Entre copas y entre mesas

Botánica

Lo primero que me impresionó de Botánica fue su empaque limpio, con sencillos dibujos del cafeto, evocadores de la real expedición del sabio Mutis: es decir, un diseño minimalista, en el que salta a la vista el uso de papel biodegradable.

Cortesía

Probé el Café Botánica, hecho en Caldas, gracias a una cortesía de Felipe Tobón, joven emprendedor nacido Armenia, amante y maestro del pan, y creador, con su hermano Daniel, de algunos de los conceptos gastronómicos más innovadores del departamento de Quindío, al que llaman “El Jardín del Eje”, en contraste con quienes reclaman para Pereira el título de “capital” de la región cafetera.

Ocurrió una mañana cuando revisábamos el anaquel de cafés, dentro de la sucursal campestre de Bianco, su restaurante estrella, ubicado en el área de El Edén, no lejos del aeropuerto de Armenia.

Lo primero que me impresionó de Botánica fue su empaque limpio, con sencillos dibujos del cafeto, evocadores de la real expedición del sabio Mutis: es decir, un diseño minimalista, en el que salta a la vista el uso de papel biodegradable. Es un mensaje que transmite preocupación por el medio ambiente, algo poco usual en el sector.

Me llevé a casa una bolsa de la variedad Caturra, elaborada mediante el proceso Red Honey, que utiliza granos sin lavar; es decir, con el mucílago adherido. En cierta forma, es un procedimiento más natural y, por cierto, ancestral, que aporta nuevos abanicos de fragancias, aromas y sabores.

Preparé varias tazas como me gusta; esto es, pesando primero los granos para lograr resultados equilibrados y luego aplicando distintos tipos de molienda según el método de preparación elegido.

En cada uno de estos estilos encontré visiones de una Caldas montañosa y paradisíaca, donde todo lo que ocurre en la distancia se pierde tras una bruma inescrutable.

Los productores de Botánica, a quienes no conozco personalmente (los juzgo por lo que hacen), se han tomado la molestia de comprar sus cafés directamente al campesino, eludiendo al intermediario. Esto permite dejarle al productor más plata en el bolsillo.

También seleccionan los mejores granos y los tuestan de manera artesanal para que el bebedor de café viva una experiencia más rica y variada.

Cuando hablo de brumas indescifrables, hago eco de otra misión de Botánica: explorar zonas remotas del departamento de Caldas en busca de microlotes especiales. Marulanda es un paraje recurrente, en particular la Finca El Prado, incrustada en lo que llaman una “ladera abrupta”.

Además del Caturra, Botánica ofrece interesantes innovaciones como su Edición Limitada de Bourbon Rojo madurado en barrica, lo mismo que un Bourbon Rojo hecho mediante el proceso natural; es decir, con granos que se secan con sus cáscaras.

Cuando ahondé en la marca, noté que Botánica complementa su línea de cafés con implementos como bolsas de tela, tazas de agradable diseño, delantales y camisetas con motivos alusivos a la preparación del café. Es un proyecto enfocado en atraer a las nuevas generaciones con objetos reminiscentes de un estilo de vida sin complicaciones.

Otro punto disruptivo es que todos los productos están disponibles en Discrepante, market place creado para generar un comercio más humano y sostenible.

Estoy convencido de que todo lo que rodea a Botánica anticipa una forma de romper con las ataduras que nos han distanciado del insondable mundo del café.

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2019-03-30T21:00:00-05:00

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Hugo Sabogal

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