Entre copas y entre mesas

Adiós a tres titanes

Los nombres de Carlos Falcó, Michael Broadbent y Georges Duboeuf, fallecidos en distintos momentos de este incierto y demencial primer semestre de 2020, dirán poco o nada al grueso público. Pero los tres, cada uno en su campo, marcaron audaces y novedosos derroteros para el mundo del vino.

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Falcó, a quien conocí, fue el más visible de este trío. A lo largo de su vida les entregó temas jugosos a las revistas del corazón, pues se casó cuatro veces y fue padre de cinco hijos y nueve vinos. Su matrimonio más sonado fue con la sempiterna Isabel Preysler, exmujer de Julio Iglesias, Miguel Boyer y ahora de Mario Vargas Llosa.

Falcó, también conocido por su título nobiliario de Marqués de Griñón, se apartó de las tentaciones palaciegas para convertirse en influyente agrónomo y viñatero. Así convirtió a Dominio de Valdepusa, su residencia familiar desde el siglo XIII, en uno de los orígenes vitivinícolas más respetados de España. Gran parte de su visión quedó plasmada en Entender de vino, un libro de entretenida lectura.

Los vinos de Dominio de Valdepusa nacieron no en una zona clásica y de gran renombre, sino en la turística Toledo, admirada, sobre todo, por sus tesoros medievales y su engendro de culturas y creencias, como la árabe, la judía y la cristiana. Inició su proyecto a principios de los 90 y se dedicó, en función de las condiciones de clima y suelo, a variedades francesas poco cultivadas en España, como Cabernet Sauvignon, Syrah y Petit Verdot. Son caldos únicos y auténticos. También luchó por el ascenso en calidad e imagen del aceite de oliva y así lo refleja en su libro Oleum.

Adelantado a su tiempo, su deceso, ocurrido el pasado 20 de marzo, a los 83 años, fue sorpresivo, rápido y triste, causado por infección del coronavirus. Murió solo y apartado de los suyos en la UCI del Hospital Fundación Jiménez Díaz, en Madrid.

El británico Michael Broadbent, fallecido a sus 93 años el pasado 17 de marzo, también es figura central en los anales del vino contemporáneo, lo mismo que en el reducido círculo de expertos en vinos de cosechas antiguas.

Crítico, escritor, subastador de vinos de Christie’s y catador ejemplar, es reconocido por obras como Wine Tasting, publicada en 1968. Pero su libro más ambicioso es Vintage Vine: Fifty Years of Tasting Over Three Centuries of Wine, en el que recoge 120 mil notas personales de cata, que abarcan ejemplares únicos desde el siglo XVIII.

No menos prolífica fue la carrera de Georges Duboeuf, perteneciente a una dinastía vitivinícola de más de cuatro siglos. Murió de un derrame cerebral el 4 de enero de este año.

Curiosamente, sus logros no están centrados en la tradición, sino en la modernidad. Se echó a las espaldas el reto de convertir al vino de Beaujolais -zona adyacente a la célebre región de Borgoña- en una marca de clase mundial. Impulsó el lanzamiento del Festival Anual del Beaujolais Nouveau, para resaltar los valores de los vinos jóvenes franceses. Logró que cada año, en simultánea, se abriera un vino de la última cosecha en más de 100 países. No en vano, Duboeuf fue bautizado con el mote de Pontífice del Beaujolais. A pesar de las críticas lanzadas contra esta bebida muy frutada y ligera, Duboeuf consiguió poner sobre la mesa los Beaujolais Crus y Beaujolais Supérieur, de mucha más envergadura. Adiós a estos tres protagonistas de tan larga odisea.

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Hugo Sabogal

Gastronomía

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