saltó a la fama con la trilogía de Regreso al futuro– pasó por el alcoholismo y la depresión hasta que tocó fondo: «Si no puedo acabar con la enfermedad, al menos puedo acabar conmigo», escribió en su libro Una cosa curiosa ocurrió de camino al futuro. Cuando volvió a ver la luz, puso toda la fuerza de esos músculos que no le hacen caso en su fundación y en la escritura de dos publicaciones que cuentan cómo ha enfrentado la enfermedad. 

Pero desde que Fox abandonó su natal Canadá para perseguir el sueño de la actuación, ni siquiera el Parkinson ha logrado alejarlo de la pantalla. Después de irse de Spin city, era común encontrárselo, al cambiar de canal, en series como The good wife, Scrubs, Curb your enthusiasm o Boston legal, en las que apareció esporádicamente interpretando personajes que por lo general padecían su enfermedad; de no ser así, era difícil justificar su tembladera. El niño bonito –y pícaro– de Hollywood hizo varios ensayos y se dio cuenta de que no solo era capaz de actuar sino que lo necesitaba, así que empezó a idear su regreso, su verdadera vuelta al ruedo.

«En la medida en que interprete a una persona que tiene Parkinson, puedo hacerlo todo», aseguró Fox en la entrevista que David Letterman le hizo en enero de este año. Y tenía razón. Sus temblores no cesan, a pesar del coctel de medicinas que toma para controlarlos, así que en la pantalla siempre va a ser evidente que algo no funciona bien; por lo tanto, en lugar de intentar ocultar la enfermedad, la hizo protagonista y creó The Michael J. Fox show, la historia de un periodista que, como el actor, se retira por el Parkinson pero regresa después de unos años.

Es una comedia que muestra cómo es el día a día de una persona que vive con esta condición y que llamó tanto la atención de NBC que el canal ordenó, de entrada, la producción de 22 capítulos sin haber leído un solo libreto. Apostaron por Fox a ojo cerrado, así que hay mucha ansiedad frente al estreno de la serie, que en Estados Unidos se podrá ver desde el 26 de septiembre.

 Fox tiene días que son mejores que otros. A veces, muy pocas veces, llega incluso a pensar que sus temblores han desaparecido, aunque en realidad nunca se van del todo. Esto se debe a que encontró una poderosa mezcla de remedios que lo ayudan a tener una vida más normal y que, en esa medida, también le facilitan actuar. «Sabía que una de dos cosas pasarían a la hora de empezar la serie: sentiría que mi cuerpo está atrofiado con el paso del tiempo, o empezaría a fortalecer mis músculos actorales –comentó al Huffington Post–. Resultó que me siento más cómodo cada día». Y se le ve.

En los avances del programa, sus temblores no producen molestia o lástima en el espectador, y esto se debe, también, a la sinceridad del tono que le han dado los libretistas a la historia, ya que se aproximan a la enfermedad desde el humor, no desde la compasión. En una de las escenas del tráiler, el personaje que interpreta Fox intenta servirle el almuerzo a su familia, una tarea que parece una proeza, ya que debe hacer un esfuerzo desmedido y lento por controlar el temblor de su brazo para que no se riegue la comida. Entonces, impaciente, llega Betsy Brandt –quien hace de su esposa–, le quita la cuchara para servir ella y le dice: «¿Podrías no luchar por una victoria personal en este momento? ¡Estamos muertos del hambre!».