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Albóndigas suecas en salsa de mostaza y vino blanco: algo diferente para Navidad

En esta época, cuando nos alistamos para atender a las visitas en casa y ofrecerles los platillos más ricos de nuestros fogones, la tradición es la tradición, pero a veces es bueno salirse del molde y sorprender a los invitados.

Gustavo Torrijos - El Espectador

Existe un plato que a todos nos gusta y a todos nos trae algún recuerdo lejano. Pero, paradójicamente, no ha recibido los honores suficientes. Se trata de las queridas y siempre ricas albóndigas, las mismas que toda abuela y toda madre sabe preparar para consentir a su familia. Es tan noble esta preparación que casi todas —si no todas— las culturas culinarias del mundo tienen su propia versión: las kaftas turcas, la sopita de arroz con albóndigas de nuestras tierras, la famosas polpetti italianas o las célebres albóndigas suecas de la cadena de mobiliario Ikea. En esta época de Navidad, cuando nos alistamos para atender a las visitas en casa y ofrecerles los platillos más ricos de nuestros fogones, la tradición es la tradición, pero a veces es bueno salirse del molde y sorprender a los invitados. Por eso quiero recordar las ricas albóndigas suecas, que pueden ser una solución para la cena navideña, con la seguridad de que algún recuerdo les harán renacer a sus invitados. A todos los amables lectores de esta columna, que no pretende nada diferente al disfrute de la cocina, les deseo una feliz Navidad.

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INGREDIENTES (Para 4 personas)

1 kilo de carne molida

1/2 kilo de cebolla cabezona picada

2 dientes de ajo finamente picados

200 gramos de pan fresco

2 tazas de soda o Bretaña

Hojitas de tomillo picadas

1/2 taza de aceite de oliva

Sal y pimienta negra

Para la salsa

2 cucharadas de mantequilla

1 cucharada de mostaza de Dijon

1/2 taza de vino blanco

1/2 taza de crema de leche

Sal y pimienta negra

PREPARACIÓN

Sofría en el aceite de oliva la cebolla y el ajo hasta que empiecen a transparentar. Deje enfriar y agregue a la carne. Remoje el pan en la soda, desmenúcelo e integre a la carne. Mezcle levemente con las manos frías. Mójese las manos con agua fría y arme las bolitas. Dore de a tandas en una sartén con aceite de oliva y reserve. Aparte, en una olla derrita la mantequilla y dórela un poco junto con la mostaza, agregue el vino y deje reducir, añada la crema de leche y agregue las albóndigas para terminar la cocción. Sirva sobre una cama de puré de papas y con rodajas de pepinillos encurtidos.