¿Quién es Goga, la mujer que le pone corazón al ciclismo?

Georgina Ruiz-Sandoval es la periodista de alma rockera que nos contagia de emoción por este deporte.

 

Tiene el ciclismo tatuado en la muñeca derecha. Ama los tacones y los colores vivos. 

El pelo rizado y abundante, de un tono rojo encendido, porque “roja hasta que me muera”, es lo primero que llama la atención de Georgina Ruiz-Sandoval. Luego, la amplia sonrisa y el saludo con esa voz grave y ese acento que a veces delata su origen mexicano y que otras tantas te hace imaginar que tiene más años. Esa misma voz que contagia las emociones que se viven en las competencias ciclísticas, de las que ella bien sabe, porque ha vivido en la carretera las gestas de los competidores, los esfuerzos ante los que el cuerpo se da por vencido y las explosiones de júbilo al final de cada competencia que confirman que cada pedalazo valió la pena. 

Fue cuestión de familia o tal vez de gustos y de amor por la televisión. “La caja me atrapó”, dice con una generosa sonrisa. El ciclismo la acompaña desde muy temprano y terminó de confirmarlo en la prepa, como dicen en México. Tenía la intención de dedicarse a los deportes, y allí, gracias a un maestro se encaminó al periodismo y decidió cursar la licenciatura. 

La meta estaba clara: quería ser la primera mujer cronista en varios deportes, especialmente en fútbol americano, uno de sus favoritos y muy popular en su país. Bueno, y también transmitir la Ruta México, en 1990, cuando su país se destacaba en esta disciplina. Ahí empezó todo y hoy sigue conectada. Conocer el deporte en carrera le hizo entender que ese, como el de los escarabajos, era su destino.

Hace apenas dos semanas la escuchamos expresar toda esa pasión al aire, en la transmisión del Tour de Francia a través de Caracol TV, justo cuando el líder Chris Froome perdía su bicicleta y se veía obligado a correr para no perder tiempo. Los gritos de estupor no se hicieron esperar: “¡La bicicleta! ¡Se la quitaron! ¿Dónde está el mavic? ¿Dónde está el auxilio mecánico neutral? ¡Nooo! Esto es el caos. Esto es el Apocalipsis… ¿Qué pasó?”. 

Así es ella. Conocedora de las rutinas de la carrera, emotiva y  real, una periodista y una aficionada que se deja llevar, que hace su trabajo con todo profesionalismo, pero también con ímpetu. 

Juegos Olímpicos, fútbol americano y ciclismo son las líneas por las que ha transcurrido su quehacer profesional. Sus primeras justas fueron las de Barcelona 92, sí, aquellas en las que Ximena Restrepo obtuvo la medalla de bronce en la prueba de los 400 metros. Su conexión con Colombia, casi sin notarlo, había comenzado allí, unos Juegos que ella considera marcaron un punto de inflexión por la confluencia cultural y por lo que eran antes y ahora. El parteaguas, dice.

“Estar en Olímpicos es bueno, pero estar en los de la región, como los Panamericanos, es muy enriquecedor porque conoces más a los atletas de nuestros países. Es una convivencia más bonita para mí, te nutres más de quiénes están”. 

Hoy, Georgina Ruiz-Sandoval o Goga, como se le conoce, es freelance por decisión personal, por perseguir esa pasión, esos gustos cultivados que mueven el corazón y a los que no se puede renunciar. El año pasado, el canal ESPN, para el que trabajó durante 17 años, le informó que el cubrimiento de competencias de ciclismo sería menor en su agenda laboral. Ante la imposibilidad de un acuerdo, y en buenos términos, Goga decidió emprender otro camino. No se imagina su vida lejos de este deporte, y mucho menos del cubrimiento de las tres grandes competencias: Giro de Italia, Vuelta a España y Tour de Francia. 

Está casada desde hace 20 años y vive en Conneticut con su esposo Gerardo, quien sigue vinculado al canal ESPN. Allí tienen una casa campestre y llevan una vida plácida. No tienen hijos y disfrutan salir a recorrer caminos en sus bicicletas. Momentos recreativos de esas bielas que le dan forma a su corazón y que su esposo comprende plenamente cuando ella debe ausentarse por varias semanas.

El Feng shui es una de las aficiones de Goga en sus espacios más personales. Así, su casa está decorada con base en las indicaciones de esta tradición milenaria, que busca equilibrar las energías de los espacios. Allí donde sigue extrañando la presencia de sus dos perros, Loco y Espanto, que la acompañaron durante 18 años. Ese amor sigue presente en su cuerpo y en su corazón, y por eso lleva tatuadas sus huellas en la muñeca izquierda.

 

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Es tal su pasión por el ciclismo que lo lleva tatuado en la muñeca.  Con 133 mil seguidores en su cuenta de Twitter @BiciGoga, Georgina reconoce la interacción de las redes sociales.

 

La vanidad ocupa espacio en su vida. Una confesión sincera es su gusto por las compras, para complacerse antojos como un nuevo par de taconazos (que ama), una cartera o unos lentes de sol. Los labios los lleva en colores vivos, una línea color violeta sobre el párpado le da picardía a su mirada y las uñas van largas e impecables. Al mirar su maxi cartera abierta sobre la silla, se asoma una cajetilla de cigarrillos. 

A la hora de un brindis, se decide por un vino rojo y, cómo no, por un trago de tequila muy mexicano. Y si se la imaginan en un concierto, asegura que ahí viene una de sus sorpresas más notables: ama el rock. Aún recuerda las notas del más reciente: Marilyn Manson. Sí, así es ella, cálida y sorprendente. 

La Georgina que el año pasado se acercó a Javier Hernández y le contó de su nueva vida profesional como independiente está feliz y esa sonrisa pequeña y expresiva que adorna su cara lo confirma: narrar ciclismo es su vida. 

 

Cómo llegó a Caracol

“Ella tiene un plus y es su emotividad, ecuanimidad y el conocimiento profundo sobre el ciclismo. Que ella nos acompañara fue un proceso largo, de 6 o 7 meses, en los que se estuvo conversando sobre cómo se vería ella con nosotros, sobre el estilo que queríamos y que sabíamos que ella nos podía dar. Primero se negoció la parte profesional, porque nosotros sabíamos que es íntegra, confiable y transparente. Ya después vino la parte económica. El resultado ha sido maravilloso y las estadísticas de la audiencia lo han demostrado. Lo mejor de ella fue como se complementó con Rubén Darío Arcila. Queríamos tener al mejor narrador y a la mejor narradora, y los resultados lo confirman, se logró”.  Javier Hernández director de Deportes, Noticias Caracol. 

 

 

Fotos: Daniel Álvarez