Entre copas y entre mesas

Cinco bebidas y sus raíces

Hoy, los productores estrella de estas bebidas son variados: en café, Brasil (37 %); en cacao, África (70 %); en vino, Europa del sur (50 %); en cerveza, China (25 %), y en té, también China (34 %).

Cortesía

Entre las cinco bebidas —alcohólicas y no alcohólicas— más consumidas en el mundo, nuestro continente fue el germen de una de ellas: el chocolate. El café, que tanto significa para nosotros y que lo hemos adoptado como propio, es originario de África. El vino proviene de Eurasia, igual que la cerveza, aunque sus más sobresalientes exponentes han sido los europeos. Lo mismo ocurre con el té, que surgió en Birmania, pero adquirió relevancia mundial gracias al Reino Unido.

El arbusto del cacao o cacaotero surgió en la Amazonia. Como resultado de las olas migratorias ancestrales, el cacao terminó siendo fervorosamente aceptado en Centroamérica por parte de mayas y aztecas. Los mayas lo llamaron KaKawa (cocoa en latín), que literalmente traduce “alimento de los dioses”. Su nombre científico en griego, Theobroma cacao, tiene el mismo significado. Para los aztecas, Xocolatl fue la infusión

Es así como el cacao y su bebida ya se consumían en Centroamérica cuando los españoles pisaron suelo continental. Al llevarlo a Europa, el chocolate se convirtió en néctar de reyes y, gracias a la industrialización, en producto popular.

La historia del café se remonta al siglo XIII, cuando los granos, procedentes de Etiopía (variedad Arábiga) y África central (variedad Robusta) se exportaron inicialmente a Yemen. De allí su consumo se extendió a toda la península arábiga. Siempre se le consideró un estimulante. La ingesta de café se difundió por Persia (actual Irán), Egipto, Siria y Turquía, y continuó su avance hacia los Balcanes e Italia. Luego se propagó por Indonesia, Austria y Londres. En el siglo XVIII, mercaderes holandeses lo trajeron a América. A Colombia llegó por el oriente, proveniente de Guyana y Venezuela. En 1835 se registró la primera producción y exportación comercial desde Cúcuta, y, a partir de ese momento, tomó fuerza en regiones como Antioquia, el Viejo Caldas, Valle y norte de Tolima.

En cuanto a la vid, los primeros arbustos aparecieron en proximidades del Mar Negro, hace 8.000 años. Fue en Mesopotamia donde la planta y la obtención del jugo fermentado de la uva cobraron forma. Su cultura de consumo se adoptó en Egipto y Fenicia, cuyos navegantes y mercaderes lo convirtieron en objeto de intercambio comercial por el Mediterráneo. Grecia y Roma lo acogieron con entusiasmo y lo difundieron en sus ejes de influencia, como la actual Europa. El cristianismo fue otro gran difusor. La cultura se expandió, desde el siglo XVI, a América, Asia y África. De ahí que regiones como California, Chile, Argentina, Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda hoy son sus nuevos promotores.

La historia de la cerveza, bebida fermentada a partir de granos, tuvo un desarrollo similar. Su lugar de origen fue Sumeria, territorio de la antigua Mesopotamia. En Egipto, donde los faraones reservaron el vino para su entorno, se mejoró la elaboración de la cerveza y se facilitó su consumo entre las masas. En el norte de Europa, la bebida pisó fuerte, especialmente en Alemania, Bélgica, la República Checa, el Reino Unido e Irlanda.

El té, originario de Birmania, se propagó por el sudeste asiático, y fue en China, hace casi 5.000 años, donde se perfeccionó su cultivo. La cultura del té arribó a Europa en el siglo XVII, gracias a los navegantes holandeses. Posteriormente se afianzó en el Reino Unido.

Hoy, los productores estrella de estas bebidas son variados: en café, Brasil (37 %); en cacao, África (70 %); en vino, Europa del sur (50 %); en cerveza, China (25 %), y en té, también China (34 %).

875405

2019-08-10T21:00:00-05:00

article

2019-08-10T21:00:01-05:00

[email protected]

cromos

Hugo Sabogal

Gastronomía

Cinco bebidas y sus raíces

27

3729

3756