Fútbol de carnaval

Brasil recibirá al equipo colombiano con los brazos abiertos, pero la hinchada no será incondicional. Por la herencia africana, es probable que se le haga más fuerza a Costa de Marfil en la primera ronda.
Fútbol de carnaval

En este mundial, Brasil y Colombia serán cómplices. Los une una frontera y un continente. Por eso estoy segura de que el país anfitrión será hincha de la selección de Bacca, James y el ausente Falcao. Esa euforia que se paseará por las calles brasileñas se transmitirá por la televisión, la radio, la prensa y las redes sociales hasta contagiar a los fanáticos y a los jugadores colombianos. Los estadios, los bares y las casas estarán a reventar de una energía vehemente y feliz. Eso caracterizará esta Copa Mundo: una alegría exaltada. En la nación de la samba se vivirá un carnaval. 

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la hinchada de Brasil no será incondicional. La herencia africana hala con fuerza a la población, así que muy probablemente apoyará a Costa de Marfil durante la primera etapa. Más ahora que están decepcionados y cabizbajos por perderse del espectáculo que habría podido ser Falcao en el campo de juego. Todos soñaban con verlo.

El pueblo brasileño lleva años preparándose para recibir el mundial y en la Copa Confederaciones demostró que estaba listo: desde las tribunas, los fanáticos cantaron con tanto orgullo el himno, que todos anhelamos que llegara pronto 2014 para repetir ese momento con más ganas. Por eso sé que las protestas que han invadido el país en realidad no son contra el fútbol y por eso quiero creer que no lo obstaculizarán. Permanecerán en las calles, gritando contra la corrupción y los malos manejos, pero no contra el deporte. Y en la medida en que el equipo avance, los ánimos rebeldes tal vez se aplaquen y llegue un espíritu festivo, más reposado y pacífico.

Los colombianos, por su parte, no solo aterrizarán a un país en el que esperarán y aplaudirán sus goles, sino en el que jugarán en climas cómodos para quienes están acostumbrados a la calidez del trópico. Brasilia, Belo Horizonte y Cuiabá, las sedes de los partidos de Colombia en la primera fase, se alejan del frío invierno del sur del continente. Además, son ciudades en las que justo ahora se respira fútbol. Belo Horizonte y Brasilia están repletas de hinchas, así que el deporte se vive cotidianamente. Cuiabá, una pequeña burbuja donde poco pasa, está estrenando estadio y sus habitantes aún no pueden creer que vayan a ser centro del mundo. Las banderitas verdes y amarillas están puestas en sus calles desde que empezó el año. 

Colombia se sentirá a gusto, como en casa. En esa medida, los jugadores solo deberán concentrarse en luchar contra su mayor debilidad: creer que no son tan buenos como lo son.