Opinión

Faustino Asprilla: por machista y burletero dejaste de ser mi ídolo

El ex futbolista encarna los valores más despreciables de algunos hombres colombianos: cinismo, machismo hasta la raíz y pésimo sentido del humor. Lo peor es que sus seguidores en redes sociales festejan sus inoportunas ocurrencias.

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De Faustino Asprilla tengo dos recuerdos frescos. El primero: una foto de él en su primera temporada en Parma, vestido con la camiseta blanca, entonces se dejaba crecer un poco el pelo y el bigote. A mitad de camino entre el cuello y el cuerpo estaba el garabato de su firma. Dicha foto tomada con cámara análoga me la regaló un tío. Yo la conservaba como un tesoro, pues, a pesar de que no estaba dedicada, sentía que el tulueño se había tomado el trabajo de grabarla con tinta indeleble para mí.  

Asprilla rompió un techo de cristal. Fue el primer colombiano en ser figura del fútbol europeo. Por su culpa muchos madrugábamos los fines de semana para ver sus poderosas zancadas en el Parma. En mis escazos diez años, el Tino me enseñó a tener pertenencia por los triunfos deportivos nacionales. Él y otro puñado de figuras marcaron el camino para que luego vinieran Iván Ramiro Córdoba, Jorge Bolaño, Juan Pablo Ángel, Mario Yepes, Óscar Córdoba...

El segundo recuerdo es la famosa pelea del delantero con el arrogante José Luis Chilavert. Cómo olvidar la expulsión de ambos jugadores, que se enfrascaron en una riña en pleno partido de eliminatorias a Francia 98. Por supuesto, mi corazón latía por Colombia, por lo que el puño que Chilavert le propinó a Asprilla en la cara me dolió en el alma de hincha.

 

asprilla y chilavert credito tomado de youtube

Imagen tomada de youtube

Por estos días ambas imágenes, la de la foto firmada y la de la pelea en el estadio Defensores del Chaco, me conflictúan, hasta el punto de producirme una profunda aversión por Asprilla. La imagen del atacante que tanto supe admirar en la actualidad es un cadáver romántico que quiero olvidar por completo.  No es que esté defraudado, pero lo siento un poco así.

Hoy Faustino Asprilla encarna los valores más cuestionados de algunos hombres nacidos en esta tierra fértil. Sus chistes machistas, su patrioterismo cuando opina de fútbol (un día trató de tronco a Casemiro, figura del Real Madrid, porque para él el suplente James Rodríguez es mejor que el brasileño) y el último video en el que se burla de las trabajadoras sexuales que explotaba Liliana Campos, alias la Madame, demuestran que es un hombre curtido que piensa (y pensará) mejor con los pies que con la cabeza.

En un yate, acompañado de amigos, Asprilla alardea de su pésimo sentido del humor. Dice “En realidad, de corazón, quiero que la suelten. Sin la ‘Madame’ no hay nada, solo un poco de yates vacíos. No hay rumba, piense y verán, piensen un poquito: las desempleadas de ‘la Madame’, 400 niñas desempleadas, eso es mucha gallada”.

 

Para los que estaban en la embarcación seguramente el desubicado comentario fue la cereza del postre. No voy a entrar a juzgar el nivel de aceptación de los que rodeaban al ídolo de Atlético Nacional. Lo que sí voy a criticar es el nivel de indolencia de Asprilla que termina compartiéndose a miles de seguidores, que se suman a la cruel indiferencia que nos caracteriza como sociedad.

Me cuesta creer que durante el mundial de Rusia Asprilla haya sido imagen de una marca de celulares. ¿Por qué lo escogieron a él en vez de a otros futbolistas igual de reconocidos en el ámbito deportivo? La única respuesta que se me ocurre es un supuesto espíritu juvenil, que quizás confundió a los publicistas que lo propusieron para la campaña. Aquel que hace de la rumba y la burla a los demás su filosofía de vida no significa que tenga ideas juveniles. Es más bien un montador con poco tacto que siempre dispondrá de público igual de errático a él, dispuesto a aplaudir la infamia.

Por eso hoy vuelvo a los recuerdos frescos. En alguna parte de la casa debe estar guardada la foto autografiada. Si la llego a encontrar, no dudaré en arrojarla al tarro de residuos reciclables. En cuanto a la pelea con Chilavert, ojalá el paraguayo le hubiera pegado más fuerte esa noche, no por lo que sucedió en aquel lejano cotejo sino por lo que Faustino Asprilla provoca cada que publica un chiste denigrante y malo, que nadie, ni el más chistín de los bobos, debería festejar.

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