Exposición vetada por el procurador Ordóñez llega a Europa

*El fotógrafo Mauricio Vélez irá a Italia, Rusia y Mónaco con sus polémicas fotos sobre sacerdotes, pederastia y homosexualidad en «**Mitad ángeles, mitad demonios».*
Exposición vetada por el procurador Ordóñez llega a Europa

Su casa no es solo su casa, es un lugar sagrado en el que cada rincón cuenta una historia a través de obras de arte y fotografías. Y es, además, el sitio desde el que sin afanes trabaja en sus libros y exposiciones; en el que recibe a sus clientes; en el que sigue soñando proyectos que poco a poco va volviendo realidad. Así fue que Mauricio Vélez logró dar a luz su primer libro a finales del año pasado. Lo llamó Retratos de sociedad, fue editado por Villegas Editores, recibió elogios de la prensa y vendió más de 3000 ejemplares en menos de un mes. Todo un éxito en un país en el que vender libros es una verdadera proeza y en el que no es muy común que se hagan reimpresiones de libros de fotografía. 

Semejante logro lo tiene feliz. Está cosechando el trabajo que con mucha disciplina ha sembrado durante 26 años de carrera como fotógrafo. Atrás quedaron las polémicas y líos judiciales que le armó el procurador Alejandro Ordóñez por la recreación de la última cena para Soho o la exposición Mitad ángeles mitad demonios que lo tuvo dos años de juzgado en juzgado explicando por qué había utilizado menores de edad en unas fotos que recreaban escenas de índole sexual entre sacerdotes católicos y muchachos y que lo obligó a quedarse con los 4.000 libros empacados en cajas en una bodega. 

Ya le quedan pocos, porque en estos casi tres años los ha regalado a amigos y visitantes de la muestra que se exhibió después en la Cámara de Comercio de Bogotá y en el Palacio de la Inquisición de Cartagena. Esa fue la sanción que tuvo que pagar por recrear imágenes que confrontaban a los miembros de la Iglesia que han abusado de menores de edad. La ley en Colombia le impide ganar un beneficio económico con esas imágenes, porque en algunas de ellas participaron menores de edad, si lo hace sería acusado de promover la pornografía infantil. 

No guarda ningún resentimiento por el tiempo y las energías que gastó en trámites judiciales en ambos episodios; podría decirse que está agradecido con la experiencia. «He crecido mucho, entendí la manera de manejar la exhibición y ahora mismo estoy haciendo los trámites para llevarla a Italia, Rusia y Mónaco a solicitud de un galerista que me buscó», dice.  

IMG_6707640 Mitad ángeles y mitad demonios Cortesía: Mauricio Vélez  

Se siente satisfecho porque está seguro de que el arte debe provocar algún tipo de reacción en la gente; si no lo hace, el autor ha perdido su tiempo. Y lo dice como un visitante asiduo y casi que enfermizo de galerías, museos y exposiciones. Desde muy niño, cuando tuvo acceso ilimitado a la inmensa y rica biblioteca de un cuñado, el arte en toda su amplia gama de manifestaciones, lo ha maravillado.

En lugar de ir al colegio se sumergió en los libros y a los diez años estaba leyendo El Quijote o Cien años de soledad, pintaba, charlaba con artistas. No iba al colegio, porque las necesidades de su familia lo empujaron a trabajar desde que tenía cuatro años. Trabajaba en lo que podía, según la edad: desde ponerse una máscara para que los turistas de Cartagena le dieran plata, hasta hacer mandados, lavar platos y, más adelante, trabajar en una finca cafetera. 

Se acostumbró a trabajar y se fue enamorando de las cosas finas, de marca, caras. Por eso fue muy natural su decisión de no estudiar, como lo hicieron sus otros diez hermanos, y dedicarse a ganar plata. De tal manera que cuando cogió por primera vez una cámara –tenía 14 años- y sintió que eso era lo suyo, siguió su instinto y se fue convirtiendo en el mejor en lo que hacía.

Las primeras fotos que tomó fueron, por pura casualidad, las del matrimonio de Patricia López Ruiz, con tan buena suerte que una revista llamó al estudio en el que trabajaba en Medellín y pidió las imágenes. Así, el primer trabajo de este adolescente que solo había cursado hasta quinto de primaria y que tocó puertas hasta conseguir un puesto, fue la portada de Aló.

Su sentido estético, su manera de montar una producción (él producía, conseguía maquillador, la ropa, la locación) y el cuidado en los detalles, lo hicieron ganar prestigio y de Medellín pasó a Cali; y de las mujeres de la alta sociedad, modelos y actrices, fue escalando hasta que una recomendación de Amparo Grisales lo hizo saltar a Bogotá para atender las llamadas de todas las revistas que querían sus fotos en la portada. 

A los 20 años, con un buen capital en el bolsillo y un prestigio que le hizo ganar fama de presumido, Mauricio decidió que era hora de capacitarse. Vendió lo que tenía y se fue a Italia a estudiar. Su experiencia trabajando como asistente ad honorem de grandes de la fotografía como Bob Krieger y Oliverio Toscani lo hicieron crecer de tal manera que se devolvió en dos años y no en cuatro. «Llegué a Colombia como el único fotógrafo que tenía el conocimiento técnico para hacer un fondo blanco, que por aquella época -año 1996-, era realmente muy difícil», recuerda.

Sus producciones eran aún más sofisticadas y complejas; prácticamente no tuvo competencia en su campo por algún tiempo, hasta que llegó la era de la fotografía digital y, como hacen los que tienen la capacidad de reinventarse, se fue a Estados Unidos a seguir aprendiendo y a buscar alternativas para seguir creciendo.    

_MG_9301_Foto_Mauro_Gonzalez Cortesía: Mauricio Vélez  

 

Eso sí, nunca se desconectó de su gusto por el arte, por el contrario, lo cultivó y en cada lugar del mundo que visitaba se alimentaba de cuanta exposición y evento podía visitar. Y comenzó a trabajar como hormiguita en sus propias obsesiones. De allí el resultado de los siete libros que viene trabajando. El próximo que verá la luz será justamente su propia mirada sobre El Quijote, el libro que ha leído ya ocho veces y que lo ha llevado a recorrer los mismos parajes en los que Cervantes se inspiró.

«Quiero acercar las nuevas generaciones a la obra más importante de nuestra literatura a través de la imagen, quiero contar los secretos que hay detrás del libro, el contexto humanista, su sentido religioso, social y político. En 2015 se cumplen 400 años de la segunda parte del Quijote y montaré una exposición que recree la historia del Quijote desde una perspectiva personal», explica. 

De manera paralela está haciendo otro libro, del que ya tiene un 70 %, con niños de diferentes países de Latinoamérica, que se llamará Esperanza Latina; Chocó vive es otro proyecto personal que tiene muy adelantado; está próximo a terminar un libro para el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández; está haciendo su propia recopilación histórica de la moda en Colombia. Trabajo siempre tiene y ganas no le faltan.